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La octava ola del covid sigue campando a sus anchas en Cantabria. Aunque los últimos datos –correspondientes al domingo– revelan un tímido descenso en ... el número de nuevos positivos (23 menos), el resto de indicadores continúan aumentando sin freno. A todo esto hay que sumar que el Servicio Cántabro de Salud (SCS) acumula 800 profesionales de baja, de los que 188 están aquejados de covid. Si esta tendencia continúa, la capacidad de la atención médica puede verse comprometida, sobre todo si tiene en cuenta el personal sanitario que está de vacaciones, la escasez de sustitutos y el aumento de población que experimentan muchos municipios, especialmente los costeros, por la llegada de turistas. En la Consejería de Sanidad aún no se han encendido las alarmas, pero son conscientes de que si esta nueva variante del virus sigue expandiéndose al mismo ritmo, podrían volver a revivirse episodios del pasado que parecían ya lejanos.
Para ponderar el riesgo actual, basta comparar los datos con los de la sexta ola, una de las más duras para la atención médica, que mantuvo en su punto álgido a 325 profesionales sanitarios sin poder trabajar por culpa del coronavirus a comienzos del mes de enero. Ahora hay poco menos de la mitad (188), pero son 39 más que a finales de la semana pasada, cuando se registraron 149. El Hospital Valdecilla, al ser el más grande, es el que más bajas acumula (92), seguido del de Sierrallana (27) y Laredo (15). Por contra, en la Atención Primaria hay 54 profesionales afectados.
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El consejero de Sanidad, Raúl Pesquera, reconoció la semana pasada que «puede pasar que de repente haya gente que se contagie y nos suponga que durante cuatro o cinco días haya zonas donde tengamos que bajar las posibilidades de cobertura porque no tenemos ni médicos ni personal de enfermería». Un escenario, sin duda, cada día más probable.
Desde la Consejería reconocen además que la única solución que les queda es lo que denominan la autocobertura. Es decir, que el resto de profesionales de un centro que no caigan de baja asuman el volumen de trabajo de sus compañeros enfermos. Esto podría traducirse en el cierre de pequeños consultorios rurales donde no haya más personal operativo –porque no hay más o porque esté de vacaciones– para asumir esa carga extra.
Contra los pronósticos de los expertos de hace unos meses, que preveían un verano tranquilo tras la desactivación de la séptima ola, la incidencia no deja de subir de forma llamativa desde hace más de una semana. Cantabria está inmersa en una octava ola que está pasando desapercibida por la falta de datos comparables a otras anteriores. Se sabe, eso sí, que la incidencia acumulada crece sin parar entre los mayores de 60 años: se ha puesto ya en los 1.249 casos a 14 días por cada 100.000 habitantes (el viernes había 1.122 casos, 127 menos).
Estas cifras ni siquiera son reales ya que Sanidad es consciente de que numerosos contagios entre los mayores de esta edad no se están notificando. Es decir, que el retrato actual es de transmisión intensa aunque se tenga escasa información de su alcance real, que es difícil de calcular –y sobre todo de comparar con la que se tenía antes de esta primavera– debido a la nueva forma de abordar los datos desde que las autoridades sanitarias optaron por restar importancia a la infección y asimilar el coronavirus a los procesos gripales.
Valgan dos ejemplos: este pasado domingo la Administración sanitaria de Cantabria apuntó 134 contagios nuevos, aunque hay que saber que los fines de semana la cifra de positivos siempre es más contenida que en el resto del ciclo. Por otro lado, la cifra de hospitalizados ha aumentado hasta los 61 (la semana pasada se mantuvo oscilando alrededor del medio centenar) y también este número hay que cogerlo con pinzas: los lunes es el día que se dan las altas hospitalarias y es probable que este martes como es habitual, la cifra de ingresados descienda.
En la UCI de Valdecilla, el domingo había tres pacientes ingresados, mientras que en las últimas horas no se ha producido ningún nuevo fallecimiento, con lo que el cómputo se mantiene en 913 desde que se inició la pandemia. En la última semana, la región registró 1.377 casos de covid y si se amplía el objetivo hasta las dos semanas anteriores, los positivos fueron un total de 2.186.
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