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«Es algo más que el texto en el que se recoge el número de eólicos que pueden ponerse en la comunidad autónoma. Es nuestro ... pacto verde. Nuestra apuesta por un modelo». Así se refiere el consejero de Industria, Javier López Marcano, al Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria (PSEC), el documento que acaba de salir de la impresora de su departamento y que dibuja las líneas de actuación en esta materia para la próxima década. Un borrador que aún tiene que ser sometido a información ambiental e introducir las aportaciones de todos los afectados, pero en el que ya quedan claras las metas de la región de cara a cumplir los objetivos que marca Europa. Analiza el contexto y el punto de partida y establece una serie de actuaciones para lograr antes de 2030 una reducción de alrededor del 25% de la emisión de gases de efecto invernadero, los responsables principales del cambio climático.
En ese mismo horizonte temporal, España promete bajar un 23% sus emisiones de CO2 y Cantabria cree que puede superar ese porcentaje. «Hay que ser ambicioso. Hoy no se puede decir categóricamente que lo vayamos a cumplir, pero sí creemos que es posible hacerlo con las herramientas que estamos diseñando», explica Daniel Alvear, director general de Industria, que recuerda que, una vez que esté aprobado, el PSEC será un «documento vivo». Una estrategia que habrá que adaptar a lo largo de los próximos diez años en función de los avances tecnológicos y científicos que vayan surgiendo y que también dependerá de que el contexto económico permita continuar las inversiones que prometen en este momento los fondos de reconstrucción de la Unión Europea.
1 - Eólica terrestre: Contempla un máximo de 700 megavatios y se convertiría en una de las principales responsables de llegar al 45% de producción renovable.
2 - Eólica marina: Aunque no se descarta que haya pequeños proyectos comerciales, la región la impulsará en la próxima década desde el ámbito de la investigación.
3 - Fotovoltaica: No se contemplan grandes plantas de generación eléctrica, pero sí se apuesta por ella para zonas rurales y ligada a cooperativas y al autoconsumo.
4 - Industria: De ella depende el grueso de la descarbonización de Cantabria. Industria quiere apoyar estos procesos para avanzar en eficiencia y autoconsumo.
5 - Coche eléctrico: Con ayudas directas a la compra de vehículos y a la instalación de puntos de recarga particulares y públicos.
6 - Investigación y eficiencia: Respaldo al Cluster del Hidrógeno y apoyo a los ayuntamientos para que acometan pequeños proyectos de eficiencia energética.
Aunque el texto tiene que pasar por ese departamento, el PSEC se ha diseñado en la Consejería de Industria y no en la de Medio Ambiente porque gran parte del trabajo que está por hacer tiene que ver con la implantación de procesos de descarbonización en la mediana y gran industria de la región. La mayor línea transversal de actuación consistirá en ayudar a las empresas a que mejoren su eficiencia energética y avancen al autoconsumo. «Sin hacer eso es imposible alcanzar el objetivo. Hay ya proyectos muy fuertes de descarbonización en la industria. Y hay que avanzar en la implantación de las energías renovables, aunque es muy difícil llegar a la media de España por las circunstancias y el contexto de Cantabria», subraya Alvear.
Para todo el país, el Ministerio para la Transición Ecológica quiere que el 70% de la producción sea renovable. El Gobierno autonómico sabe que «no tenemos capacidad y recursos para eso» y se conforma con llegar al 45%. Ni siquiera con la puesta en marcha de la ampliación de la planta hidroeléctrica de San Miguel de Aguayo y del futuro parque eólico de El Escudo -el que está más avanzado y tiene más opciones de salir adelante- se alcanzaría. Se requeriría más, como por ejemplo las alternativas de autoconsumo tanto para empresas como para particulares, iniciativas para las que ya este año hay líneas de subvención cercanas a los diez millones de euros.
Para los aerogeneradores, el PSEC, que no habla de posibles ubicaciones y deja ese debate para el futuro Plan Regional de Ordenación del Territorio, reserva 700 megavatios de potencia, un tercio de lo que consume Cantabria. El director de Industria recuerda que es la misma cifra que ya aparecía en el último Plan Eólico y en la última década no se ha instalado ni un solo molino: «Que la cifra sea esa u otra es relativamente poco importante. Lo importante es empezar a ver resultados. Con los proyectos ya planteados que estamos acompañando, aquellos que se han diseñado de una forma más prudente y en ubicaciones más prudentes, creemos que es posible alcanzarla. Esta vez de verdad».
javier lópez marcano, consejero de industria
Daniel Alvear, Director general de Industria
Todo lo anterior se refiere a la eólica terrestre, pero también hay un apartado reservado para la eólica 'offshore', la que se genera en el mar. ¿Habrá parques de este tipo de aquí a 2030? Industria es menos categórica, pero pretende conseguir la instalación de 50 megavatios en zonas del litoral con bajo impacto ambiental y a la actividad pesquera. Con fines comerciales -para producir energía eléctrica que luego se consuma en los hogares-, pero sobre todo centrados en la investigación. El PSEC incide en que, aunque es difícil crear un complejo potente de este tipo -por la frecuencia de los temporales o la dificultad para anclar en el suelo marino las plataformas-, Cantabria no debe desaprovechar los recursos que tiene para innovar en esta tecnología. Y hace referencia al Cluster en la materia, a la proyección internacional del Instituto de Hidráulica o al prototipo que ya funciona y que está considerado como infraestructura científica singular europea.
La fotovoltaica se descarta en grandes plantas como las del sur de España por la gran necesidad de espacio que requieren -alrededor de una hectárea para dar servicio a 400 personas- y las horas de sol que tiene Cantabria, pero Industria cree que puede ser una buena solución en entornos rurales. Con placas en las viviendas o negocios y ligadas al autoconsumo a través de apoyo del Gobierno regional con subvenciones.
O en los edificios de la Administración. «El sector público tiene que dar ejemplo al sector privado», defiende el director general, que también aplica esa frase a la implantación de puntos de recarga de coches eléctricos en sedes del Ejecutivo regional, algo en lo que se trabaja ya a corto plazo. La movilidad sostenible es otro de los puntos del Plan de Sostenibilidad, con ayudas directas a la compra de vehículos eficientes o a la instalación de puntos de recarga para particulares o municipios, en colaboración con los ayuntamientos, donde también se quiere avanzar en la sustitución de lámparas de alto consumo por otras de tecnología LED. Pequeñas intervenciones -se han hecho 12 este año- que los municipios no podrían afrontar solos, que les supone un ahorro económico y que también contribuye a lograr el objetivo de reducir la factura del carbón.
El PSEC reserva también algunos apartados a la investigación. Por ejemplo, para apoyar la que realizan las empresas en sus procesos de modernización energética y para respaldar nuevos nichos de negocio como el hidrógeno. Un ámbito que puede mejorar la sostenibilidad energética de Cantabria y a la vez generar una nueva industria a su alrededor.
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Ana del Castillo
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