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La vacuna anticovid ha sido el mejor antídoto frente a la presión hospitalaria derivada de la pandemia. Entre la tercera ola, que Salud Pública sitúa ... del 25 de diciembre al 11 de marzo, y la cuarta, desde entonces hasta hoy, cuando ya ha bajado a niveles que no se daban desde la tregua del pasado verano, los ingresos por las complicaciones de la enfermedad se han reducido casi a la mitad. Aunque esa proporción no tiene su reflejo en el volumen de casos que ha acogido –y aún acogen– las salas de Cuidados Intensivos, donde se han solapado los enfermos de una y otra onda sin llegar a bajar de la veintena prácticamente hasta las dos últimas semanas.
El pico de hospitalizaciones siempre llega con cierto retardo respecto al momento en que la curva de contagios toca techo antes de empezar a doblegarse. Así, en la ola postnavideña el mayor número de personas ingresadas de forma simultánea en la red hospitalaria del Servicio Cántabro de Salud se registró el 28 y el 31 de enero, con 211 y 212, respectivamente (38 de ellos en UCI, que fue el máximo alcanzado). Desde el 23 de enero al 1 de febrero la media se mantuvo por encima de los dos centenares de hospitalizados, el grueso de ellos en Valdecilla, que además concentra a todos los pacientes que requieren atención en la UCI.
Sólo la vacunación masiva puede acabar con la pandemia, aunque el suero no es infalible. Y el brote en la residencia de Quijas de principios de mayo, que dejó 27 contagios en personas ya vacunadas, sirvió de recordatorio. Más aún cuando la amenaza de las nuevas cepas se acrecienta. A medida que ha ido avanzando la campaña, el virus ha buscado la forma de atacar a quienes carecen de anticuerpos. De ahí que la incidencia haya aumentado en los grupos de menor edad, a los que aún no han llegado las inyecciones. Sobre los ingresados a comienzos de la semana pasada, se analizó el nivel de protección frente al covid y se concluyó que el 78% de los eran personas sin vacunar, que un 14,6% había recibido la primera dosis y que el 7,3% restante sí tenía completa la pauta, lo que se interpreta como escape de inmunidad, es decir, que la vacuna no ha bastado para frenar las complicaciones del virus, que sí es efectiva en la mayor parte de los casos. No obstante, son resultados que responden a ese momento de corte puntual.
En el contexto de esa tercera embestida del virus, fueron 128 las personas que tuvieron que ser derivadas a Cuidados Intensivos ante las graves complicaciones respiratorias provocadas por el SARS-CoV-2, con la cepa británica como dominante, y una tasa de mortalidad en torno al 20%. En total, Valdecilla atendió en esta primera parte del año a 631 pacientes. La zona covid se extendió por ocho plantas, menos que en las dos escaladas previas, y pronto se empezó a notar el efecto de la vacunación, más evidente aún en la cuarta ola, en la que sumó otros 376 ingresos hasta el viernes pasado –de tal forma que supera el millar de afectados atendidos en lo que va de 2021, sin contar los 471 de Sierrallana-Tres Mares y los 198 de Laredo–. De hecho, en cuanto las residencias de mayores quedaron inmunizadas –fueron el primer objetivo de la estrategia de vacunación, junto con el colectivo de profesionales sanitarios y sociosanitarios–, han sido contados los casos de este ámbito que han acabado en el hospital después del pinchazo, como apuntan desde el servicio de Enfermedades Infecciosas.
1.007 pacientes han sido hospitalizados en Valdecilla en lo que va de año a causa del covid.
109 personas han pasado por la UCI en la cuarta ola, mientras que en la tercera fueron 128.
471 casos ingresaron desde enero en Sierrallana/Tres Mares (263 en tercera ola y 208 en cuarta).
198 enfermos covid ha registrado el Hospital de Laredo desde enero hasta mayo (127 y 71).
47% es el porcentaje de población mayor de 16 años en Cantabria con al menos una dosis.
Y eso, inevitablemente, supuso un descenso en la edad de los pacientes hospitalizados por covid, convirtiendo a las personas de 50 a 70 años en la nueva diana del coronavirus. A comienzos de marzo la edad media de los pacientes críticos ya estaba por debajo de los 65 años, siendo la mayor parte de ellos varones, como ha ocurrido desde el comienzo de la crisis sanitaria. En este sentido, el jefe de Medicina Intensiva de Valdecilla, Juan Carlos Rodríguez Borregán, apunta que la estancia media está en torno a las dos semanas (en principio a menor edad, mejor pronóstico), aunque también se han visto casos de alta complejidad que han conllevado incluso meses de hospitalización intensiva. El más llamativo ha sido el de Fernando Cueli, un vecino de Hinojedo de 68 años que ingresó el pasado 23 de enero y permaneció cuatro meses en la UCI, de donde salió hace poco más de una semana.
La protección de los más vulnerables se tradujo en una caída de la mortalidad y de las estancias más prolongadas. «Confiamos en que disminuyan mucho más los ingresos a medida que la vacunación abarque a las personas más jóvenes», dice Carmen Fariñas, jefa de Infecciosas, puesto que ha sido en esas franjas de edad donde han predominado los contagios en los últimos meses.
En estos momentos, están blindados con la vacuna todos los mayores de 70 años y se ultima ya el grupo de 60 a 69 (un 89% ya tiene la primera dosis). En total, el 47% de la población cántabra mayor de 16 años ya ha recibido al menos una inyección del suero anticovid. Pero las autoridades no se cansan de repetir que, aún así, no se debe bajar la guardia hasta que se complete la vacunación y se alcance la ansiada inmunidad de grupo que permita volver a una normalidad más parecida a la de antes del covid, objetivo marcado para finales de agosto, que es cuando el Gobierno calcula que se habrá inmunizado al 70% de los españoles. Y eso implica mantener las distancias de seguridad y controlar el contacto social, hacer un correcto uso de la mascarilla, que se ha demostrado una gran aliada frente al coronavirus, y mantener la higiene de manos.
Balance En lo que va de 2021 han sido hospitalizadas por covid un total de 1.676 personas en Cantabria
Ingresos En el tránsito de la tercera a la cuarta ola aún había 73 pacientes ingresados, una quincena en la UCI
Perfil actual La mitad de los enfermos atendidos en los hospitales son menores de 60 años y un 28% tiene entre 60 y 69
En el tránsito de la tercera a la cuarta ola, aún seguían pendientes del alta hospitalaria 73 pacientes, una quincena de ellos en las camas de la UCI. Esta segunda curva del año alcanzó el pico de mayor presión el 4 de mayo, con 120 pacientes ingresados a la vez, repartidos entre los diferentes hospitales. Sin embargo, «el impacto de la cuarta ola ha sido menor que las anteriores, aproximadamente sobre el 50%», señala el gerente de Valdecilla, Rafael Tejido. «En el momento pico hemos llegado a tener 50 ingresos semanales, con una ocupación máxima de 66 pacientes en planta y 32 en intensivos, lo que ha supuesto menos presión, por lo que no hemos tenido que extendernos a otras áreas», añade.
A medida que ha ido avanzando la vacunación, se percibe más claramente el cambio en el perfil hacia pacientes más jóvenes. «Hemos visto cuadros muy agresivos en UCI de personas de 40 a 50 años que en las olas anteriores eran muy infrecuentes», apunta Rodríguez Borregán.
Según el informe de Salud Pública, correspondiente a la semana 20 del año (del 17 al 23 de mayo), la mediana de edad de los enfermos hospitalizados se sitúa en 58,5 años, lo que supone que la mitad de los ingresos están por debajo de esa edad. La mitad de los casos que atendían los hospitales en esas fechas eran menores de 60. En concreto, informaba de dos personas de 20 a 30 años, once de 40 a 50 y nueve de la década siguiente, aunque el grupo de edad que acumulaba más ingresos era el de 60-69 años, un 28% del total.
Respecto a la situación de la última semana, destaca la importante caída de los ingresos, lo que ha permitido visibilizar el progresivo aumento de altas. En cuestión de veinte días, las plantas covid se han despejado hasta alojar a una cuarta parte de los que llegaron a tener. Y lo mismo ha ocurrido en la UCI. Hay que remontarse a finales de verano para encontrar una fecha con una ocupación parecida –el viernes Valdecilla tenía sólo once pacientes críticos, lo que supone un 10,5% de las camas de Medicina Intensiva ocupadas por covid–.
Los hospitales han aprovechado el descenso en la presión de la pandemia para meterse de lleno con las listas de espera quirúrgica, a la par que se han volcado en la vacunación. El problema añadido es que también se ha recuperado la frecuentación a los servicios de urgencias, mermada durante el año de pandemia, lo que ha llevado a los centros hospitalarios a afrontar la cuarta ola funcionando a pleno rendimiento. En el caso de Valdecilla, donde ahora queda apenas una treintena de pacientes de coronavirus, le han bastado las tres séptimas plantas de las Tres Torres para responder a la demanda. Sierrallana, por su parte, no ha tenido que abrir la zona de aislamiento de reserva y en Tres Mares los ingresos por covid han sido excepcionales. Tampoco Laredo ha tenido grandes dificultades en este último tramo de la onda, si bien en febrero sí tuvo que pedir auxilio a Valdecilla y derivar los pacientes que excedían su capacidad.
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Ana del Castillo
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