
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Agustín Valcarce es presidente de la Asociación Eólica de Cantabria. Con conocer su cargo es fácil presuponer su posición sobre un asunto que ha ... levantado una gran contestación. Viven de eso y claro que defienden la instalación de aerogeneradores, pero también comprenden que los valores paisajísticos de la comunidad autónoma exigen un especial cuidado a la hora de dar permisos. El colectivo no pide barra libre, pero sí celeridad para poder iniciar cuanto antes aquellos parques que sean ambientalmente viables. Por el bien de sus proyectos y por el de Cantabria: «Es un momento crítico. Quedarnos fuera ahora puede suponer que ya no te enganches a la renovable nunca».
-Dejando a un lado la pandemia, el principal asunto de actualidad en Cantabria en los últimos meses es la energía eólica. ¿Le sorprende? ¿Qué le parece el ruido que está generando?
-Se ha repetido en otras ocasiones y coincide cuando llegan los proyectos a la región. Venimos de una época histórica en la que ha habido muchos altibajos de normativas. Llevamos dos Plenercan agotados sin haber conseguido los objetivos. Es un asunto que concita bastante interés en la opinión pública. La pena es que muchas veces el debate no es sobre cosas objetivas. Se apasiona y hay posturas extremistas que dificultan ese desarrollo.
-Hay algunos proyectos que han generado una corriente de contestación casi unánime. Las personas que se oponen podrán estar equivocadas o no, pero no se puede decir que no estén informadas. Se han organizado charlas, jornadas...
-Es bueno y legítimo que se despierten estos movimientos. Todo el mundo tiene derecho a opinar y más si eres residente de esta zona. Nosotros lo que defendemos es un desarrollo ordenado que permita hacer lo que buenamente se pueda con nuestros valores paisajísticos, ambientales, culturales. Que haya información es bueno, el problema es cuando tienes sólo información de una parte. Lo necesario es que sea objetiva, para que se puedan tomar las decisiones de forma objetiva.
-¿Existe manipulación a la hora de explicar estos proyectos?
-Manipulación no creo que haya. Es legítimo que no te gusten los eólicos. Lo que sí es verdad es que a veces las mayorías son más silenciosas y habría que ver qué es lo que quiere la ciudadanía de Cantabria. Si apostamos o no por un modelo en el que buena parte de la energía venga de la renovable. En Cantabria, el aprovechamiento solar no puede ir más allá del autoconsumo. Tenemos que apostar por las energías que tenemos disponibles y que además abaratan la factura.
-¿Todos los paisajes de Cantabria son susceptibles de recibir eólicos o debe haber límites?
-Creemos que hemos perdido mucho tiempo. Si miras a los vecinos, estamos rodeados de parques eólicos. Burgos, que tiene unos valores ambientales y culturales parecidos, tiene 2.000 megavatios. Cantabria, 35. Encima, muchos de ellos en zonas limítrofes en las que nosotros vemos los molinos, pero no nos beneficiamos y el empleo se queda en el otro lado. Tenemos derecho a aprovechar esa energía y que genere un rendimiento.
-¿Deben existir zonas de exclusión eólica y otras de instalación prioritaria, como parece que tendrá el nuevo PROT?
-La Administración sabe perfectamente dónde se puede y dónde no. Esto es una balanza entre lo que te ofrece una generación de energía limpia y unos rendimientos, frente a unos impactos ambientales de mayor o menor calado. En ese contexto, el órgano que debe decidir es el Gobierno regional. Si quiere determinar unas zonas prioritarias, bienvenido. Pero lo que pedimos es no perder más años en una nueva normativa porque ya se conocen perfectamente. Muchos proyectos ya salieron en el pasado a información pública y se analizaron.
-Como pronto, el PROT tardará en aprobarse 14 meses.
-Disponer del PROT no es necesario para hacer una evaluación de impacto ambiental de un parque eólico y seguir con la tramitación. La Administración regional está más preparada que nunca para tramitar los parques con total garantía para el interés general, tanto por recursos humanos como por información disponible. El criterio que van a seguir los técnicos para marcar una zona de exclusión en el PROT es el mismo que para informar negativamente un proyecto. Esperar al PROT es tardar otro año más para volver al mismo punto en el que estamos. Ninguna comunidad ha necesitado un PROT para esto.
-¿Entonces?
-Deberían instrumentar la posibilidad de que hubiese parques en desarrollo antes. Que no hagan al promotor hacer unos esfuerzos económicos y que después no se pueda hacer. Habría que buscar un mecanismo antes porque el desarrollo eólico es una carrera que está ocurriendo en toda España y los proyectos que lleguen antes tienen más posibilidades de salir adelante.
-¿Qué ha pasado para que en 15 años no se haya levantado ni un molino? Es un problema de contexto poco atractivo, de falta de iniciativa de los promotores, de dificultades del Gobierno...
-Lo primero, vamos a culparnos a nosotros. Hubo una época de cierto desánimo entre los promotores, porque percibíamos que en esta región era muy complicado hacer proyectos. Se han hecho planes energéticos en los que ni por asomo se llega a cumplir los objetivos. El Plenercan 2014-2020 contemplaba instalar 707 megavatios y se han hecho cero.
-La Consejería de Medio Ambiente, en la pasada legislatura, echó atrás un gran número de proyectos. ¿Existe un exceso de celo?
-Nos hemos quejado de la lentitud más que de ser estricto. Mirando al futuro, lo que le pedimos es que se tramiten rápido. Sea para bien o sea para mal. Cuanto antes digan a un promotor si un proyecto no se puede hacer, mejor, porque le facultas para que se dedique a otro proyecto. Y si se puede hacer, cuanto antes mejor para nuestra región. Ahora vivimos una etapa normativa a nivel nacional que sí exige un cumplimiento estricto de plazos.
-Hay más de 450 molinos en tramitación con una potencia previsible superior al consumo de Cantabria. Es cierto que muchos se quedarán por el camino, pero ¿no le parece excesivo?
-Lo que está claro es que la región no puede tardar más tiempo en decidirse. No existe ningún lugar del mundo donde la eólica haya sido un paso atrás. En Cantabria tampoco va a serlo. El dibujo final del mapa eólico no va a ser muy distinto de lo que el sentido común nos dice a la mayoría de la gente. Las fotos de molinos copando las cumbres cántabras son absolutamente falsas y seguramente tendenciosas. Es imposible porque todo el proceso es complicadísimo por el rigor de las tramitaciones. Los promotores se quejan de lo estricto y el rigor. Pero nosotros entendemos que se tiene que hacer así. Y claro que va a haber muchos proyectos que no van a llegar. También es legítimo que los promotores hagan proyectos, pero todos son conscientes de la dificultad de la tramitación ambiental en Cantabria por las características de nuestro territorio.
-Más de la mitad de los proyectos en marcha los promueve una sola empresa, que es la que genera más recelos: Green Capital Power. ¿Cuenta con todas las garantías?
-Con los proyectos te piden un aval de 40.000 euros por megavatio. Así se sabe que hay alguien detrás que asume un riesgo económico importante. ¿Sobre el número? Hay promotores que llevan 20 años con un solo proyecto y empresas por un número mayor y más zonas. Nosotros lo que queremos es el desarrollo ordenado y racional. Cada empresa tiene su criterio. Puede ser acertado o no, pero el tiempo lo dirá. Nosotros tenemos claro lo que queremos, pero no limitamos a los promotores, porque la ley no lo hace.
-¿Cantabria tiene capacidad para ser una potencia eólica en España y llegar a exportar energía?
-Si miramos los antecedentes, convertirnos en exportadores de energía verde sería maravilloso, pero los antecedentes no invitan a pensar eso. Si se llegase en un plazo relativamente pronto a 300 megavatios ya sería un hito bueno. Cuando salga adelante un proyecto, la gente comprobará lo mismo que en Soba, que se puede convivir perfectamente con el parque eólico. Tiene una vida de 30 años y si no se quiere renovar, la misma empresa lo desmonta.
-La única experiencia en Cantabria es la de Soba. Dicen que allí no están arrepentidos.
-Los ganaderos no se han quejado nunca. Hablando del turismo, nos comentaban que desde 2010 se han abierto más establecimientos turísticos que nunca. Evidentemente no es que vayan a ver el parque eólico, pero tampoco ha influido para mal. La gente disfruta de ese lugar, además con carreteras bien arregladas, porque han hecho un uso inteligente de los ingresos, que son bastantes, que les deja al municipio. El parque ha encajado allí a la perfección. Después de tantos años, sabrán de lo que hablan.
–El impulso actual a proyectos que parecían abocados al cajón se entiende en un contexto de ayudas europeas. ¿Qué ahorro supone estas subvenciones para las empresas?
–Es cierto que viene una etapa de ayudas, pero a día de hoy, la última subasta se ha hecho sin ayudas. Y los precios más bajos los ha marcado la fotovoltaica y después la eólica. Hoy han llegado a un punto en que las renovables compiten con cualquier tipo de energía contaminante. Hemos llegado al día que queríamos hace 20 años. Se apoyó a las energías para que en algún momento fueran competitivas, y ya lo son. Ahora el apoyo europeo no es tanto a estos proyectos, sino a otros de I+D como el hidrógeno.
–Algunos partidos hablan de «pelotazo eólico». ¿Hay una burbuja en este ámbito?
–No me parece realista. En una comunidad con solo un parque eólico tras 20 años de intentos… La realidad es tozuda y somos una región que está a la cola de España. Hay quien dice que en el norte no hay las condiciones. Mira al País Vasco, mira a Asturias, mira a Burgos, mira a Galicia, a Palencia… ¿Esta es la región del pelotazo? Pues como serán los demás.
–¿Qué pasa con la eólica marina?
–Lo que ocurre es que el Cantábrico no es el sitio ideal para estas instalaciones. Serían carísimas y requerirían de unos anclajes tremendos por los temporales que tenemos y porque la plataforma continental es profunda, no como en lugares como el mar del Norte. El tema estructural tiene mucho peso y genera sobrecostes importantísimos. En términos económicos, la eólica terrestre puede competir con cualquier energía y la marina necesita de ayudas para hacerlo.
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Ana del Castillo
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