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Lourdes Verdeja | Presidenta de la Asociación Tolerancia 0 al Bullying
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Lourdes Verdeja | Presidenta de la Asociación Tolerancia 0 al Bullying
«El acoso escolar mata, aunque parece un tópico, no lo es. No son cosas de niños»La zona de juegos del Parque Manuel Barquín de Torrelavega está vacía a esta hora de la mañana. Es día lectivo y niños están en ... clase. Los colegios e institutos son lugares para el aprendizaje y la socialización, pero hay alumnos que los sienten como «cárceles». Lourdes Verdeja (Torrelavega, 1978) subraya esa palabra alzando ligeramente la voz. Preside la Asociación Tolerancia 0 al Bullying, a donde en seis años les han llegado muchos casos de acoso escolar, algunos desgarradores.
Verdeja pide estar atentos a las «señales de alarma» –cambios de conducta, rechazo a ir a clase–, aunque «no quiere decir que todo sea acoso», pero ante un problema «nosotros como adultos debemos ayudar» a los menores. Y reclama, además, colaboración a la administración y a los centros a la hora de abordar el bullying. Verdeja sabe que colegios e institutos están saturados, pero les reclama que se abran a trabajar con ellos para atajarlo. «Estamos aquí para intentar que ningún niño pase por autolesiones, por agresiones físicas, verbales o sociales;para que vean un poco de luz en un camino tan borroso», dice con los ecos del caso de la joven gijonesa que se quitó la vida por un supuesto caso de acoso aún reverberando.
–Cuando se conocen casos como este, ¿qué le viene a la mente?
–Lloro y lo paso mal. Me recuerda a casos que hemos tenido en Cantabria en los que hemos fallado todos: fallamos como sociedad, fallamos los que lo sabemos, los que lo permitimos y los que miramos hacia otro lado. Lo primero es llorar de tristeza y después pensar en poner más esmero para visibilizar esta problemática. El acoso escolar mata, parece un tópico, pero no lo es. No son cosas de niños.
–Este caso también muestra que la secuelas perduran más allá del colegio e instituto.
–Dejan huella. Si se trabaja bien con los menores desde abajo, desde el inicio... Yo siempre digo: prevención y detención cuanto antes. Porque cuanto antes los rescatemos, menos daño tendrán, pero cuando el daño está hecho –no soy psicóloga, pero lo he vivido en primera persona– a largo plazo quedan secuelas. Las agresiones psicológicas las vas guardando, guardando... hasta que en algún momento, como no lo sepas gestionar bien, te han destrozado el alma y no ves más camino que la oscuridad. Los niños no quieren dejar de vivir, los niños quieren dejar de sufrir y cuando sufren tanto pueden llegar a pasar estas cosas.
–Cantabria ha aprobado un protocolo contra el suicidio en las aulas. ¿Es una buena herramienta?
–El papel lo aguanta todo. Pero me parecería más rentable meter a profesionales dentro de los centros educativos más allá de una simple guía; por ejemplo, un psicólogo clínico, un educador, un trabajador social. Hacer un equipo multidisciplinar en los centros. Sabemos que es dinero y es difícil, pero no imposible. Me gustaría que fuesen profesionales quienes intervengan en estos casos.
–¿Cuáles son las cifras del acoso escolar en Cantabria? ¿Representan bien la realidad?
–Es la punta de iceberg. Nosotros tenemos 168 supuestos protocolos abiertos. Y digo supuestos porque los centros educativos dicen que lo abren, pero no se hacen bien. Si se abren no se hacen bien. Hay protocolos que se han tenido que volver a repetir porque se hacían preguntas fuera del protocolo, en vez de dejar a los niños hablar libremente sin sentirse coaccionados, estigmatizados, prejuzgados… Las familias llaman a la asociación porque no se sienten cuestionadas, no se sienten números; aquí sienten cercanía y se trata de eso. No hay transparencia en la Consejería con las cifras.
–En algunos casos, la víctima de acoso acaba abandonando su centro educativo. ¿Por qué?
–Les revictimizamos. Al sacarles de los centros, acabamos revictimizando a las víctimas y haciéndoles sentir culpables de todo. Es súper injusto. No hay que sacar ni a la víctima ni a la víctima agresora, sino que se trata de trabajar en reeducación de la víctima agresora y sus familias. Creo totalmente en la reeducación. Hay que poner el foco de atención en la reparación del daño de las víctimas que lo han sufrido y en la reeducación de las víctimas agresoras y sus familias.
–Menciona a las familias, que también tienen responsabilidad.
–Donde se ejerce el acoso es en el centro, pero donde tenemos a veces el problema es en casa.
–¿Y tienen herramientas?
–Es difícil que tu hijo sea víctima de acoso, pero también lo es que tu hijo sea el que agrede, la víctima agresora. Las familias necesitan ayuda, que se las guíe. A veces sabes cómo es tu hijo dentro de casa, pero no cómo es de la puerta para fuera. En otros casos, los niños aprenden por modelaje y eso no lleva a buen fin –hablar de una persona mal en casa, comparar a las personas en vez de alentar a nuestros hijos–. Cuando nacen nuestros hijos no nos dan un libro de instrucciones y muchas veces estamos perdidos a la hora de abordar ciertas situaciones. Se tiene que poner el foco en las víctimas agresoras y sus familias y dejarnos de tonterías.
–¿Qué proyecto tiene en mente?
–Es una propuesta a la Consejería. Quiero que haya un agente-tutor, un agente externo, para que los centros no sean juez y parte en esta situación, sino que sean ayudados por un equipo multidisciplinar que trabaje con las víctimas agresoras y sus familias.
–¿Cómo está Cantabria respecto al resto de autonomías?
–España, así lo dicen las estadísticas, es de los países peor valorados en acoso escolar. En Cantabria, entre un 10% y un 15% del alumnado sufriría acoso escolar. Esa es mi valoración. Me gustaría que Cantabria hiciera una buena encuesta en muchos temas, y preguntar a los centros, pero también a las familias. Seguro que a cualquier persona que preguntes conoce un caso de acoso o ciberacoso. Las redes sociales han hecho que se machaque mucho más a la persona que sufre acoso. El acoso físico duele en el momento, pero el psicológico es el que más daño hace, y cuando encima vas a casa y te encuentras en tus redes que se burlan de ti… Y nos echamos la manos a la cabeza cuando hay un suicidio. Pero mientras tanto hay personas que están sufriendo previamente y tenemos que tomar medidas.
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