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En las playas de Santander se vivió ayer una jornada de normalidad veraniega.

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En las playas de Santander se vivió ayer una jornada de normalidad veraniega. María Gil Lastra

El buen tiempo y la movilidad animan los principales focos de atracción turística

Cabárceno y Fuente Dé empiezan a notar la llegada de visitantes mientras que el sol hace que la gente acuda a las playas en el primer fin de semana del verano

José Ahumada

Santander

Domingo, 21 de junio 2020, 07:04

Los fines de semana, el teleférico de Fuente Dé adelanta su horario de apertura para atender a los aficionados que acuden a realizar rutas de senderismo o a escalar las cimas de Picos de Europa. Entre las 08.00 y las 08.40 de ayer lo utilizaron 60 personas: 39 de ellas venían del País Vasco. Con este dato argumentaba el director de Cantur, Bernardo Colsa, el éxito que para el turismo de Cantabria ha supuesto el adelanto de la movilidad con la comunidad vecina, dos días antes de que se permita en toda España.

«Este dato de primera hora es brutal: el 65% de los visitantes han sido vascos, que es gente muy amante de la montaña. Hay que tener en cuenta que el teleférico aplica un horario ampliado los fines de semana y que hacía buenísimo. También en Cabárceno hemos visto más cola de lo habitual por la mañana: mucha afluencia de personas, gente de otros lugares -alguna de otras regiones que igual no han podido resistir las ganas-, pero, sobre todo, cántabros y vascos».

«Ha sido un acierto pleno abrir, porque estamos al lado de una comunidad a la que nos une un flujo socioeconómico muy importante de toda la vida. Cantabria cuenta con espacios de ocio que tienen mucho que ver con lo que gusta a los vascos: la montaña, el interior, playas, surf... y les estás ofreciendo un territorio con todas esas posibilidades».

La afluencia de visitantes vascos se dejó notar desde primera hora en las instalaciones de Cantur

movilidad

Los principales reclamos turísticos de la región vivieron ayer un ambiente veraniego en el primer fin de semana sin estado de alarma, con la región ya abierta al turismo vasco y con perspectivas de buen tiempo para la estación recién estrenada. El objetivo en este arranque de temporada, como indicó Colsa, no es tanto batir un récord de visitantes como echar a andar el motor turístico de la región. «Lo que pretendemos es recuperar poco a poco el pulso. Al abrir Cabárceno y Fuente Dé en mayo sabíamos que iba a haber poco público, pero también queríamos que nuestros trabajadores vayan cogiendo confianza en la medida de que se va acercando la temporada alta. Que cuando llegue todo el turismo nos encuentre ya rodados. Recuperar la normalidad nos va a costar a todos, pero de este modo abrimos una puerta para que empiece a entrar el aire».

La 'nueva normalidad' va conquistando espacio, y así Cabárceno puede ya funcionar al cien por cien de su aforo, mientras en el teleférico sigue limitado al 75%, y en el reducido espacio de su cabina es obligado extremar los protocolos preventivos. En el parque de la naturaleza se nota menos, aunque hay detalles, como el hecho de que no se entreguen mapas, sino que haya que descargarlos en el móvil, que recuerdan que la situación no es exactamente igual a la que se vivía antes del 12 de marzo y del inicio de la crisis sanitaria.

En cifras, la jornada se cerró con 3.426 visitantes en Cabárceno (de ellos, 288 vascos), 620 usuarios del teleférico de Fuente Dé (248 vascos), y 166 en El Soplao (24 vascos).

Igual, pero con mascarilla

En la calle, las mascarillas van camino de convertirse en una prenda más al perder progresivamente su aspecto hospitalario con la comercialización de modelos con gran variedad de diseños, colores y estampados. De no ser por ese nuevo y obligado complemento, la imagen de ayer en Santander habría sido como la de cualquier día de verano.

El buen tiempo en el arranque de la estación contribuye al ambiente de normalidad estival

verano

Por la mañana, el Centro Botín y sus alrededores estaban casi desiertos, lo que suele ocurrir cuando el sol anima a acercarse a las playas y demora hasta la tarde los paseos por la ciudad y las colas ante las heladerías. Toda esa gente que se echaba en falta junto al edificio de Renzo Piano llenaba ya las pedreñeras y las lanchas con destino al Puntal, que se cruzaban con motoras y veleros por la bahía.

En El Sardinero y La Magdalena había suficiente playa para todos, con los bañistas bien repartidos y espaciados, sin necesidad aún de seguir los corredores marcados por estacas para distribuirse por los arenales.

El buen tiempo fue, sin duda, lo que más contribuyó a esta sensación de normalidad estival, con temperaturas por encima de los veinte grados en todos los municipios y cielos casi despejados. El verano, que anoche hizo su entrada, llega a Cantabria acompañado por el sol, aunque no del calor sofocante que padecerá el resto del país como consecuencia de la irrupción de una masa de aire africano.

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