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Antonio Maíllo, ayer, tras un acto de IU en Santander. Alberto Aja
«Hay una avance reaccionario, pero no es irreversible»

Antonio Maíllo

Coordinador general de IU
«Hay una avance reaccionario, pero no es irreversible»

Apela desde Santander a la unidad de la izquierda: «Vemos que las derechas se alinean para defender sus intereses. En eso hay que aprender de ellos»

Daniel Martínez

Santander

Jueves, 23 de enero 2025, 07:14

Antonio Maíllo (Lucena, 1966), coordinador federal de Izquierda Unida desde mayo, recaló ayer en Cantabria con la iniciativa Convocatoria por la Democracia en un momento en el que, tras la investidura de Trump y sus primeras medidas, cree que se han hecho aún más evidentes las principales amenazas del sistema y las intenciones de quienes quieren recortar en derechos y libertades.

-El lema de estos encuentros es Convocatoria por la Democracia. ¿Cuáles son sus principales amenazas?

-La primera amenaza la tiene dentro. Las democracias están sufriendo un deterioro que viene de las élites que han venido marcando su funcionamiento. Eso está provocando un deterioro de las instituciones que da lugar a dos salidas: hay una alternativa en clave autoritaria o reaccionaria como en Estados Unidos, y hay otra de profundización democrática, que es en la que nosotros estamos. Eso se produce porque el sistema no satisface determinadas demandas de amplios sectores de la población que se sienten perdedores de la crisis y también porque las élites económicas ven la oportunidad de acelerar el proceso de autoritarismo en las que las empresas tengan más poder que los estados. Trump también ha creado su discurso en la idea de que se ha ido demasiado lejos en profundas transformaciones de la sociedad en cuanto a derechos y libertades de las minorías.

-¿No existe el riesgo de que el ciudadano que no llega a fin de mes o no encuentra un alquiler se canse de escuchar a la izquierda de hablar de estos problemas globales?

-Es que esas carencias forman parte del deterioro democrático. Cuando no hay una consecución de las condiciones materiales mínimas y una dignidad en la vida de las personas es cuando se produce esa crisis. Si el sistema no es percibido como un sistema que resuelva los problemas, la gente se rebela. Lo que pasa es que la salida autoritaria achica mucho más los espacios de conquista de derechos. Vamos a entrar en una fase del capitalismo en la que el deterioro de los servicios públicos se va a acelerar. Por eso, la mejor forma de combatir al autoritarismo es una política que demuestre que es posible conquistar nuevos derechos.

-En España hay un Gobierno progresista que, en teoría, hace políticas de aumento de derechos, y esa deriva de la que habla también existe. Vox triunfa entre los jóvenes.

-Pero los jóvenes no son de extrema derecha. Una cosa es que haya tendencias de crecimiento, pero la extrema derecha no es mayoritaria entre los jóvenes. Hay un avance reaccionario, pero esto es irreversible. En contra de otros sectores de izquierdas, en IU no asumimos como algo irreversible un Gobierno de PP y Vox porque hay una mayoría social que no es de extrema derecha. Ese cambio no sería algo normal dentro del turnismo entre partidos en el poder, sino una derogación de todo lo que es un modelo casi civilizatorio. También tenemos que hacer autocrítica, no hablar de cosas que no se entienden y sí de lo que le afecta a la gente. Ahí tenemos que aprender.

-En el informe político que presentó a la asamblea del partido pedía profundizar en el ámbito de la comunicación y la construcción de un relato alternativo. ¿El problema no es de políticas, sino de percepción del ciudadano?

-Yo no quiero ganar el relato, quiero ganar la realidad. Lo que pasa es que a veces la comunicación se convierte en una categoría política por sí misma. Hay una construcción de una percepción de la realidad que no tiene que ver con los datos racionales en muchos temas (migración, delincuencia…). Sin datos, se construye una verdad alternativa que no es verdad alternativa, sino mentira pura y dura. El combate político ya no es un combate sobre la realidad interpretada, sino un combate sobre una realidad que se construye para conformar una opinión. En ese sentido, la estrategia comunicativa de Vox está siendo muy peligrosa.

-¿Quién tiene la culpa del fracaso ayer de los decretos con contenido social en el Congreso: el Gobierno por no saber buscar apoyos o quienes han votado 'no'?

-Cada grupo tiene que explicar lo que vota. ¿Por qué PP y Junts han tumbado decretos tan importantes como los de la prórroga de la ayuda de transporte o el incremento de las pensiones? Los decretos del Gobierno no eran de restricción de derechos, sino todo lo contrario. ¿Entonces, por qué se vota en contra? Porque hay una estrategia de intentar achicar el periodo de la legislatura.

-Junts, que es socio del Gobierno progresista, es un partido de derechas. ¿Quizás es normal que vote con la derecha en asuntos sociales?

-La anomalía viene determinada porque en España hay unas derechas centralistas y unas derechas independentistas o federalistas. Esas dos derechas entran en contradicción en el debate territorial, pero no en el económico, como se ha demostrado con estos reales decretos o con el impuesto a las energéticas. Esta gente que dice tener diferentes patrias, en el fondo tiene una única: la del dinero y la de los intereses de los de arriba. Las derechas se alinean en sus intereses; y de eso debería también aprender la izquierda.

-¿Está más cerca el fin de la legislatura?

-Este Gobierno siempre se le ha visto como muy provisional, pero lleva año y medio ya. A pesar de esto, puede haber Presupuestos. IU tiene muy claro que el Gobierno debe presentarlo y que cada partido diga ante la sociedad por qué toma una postura u otra. Si no es posible sería una mala noticia para grandes sectores de la población que esperan ciertas políticas, pero eso no quiere decir que tenga que haber elecciones. La posición de Junts tiene que ver con su estrategia de marcar el debate en Cataluña, pero esa gasolina se les va a acabar pronto porque saben que si no condicionan la política en España, no condicionan nada. No condicionan la política catalana, la de la ciudad de Barcelona… La única forma que tienen de sacar pecho es la política nacional. Si dejan que caiga el Gobierno, pierden su única tribuna.

-Puede que el Presupuesto fracase por Podemos, no por Junts. Dicen que si no hay impuesto a las eléctricas, que no lo habrá, no lo apoyarán.

Sería un poco ridículo desmarcarse del Presupuesto porque no esté ese impuesto, cuando la culpa de que no esté es de otros, no del Gobierno. Nosotros con el PSOE hemos llegado a acuerdos que luego no se han materializado porque la correlación de fuerzas en el Congreso no lo han permitido, y no hemos culpado al PSOE. Estamos en un momento muy serio en el país, con la extrema derecha viendo en España la última pieza a batir en Europa. No tener en cuenta ese contexto puede ser letal para nuestro país. Nosotros vamos a agotar hasta nuestra última gota de esfuerzo para que no lleguen esas políticas.

-¿Está conforme con el papel de IU dentro del Gobierno de coalición? No se conocen grandes iniciativas y ,el gran conflicto de su Ministerio, los menores extranjeros, no está solucionado.

De hecho, es una de nuestras líneas de actuación para este 2025. Son la reducción de la jornada laboral, la subida del salario mínimo y la reforma de la Ley de Extranjería para obligar a las autonomías a recibir menores migrantes. Pero para IU el valor del Gobierno no es aquel Ministerio que gestionamos, sino el conjunto de todas sus políticas. Nada político nos es ajeno, como decía el dramaturgo. Nos sentimos implicados con defensa de carteras, incluso del PSOE, como la de Educación.

-¿No sería recomendable que la persona que estará en la papeleta electoral cuando haya elecciones, estuviera en el Gobierno para trabajar en la construcción de ese relato?

La victoria del relato se hace con organización y combate dialéctico. Eso se puede hacer fuera del Gobierno. Ahora, lo más importante es conservar un Gobierno que no solo sostenga los derechos que tenemos, sino que desarrolle este año la política de vivienda. Queremos un cambio de paradigma y que se resuelvan los graves problemas habitacionales. Que yo como coordinador de IU esté fuera del Gobierno me permite incluso tener más capacidad de maniobra para tener interlocución con muchas instituciones y gobiernos autonómicos. Eso me permite una intervención política menos encorsetada que la que tendría en el Gobierno.

-Si hoy se celebraran elecciones, todo apunta que la izquierda a la izquierda del PSOE iría dividida. No suena bien para sus intereses…

-No parece sencillo, pero confío en que la sensatez prevalezca por encima de otras consideraciones. Que prevalezca la política y se antepongan los intereses de los sectores de la población que nos necesitan. Lo contrario sería no estar a la altura.

-IU fue generosa cuando se formó Unidas Podemos, ¿toca ahora que ocurra lo contrario?

-Estaría bien que la generosidad fuera por barrios (ríe). Efectivamente hay un sentimiento de que no salimos bien parados en las negociaciones. Ese sentimiento de desdoro existe. Por eso hay que construir espacios en los que todo el mundo esté contento. Nosotros aportamos mucho asentamiento en el territorio y de intervención social. Donde hay un conflicto en el territorio o una necesidad, ahí está IU.

-De esa integración en Unidas Podemos y después en Sumar, ¿han surgido para IU más cosas positivas o negativas?

-Si no llega a haber esa constelación de 15 fuerzas políticas unidas en una sola candidatura, ahora mismo habría un Gobierno del PP y Vox. Con esa base, claro que se ha construido. Este 2025 debe ser este año de esperanza para crear condiciones que construyan un espacio unitario para mantener el Gobierno y políticas que ensanchen derechos. Que nadie me cuente la milonga de que PP y Vox va a mantener la sanidad pública.

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