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Cantabria apunta a una gran campaña turística con la amenaza de la masificación
Así viene el verano

Cantabria apunta a una gran campaña turística con la amenaza de la masificación

Las reservas van a buen ritmo, con una ocupación media estimada de un 70% para lo que queda de junio, julio y agosto, según datos de Hostelería | El tiempo y el aumento imparable de los alojamientos ilegales son los aspectos que pueden condicionar la temporada en la región

Álvaro Machín

Santander

Domingo, 16 de junio 2024, 07:37

Las cifras son buenas y las previsiones también. Las reservas se están moviendo y el año, hasta ahora, va por buen camino. El pronóstico del tiempo –con todas las precauciones del mundo porque es pronto– es igualmente favorable. El verano para el turismo en Cantabria tiene muy buena pinta. «Mucha gente». Es la opinión general. Basada en datos. Pero a la hora de repasar las claves para entender cómo van a ser los próximos meses, los empresarios del sector introducen en la ecuación más variables. La falta de personal, los alojamientos ilegales, el desorden, la ausencia de cifras fiables para saber exactamente qué se ofrece y cuántos vienen realmente... Y en todos esos análisis acecha la palabra masificación. Unos dicen –depende a quién preguntes– que aquí todavía no hay, pero que puede haberla, y otros aseguran claramente que algunas zonas sí que van a estar saturadas. Hasta los topes. Es la amenaza en un panorama optimista. «Algo hay que hacer». En eso coinciden todos.

Lo primero es echar un vistazo a los datos. En lo que va de año (con registros hasta abril), el número de viajeros en Cantabria, según el Icane, ha subido. Tanto si se repasa la encuesta de coyuntura hotelera (no la de alojamientos de turismo rural, que baja un poco), como las estadísticas de campings y, muy especialmente, la de los que se hospedaron en el primer cuatrimestre en apartamentos turísticos (de largo, lo que más ha crecido).

Lo siguiente son las previsiones. En base a las reservas que hay ahora. La Asociación de Hostelería sondea a su gente en cinco zonas de la región para este reportaje. ¿Cómo van? Sale, atendiendo a los datos de la tabla que acompaña este texto, un porcentaje algo por encima del 70%. Es pronto, apuntan, y siempre puede haber cancelaciones. Además, el comportamiento es desigual por zonas y por tipo de establecimiento (para los hoteles más grandes es demasiado pronto y van algo más lento). «Buenos números», teniendo en cuenta lo que queda para julio y agosto, y que este año, a diferencia del pasado (que estaban un poco por encima) no hay una cita en julio como el concierto de Muse, un grandísimo congreso que ayudó a engordar la ocupación o lo poco o mucho que pudiera dejar el Año Jubilar. Es el análisis de Bárbara Gutiérrez, directora general de este colectivo.

Ese comportamiento desigual aún a estas alturas se palpa especialmente entre los miembros de la Asociación de Turismo Rural. «Unos van mal y otros muy bien». Por eso, como cómputo de lo que queda del mes de junio, de julio y de agosto hablan por ahora de entre un 40 y un 50% de ocupación según reservas. «Muy dispar», resume su presidente, Jesús Blanco. Pero son optimistas. Sobre todo en julio, que «de los meses buenos, suele ser el peor». Por el riesgo del mal tiempo, las cancelaciones, los cambios de última hora (agosto es agosto)... «No está mal y parece que julio puede ser bueno», lo que marcaría la temporada en su conjunto.

Quedan los campings y sus números también tienen muy buena pinta. Para julio y agosto, en lo que se refiere a bungalós andan entre el 80 y el 90% y en las parcelas, entre el 60 y el 70%, según informa el presidente de la asociación de empresarios del sector, Eneko Valle. «Lo de ahora de junio es todavía más de fines de semana, con críos, que aún tienen colegio y el tiempo hasta ahora no ha sido bueno. Eso se nota. Pero las expectativas para julio y agosto son buenas si el tiempo acompaña».

El tiempo, primera clave

Valle resalta la importancia del tiempo. También Gutiérrez y Blanco. Es la primera clave para analizar cómo va a ser el verano. La gran condición. Y tiene dos partes. Por un lado, una cada vez más importante. Que haga mucho calor en el resto del país y que lo haga cuanto antes. Eso trae gente y acelera las reservas. Un estudio de la UE ya colocaba a la región como la más beneficiada del país en este sentido en un escenario de aumento de temperaturas. «El encanto de Cantabria está también en su climatología, y eso hay que saberlo vender», contaba en una entrevista con este periódico Arcadio Blasco, el nuevo delegado territorial de la Aemet nada más tomar posesión del cargo. Ahora bien, lo del 'fresquito' y lo de dormir bien por la noche es importante (atrae a cada vez más gente), pero si se pasa tres semanas lloviendo o el sol no asoma por la bahía, malo.

Hablar del tiempo y de las reservas de última hora es lo que han hecho toda la vida los hosteleros cuando en junio les preguntaban por las previsiones del verano. Un clásico. El tema es que ahora hablan también de otras cosas. El contexto ha cambiado. La forma de reservar alojamiento, de organizar las vacaciones y el alojamiento mismo. Hasta la forma de contar los turistas que vienen a Cantabria.

«Los alojamientos turísticos ilegales son un problema. Este verano habrá mucha gente en alojamientos no reglados. Eso, además de una competencia desleal, acaba perjudicando a los vecinos y puede provocar una visión de saturación a la que no llegaríamos con las plazas hoteleras y los alojamientos reglados», analiza Bárbara Gutiérrez. Ella –cauta– no habla de masificación, pero sí del riesgo de llegar a sufrirla. «Cantabria no tiene que convertirse en un destino tensionado, pero si esto no se frena corremos el riesgo de que ocurra. Todo eso puede repercutir en la reputación de nuestra tierra y en la experiencia que se lleva el turista que viene», asegura la directora general de la Asociación de Hostelería.

«Todo a reventar»

Jesús Blanco va más allá. De entrada, el presidente de la Asociación de Turismo Rural pronostica una temporada «buena, pero complicada». «Y será difícil conseguir esa ocupación fuerte. Habrá que hacerlo con esfuerzo, con campañas de precios, trabajándola de hoy para mañana...». Ahí entra de lleno en el debate.

–¿Por qué va a ser complicada?

–Los pisos turísticos ilegales van a aumentar mucho más este verano. Ya se está viendo en zonas como Somo o Noja. Y ya verás cómo se va a poner Santander ciudad... Del 20 de julio al 15 de agosto muchos sitios van a estar a reventar. Se va a ver mucho más todavía. ¿Te acuerdas del año pasado? Pues más todavía.

Él sí habla «claramente de masificación, no en toda Cantabria, pero sí en ciertos municipios y zonas». «Tenemos un problema gordo que se está dejando pasar. Y el problema aumenta porque no se hace nada. Hay un asunto que está en la base. No hay un organismo, un ente, una fórmula que ofrezca datos reales de la oferta que tenemos en cada municipio. Que diga todos los alojamientos que hay en un sitio (legales e ilegales, claro). Los datos son la base para poder plantear políticas. Y, en ese contexto, tampoco hay datos reales de afluencia. No sabemos de verdad cuánta gente viene. Sin datos, ¿por dónde vamos a tirar? Pues tiran a promocionar todo, a meter todo en un cesto grande sin saber a dónde vamos, sin hacer campañas específicas». Blanco lo tiene claro: «Tantos amontonados no siempre crean riqueza». Habla de problemas, pero no de soluciones. «Problemas con los aparcamientos, con pisos ilegales, con zonas en las que va a haber incomodidades por la masificación de gente, con las caravanas... Pero seguimos igual, haciendo lo mismo y sin tomar decisiones».

Las caravanas, cita. Otro asunto. En este caso, una de las batallas históricas de los campings. «Hasta ahora, sobre el tema de las autocaravanas no ha habido ningún control y sigue igual. Pero como es un tipo de turismo que ha proliferado mucho tras la pandemia, los ayuntamientos están poniendo algunas medidas en zonas en las que estaban ilegalmente», explica Eneko Valle, que sí que señala que hay conversaciones con el Gobierno para encontrar una solución «y buenas expectativas». Va lento, pero va, y están «esperanzados».

El presidente de la Asociación de Campings tiene una visión algo menos dramática sobre la masificación. «Si sumas los pisos turísticos ilegales y cuatro prados en los que se meten mil caravanas con dos o tres personas de media, te sale un tipo de turismo que no está contabilizado y que en ciertos periodos acumula mucha gente. Pero lo anormal –concluye– es que no hubiera gente en esas fechas. Casi todo el mundo coincide en sus fechas de vacaciones. Del 15 de julio al 15 de agosto lo raro es que no haya mucha gente. Masificado no está, pero lo que no esté en regla, hay que ponerlo. Y lo que no cumple la ley debe cumplirla».

De Canarias a Zanzíbar

Los viajes de los cántabros pese a los precios

Que viajar se está poniendo por las nubes –el juego de palabras tiene mucho que ver con el encarecimiento de los billetes de avión– lo sabe cualquiera que se haya puesto a planificar vacaciones para este verano. Que los cántabros van a volver a viajar mucho en estos meses, lo confirman en las agencias. «Antes lo normal es que viniera el cliente y te dijera: 'quiero ir a tal sitio'. Ahora te dicen: 'tengo 3.000 euros, ¿qué puedo hacer?'». Lo cuenta Laura Santamaría, de Nautalia Viajes. ¿Dónde vamos a ir esta vez los cántabros? Para el perfil de cliente con el que trabajan en su empresa, «destinos de sol garantizado». Canarias, Costa del Sol o Costa Blanca (todo, con vuelos directos desde el Seve: Tenerife, Gran Canaria, Alicante, Málaga, Valencia...). Y este año, en el plano internacional (también con vuelos directos desde el norte), el Caribe («sigue siendo la estrella»), Cabo Verde, Senegal o Malta. Para destinos más específicos, búsquedas más concretas, Eduardo García, desde Sanander Viajes, explica que, «además de las capitales europeas, o viajes clásicos a Estados Unidos, Sudamérica o destinos del Sudeste asiático, han puesto –otra vez es determinante– vuelo directo desde Madrid a lugares que están funcionando bien como base para moverse por la zona: Zanzíbar (para estar en la isla y combinar con el continente), Bangkok, Baja California, Orlando (con los parques temáticos)...».

«El año empezó bien, pero ha habido un pequeño parón. Entendemos que se recuperará estos días»

Eduardo García

Sanander Viajes

«Antes el cliente te decía: 'quiero ir a tal sitio'. Ahora, 'tengo 3.000 euros, ¿qué puedo hacer con eso?'»

Laura Santamaría

Nautalia Viajes

Los dos profesionales coinciden en el aumento de los precios. Y ponen sobre la mesa números o porcentajes concretos. «Un viaje a Albania –destino de moda europeo porque los precios son más asequibles que en buena parte del contienente– el año pasado por estas fechas salía (una semana en hotel de cuatro estrellas) unos 1.100 euros por persona. Ahora son 1.400 euros», apunta Santamaría. García cifra, en general, la subida de tarifas en vuelos y hoteles para los que viajan fuera de la región en torno al 20%. Sube el alojamiento, suben mucho los coches de alquiler (las flotas de las compañías están limitadas) y suben, sobre todo, los billetes de avión. «Una barbaridad, algunos han doblado su precio», confirman en Nautalia. De ahí la importancia de las conexiones directas para que un destino se ponga de moda (ya sea en vuelos regulares comerciales o en vuelos específicos que se organizan para viajes vacacionales). eso abarata mucho la factura. En este sentido, en Sanander hablan, por ejemplo, del vuelo que se organizará específicamente para un viaje hasta Luxor (Egipto) desde Santander «a finales de octubre, principios de noviembre». «Está funcionando muy bien».

Las ventas

Eduardo García, más allá de su empresa, es presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Operadores de Turismo de Cantabria. Desde ese puesto, examina cómo va el año en el sector. «Empezó muy bien en los primeros meses, con viajes organizados con mucha antelación, pero después –más o menos tras Semana Santa– ha habido un pequeño parón. Pero entendemos que se recupere en estas fechas», explica. «Se nota –analiza en general– que a todo el mundo le cuesta más hacer la compra y le ha subido la hipoteca en estos años. Hay menos poder adquisitivo». Se sigue viajando (incluso más que antes), pero el esfuerzo para hacerlo es grande.

Cruceros y viajes de novios

Santamaría coincide. Un buen invierno (enero, febrero...), la anticipación («gente que cogió ya viajes para el mes de octubre»), el pequeño parón tras la Semana Santa... «Por los precios o porque la gente está esperando a que, con tanta oferta como hay, salgan buenas oportunidades en el mercado». Ahí cita, por ejemplo, los cruceros, «que han crecido mucho, porque han bajado los precios y hay bastante demanda». O el resurgir de los viajes de novios, «que han remontado, sobre todo una vez recuperados de la pandemia». Eso, el covid (y todo lo vivido), tiene algo que ver en un perfil de viaje cada vez más frecuente y que ha crecido tras pasar por esa etapa. «De familias, pero familias enteras. Van los abuelos con los hijos y con los nietos. Todos juntos».

Para acabar, un dato del Observatorio Europeo de Tendencias. En torno al 60% de los españoles recorta gastos durante todo el año para poder irse de vacaciones. Viajar es una prioridad.

Previsión meteorológica

Un verano, en principio, cálido y seco

Según los modelos de predicción estacionales, con todas las incertidumbres que supone una antelación tan amplia, en la web de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) adelantan que «en toda la península tendremos un verano más cálido y más seco de lo habitual». La pregunta desde aquí es obligada. ¿En toda la península? ¿Sin excepción? «Sin excepción», indican (y lo confirma el delegado territorial en Cantabria). O sea, que también en Cantabria.

Lo destacan en la página de la Agencia como un avance. Un pequeño anticipo. Porque, a finales de semana (jueves o viernes, seguramente), aprovechando las fechas concretas del cambio de estación, ofrecerán una rueda de prensa en la Delegación de Gobierno y coordinados con el Ministerio. Ahí tienen previsto dar más detalles, más datos. Pero siempre con la prudencia de tratarse de predicciones estacionales. Ojo, que son muy importantes. El tiempo es determinante a la hora de elegir destino vacacional para los turistas, y los hosteleros cántabros miran el cielo (y el pronóstico) casi con el mismo interés que el libro de reservas. Están íntimamente ligados.

Refrescándose del calor en una fuente. Luis Palomeque

De entrada, para esta semana que entra –en la que arranca el verano– y para los primeros días de la nueva estación, Arcadio Blasco, el delegado territorial de la Aemet (que vive su primer verano en la comunidad al frente de la delegación) estima que será «más fresca y húmeda de lo habitual, pero mejorando los últimos días». Y que la siguiente –la del 24– ya será «más cálida y seca». Por concretar, mañana lo previsible es que «empiece a afectar una baja atlántica, aunque es probable que aquí meta algo de viento sur y sea un día agradable». Al menos, durante buena parte de la jornada, porque «a última hora podría llover algo, sobre todo en el oeste de la comunidad». El anticipo de un martes, miércoles y jueves en los que «estaremos bajo la influencia de la baja atlántica, esperándose precipitaciones generalizadas en Cantabria». «A partir del viernes 21 –concluye– es probable que comience a entrar la dorsal (que se asocia con una situación anticiclónica) aportando estabilidad, tendiendo a subir las temperaturas progresivamente».

Un baño más caliente

¿Y a la hora de darse un baño? ¿Como está? Las mediciones que se ofrecen en la web de la Aemet de temperatura del agua en las playas del Sardinero han indicado toda la semana entre 17 y 19 grados (lo más repetido ha sido 18). «La semana pasada estuvimos tomando medidas fuera de la bocana de la bahía y había unos 17 grados», explica Raquel Somavilla, investigadora del Instituto Oceanográfico (IOE). Sí que encaja, por tanto, con los datos de la Agencia de Meteorología.

18 grados

(con días de 19) ha sido la temperatura del agua esta semana en el Sardinero.

Esas cifras ya están por encima de lo habitual en estas fechas. Pero no es nuevo, de ahora. «Partimos de una situación en la que el año pasado ya estábamos en torno a un grado y medio o dos por encima de lo habitual y eso se ha mantenido. Una vez que entramos en esa inercia, no hemos perdido esa anomalía», explica Somavilla. Recuerden, por ejemplo, que en octubre del año pasado el agua llegó a estar a 21,92 grados, la temperatura más alta de la serie registrada a esas alturas.

Todo indica que vienen meses con el «está buenísima» de boca en boca en la orilla de la playa. Otra vez. «Salvo que viniera un verano muy frío, la situación será parecida a la del año pasado. Y si es muy caluroso, lo superaremos», señala la experta, que insiste en que lo que vivimos «viene del invierno» y el calor en el agua «no se pierde de golpe». Si se cumple lo que avanza la Aemet, no tiene pinta de verano frío.

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