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El 29 de enero de 2019, en medio de la intensísima ola de frío que congelaba el medio oeste americano, Donald Trump recurría a Twitter ... para volver sobre sus ideas negacionistas respecto del cambio climático: «¿Dónde demonios está el calentamiento global?», se preguntaba irónicamente el presidente estadounidense. Pues si Trump hubiera estado ayer en el Ateneo de Santander, en la charla que ofreció el científico Íñigo Losada, lo hubiera entendido todo, y, además, se habría quedado sin argumentos negacionistas. Porque frente a su corta observación, Trump hubiera conocido las amplias miras que ofrece una ciencia como el paleoclima, o un montón de estadísticas científicas y referencias que parten de organismos como la NASA, por ejemplo, o la ONU. Losada fue ayer tremendamente didáctico, desterró tópicos y avaló, con datos, su máxima de arranque: «El cambio climático está ocurriendo y somos nosotros los que lo estamos produciendo».
Losada, director de investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental (IHCantabria), ofreció ayer la charla 'Entendiendo el cambio climático y sus implicaciones para Cantabria', y lo hizo en el marco del Aula de Cultura de El Diario Montañés, en el Ateneo de Santander. Se apoyó Losada en infografías, gráficas, tablas y curvas. Su intervención trató de dar respuesta científica a las dudas –a veces tan malintencionadas como las de Trump, otras sólo fruto del desconocimiento– en torno al cambio climático.
La máxima, entonces, es que «se está produciendo el cambio y somos nosotros», expuso Losada. El científico repasó las evidencias que avalan esta afirmación, evidencias fruto de observaciones y mediciones. Gracias a ellas, se denota una tendencia –y cada vez más rápida– al incremento de la temperatura en las últimas décadas. Hay más: el nivel del mar ha subido y «perdemos superficie de hielo» en el Ártico, en Groenlandia... Y además, teniendo en cuenta la escala de lo observado, el aumento de la temperatura está ligada al aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.
«Sólo el exceso de emisiones de gases es capaz de dar respuesta a los cambios que estamos viendo. Y esos gases los emitimos nosotros», contó Losada. Y sobre estos y otros hechos que apuntalan la existencia de un cambio climático producido por la acción humana hay un amplio acuerdo en la comunidad científica. Del 97%, indicó.
Las reflexiones del científico tienen tanto peso como su currículo. Ingeniero y catedrático de la Universidad de Cantabria, Losada cofundó y dirige el IHCantabria, en el que investigadores y tecnólogos trabajan en torno al ciclo integral del agua. Su proyección internacional se traduce en programas o metodologías para organismos europeos o latinoamericanos, aunque quizá uno de los trabajos con mayor eco social ha sido su participación en el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).
Losada condujo al público que llenó el Ateneo por los escenarios que dibujan las predicciones científicas, predicciones que apuntan a un crecimiento del nivel del mar –de entre 40 centímetros y 1,5 metros, según si se cumplen o no los acuerdos internacionales de mitigación–; mayor erosión de los terrenos costeros, pero no sólo... Para ilustrar lo que puede ocurrir en Cantabria, mostró diferentes mapas y escenarios. Los peores –si las emisiones se mantienen, si aumentan– producirán reducciones de las precipitaciones en la comunidad, aunque con más incidencia en zonas como Liébana; aumentos de nivel medio del mar, más erosión, más probabilidades de inundación, de incendios... Y todo con consecuencias en el tejido productivo, ecosistemas o hábitos de vida.
Pero si bien Losada recordó que el cambio climático es una realidad y que la responsabilidad recae en nosotros, también incidió en la capacidad para revertir algunas de sus consecuencias y, sobre todo, en la capacidad para adaptarnos a los nuevos escenarios porque, eso sí, habrá que vivir en ellos. Losada esbozó una perspectiva esperanzadora que el público celebró en el turno de preguntas. «El cambio climático también hay que verlo como nuevas oportunidades, y en Cantabria también se está entendiendo», indicó. Confía el investigador en que las sociedades, la cántabra entre ellas, tomen medidas para adaptarse y evitar que se inunden el aeropuerto o el Paseo Pereda, dijo a modo de ejemplos. «Costará dinero pero nos vamos a adaptar».
Hay que actuar. «El cambio es un problema intergeneracional, de largo plazo», indicó, «somos nosotros y ahora. Lo muestra la ciencia:lo que hagamos ahora va a condicionar por completo el mundo que se encuentren las generaciones que vivan después de 2050». El tiempo es limitado, pero hay margen, insistió.
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Ana del Castillo
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