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Mariña Álvarez
Jueves, 2 de febrero 2017, 07:49
Rachas de viento de 108 kilómetros por hora en Alto Campoo y olas de algo más de cuatro metros en Cabo Mayor son las inclemencias que ha dejado el mal tiempo este jueves en Cantabria. Eso y un reguero de incendios en los montes cántabros, hasta 27, además de numerosas incidencias en el litoral y problemas en el tráfico.
Ante esta situación, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, y el Servicio de Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria recomiendan cerrar y asegurar puertas, ventanas o toldos; retirar macetas y todos aquellos objetos exteriores que puedan caer a la calle y provocar un accidente; alejarse de cornisas, muros o árboles que puedan desprenderse; evitar pasar por edificaciones en construcción o en mal estado; no acudir a acantilados o zonas costeras de riesgo, y extremar las precauciones en los desplazamientos por carretera y en la mar.
No tiene pinta de que la cosa vaya a mejorar para este viernes. Más bien todo lo contrario. La Agencia Estatal de Meteorología mantendrá los avisos porque se prevé que las olas sean más grandes. Podría alcanzar hasta los seis metros de altura. Y el viento alcanzará los 120 kilómetros por hora, y puntualmente podrían alcanzar los 140 en zonas altas de Liébana, según Protección Civil.
De esta manera, se amplía el aviso naranja por viento fuerte previsto para este viernes. Se preven rachas de hasta 120 kilómetros por hora en Liébana y de 110 en la Cantabria del Ebro, el centro y el valle de Villaverde. Según Protección Civil, las rachas podrían alcanzar puntualmente los 140 kilómetros por hora en zonas altas de Liébana, superando el umbral del aviso rojo.
En el mar las aguas seguirán revueltas. Durante todo el viernes estará decretado el aviso naranja por fenómenos adversos costeros, ante la previsión de mar combinada del oeste con olas de 5 a 6 metros. El litoral está ya en aviso amarillo por mar combinada del oeste de 4 a 5 metros, que dará paso a la alerta naranja a partir de esta medianoche, hasta la del sábado.
En Santander no quieren sustos y esta noche el Ayuntamiento pondrá en marcha el nuevo dispositivo de seguridad por temporal marítimo. El tramo final de la avenida de Manuel García Lago quedará cerrado a coches y peatones desde el momento en el que se active la alerta naranja hasta su conclusión.
El corte se ampliará hasta la rotonda situada en la confluencia con la calle Doctor Gregorio Marañón, desde dos horas antes hasta dos horas después de la pleamar, que se producirá a las 8.44 y a las 21.15 horas.
Los residentes en la zona podrán acceder a sus garajes, así como los clientes del hotel Chiqui, que sólo podrán estacionar dentro del recinto hotelero, no así en el exterior, ya que no se permitirá aparcar en la avenida de García Lago mientras esté activada la alerta naranja.
Por lo que respecta al minizoo de la Península de la Magdalena, estará prohibido el acceso en todo momento.
En el despliegue de los dispositivos preventivos participarán efectivos de la Policía Local y personal de Protección Civil, de los Talleres Municipales y del minizoo de la Magdalena.
Andamios derribados y vuelos cancelados
El fuerte viento que sopla en Cantabria desde anoche ha provocado algunas incidencias en el litoral. Aunque lo peor se anunciaba para el interior de la región, donde está activada la alerta naranja, en esas zonas la noche pasó sin sobresaltos y sin embargo los contratiempos -sin graves consecuencias- se registraron en la costa, donde el aviso era de categoría inferior (amarillo). En Santander ha caído un árbol, un andamio se desplomó, otro hubo que derribarlo de forma controlada, se soltaron chapas, persianas, uralitas y hubo obstáculos en la calzada en las carreteras S-10, CA-640 y N-629.
El viento también ha causado problemas en el tráfico aéreo. El avión de Air Nostrum procedente de Madrid que iba a tomar tierra en el Seve Ballesteros (el vuelo IBE8862) a las diez de la mañana no ha podido aterrizar. En consecuencia, se ha tenido que cancelar el vuelo de regreso a Madrid (vuelo 8877). También ha habido un retraso en el aterrizaje del vuelo de Ryanair procedente de Londres, por las rachas que soplaban justo en ese momento.
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Los bomberos de Santander no han parado durante toda la noche. Ya a primeras horas (desde las 22.30 de ayer) tuvieron que acudir para prevenir que algunos de los incendios forestales que estaban activos no se acercaran a las viviendas. Ocurrió en Navajeda (Entrambasaguas), en la recta de Heras y también en el barrio Arronte (Riotuerto). Eran, en los tres casos, incendios de vegetación o de monte, de los que se ocupan las cuadrillas del Gobierno de Cantabria, y en el que la labor de los bomberos de Santander es prevenir que el fuego no afecte a zonas habitadas.
Por la noche un árbol derribado por el viento en Solares mantuvo ocupados más de dos horas a los bomberos de Santander (entre las 3.50 y las 6.00). A la vez, en la capital cántabra se estaban desplomando dos grandes andamios, uno en la calle Castelar, a la altura del número 41, y otro en la calle Ángel del Castillo, a la altura del 130 de General Dávila. En el de Castelar, los bomberos se encontraron el andamio ya muy inclinado y tuvieron que acabar de tirarlo, de manera controlada, atándolo a uno de sus vehículos, una escena que fue grabada por algunos testigos. En el de General Dávila, el andamio se había caído por efecto del viento y los bomberos tuvieron que desmontar y retirar las estructuras destartaladas. A pesar de que a las horas en las que ocurrió (sobre las cuatro de la madrugada) no soplaba con tanta intensidad (unos 70 kilómetros por hora en Santander), el viento racheado y las lonas que actuaban como velas acabaron por tirarlo al suelo.
La última salida de la noche fue en la calle Doctor Diego Madrazo, en Cueto, por otro árbol caído más que ha dañado un coche aparcado.
Pero la mañana también fue muy movida. Desde las 8 hasta casi la una de la tarde "no hemos parado", según los bomberos. Chapas sueltas, redes protectoras de andamios tiradas, persianas arrancadas en viviendas, paneles, telas asfálticas, ventanas y uralitas desprendidas llenan el parte de incidencias de los bomberos municipales.
En Liébana el vendaval obliga a mantener cerrado el teleférico de Fuente Dé.
En la costa más oriental de Cantabria el viento también está causando problemas. Los servicios de emergencias de Castro Urdiales se han movilizado por cascotes que caían de las fachadas en la calle Ardigales, un poste derribado en Islares y chapas desprendidas de tejados en La Loma.
En Laredo, los bomberos del 112 han tenido tres intervenciones por árboles con riesgo de caída en la calle Comandante Villar.
La mayoría de las incidencias, en Santander
A última hora de la tarde de este jueves, el Centro de Atención a Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria ha informado de que entre las 06:00 horas y las 18:00 horas, ha realizado 33 intervenciones derivadas de las 58 llamadas recibidas en relación al viento que azota la región.
La mayor parte de las incidencias han afectado a la zona litoral, bajo la influencia del aviso amarillo, mientras que en Liébana, la Cantabria del Ebro, el centro y el valle de Villaverde, con aviso naranja durante la noche y hasta las 12:00 horas de hoy, apenas se han registrado daños causados por el viento, que si han provocado el desprendimiento de ramas en el punto kilométrico 23,3 de la CA-282, a la altura de Peñarrubia, y la caída de dos árboles en el punto kilométrico 12 de la misma vía, esta vez en Lamasón.
Santander por su propia morfología, con más población y más edificios, ha sido el municipio más afectado por el viento, si bien todas las incidencias registradas han sido de poca entidad y se corresponden con la caída de árboles y ramas, y con desperfectos en mobiliario urbano e infraestructuras.
Además de la capital, Camargo, Marina de Cudeyo y Medio Cudeyo, Laredo, Castro Urdiales, Reocín, Liérganes, El Astillero, o Torrelavega han registrado algún tipo de incidente menor como chapas de obra sueltas, árboles o ramas caídos o trozos de fachadas desprendidas.
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Ana del Castillo
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