
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Ana del Castillo
Santander
Viernes, 1 de mayo 2020, 07:34
«No te conozco personalmente, pero siento que estas palabras que escribo son para ti. Deseo de verdad que estés bien y que sean de ayuda». Es la carta que escribe una desconocida con el pseudónimo más empleado de todos, María, a un enfermo de coronavirus al que nunca ha visto. Una misiva que busca reconfortar y curar las heridas de la soledad durante el ingreso hospitalario, que a menudo resultan más dolorosas que las físicas.
Dedicatorias como esta llegan cada día a los pacientes de Covid-19 ingresados en el Hospital Valdecilla gracias a una iniciativa solidaria -puesta en marcha en numerosos hospitales de toda España- cuyo objetivo es acompañar con palabras a ese enfermo que no puede dar la mano a sus familiares, que no puede besar a su mujer o a su marido, y que hace tiempo que no ve la cara de sus nietos.
La primera carta sin remitente llegó el 18 de marzo después de que el departamento de Psiquiatría del hospital publicara en redes sociales sus intenciones: «La idea de estas cartas es que, además de ayudar a quienes las reciben, ayuden también al autor, que no deja de estar viviendo una situación extraña y difícil», explica Elsa García Rumayor, médico residente de tercer año de Psiquiatría. Desde entonces han recibido alrededor de 600 mensajes de gente anónima que aprovecha la plena atención del lector -solo entre cuatro paredes- para transmitir con palabras ese gesto de posar un brazo sobre el hombro, esa mirada que ilumina los sinsabores de la enfermedad o ese abrazo cálido y sincero. Carolina, otra desconocida, escribe: «Aunque no nos conozcamos somos compañeros de batalla. Y por ese motivo te admiro, te apoyo, te escribo palabras de ánimo, y deseo que ganes la lucha».
Las cartas, que no solo llegan de Cantabria, también de otras comunidades, de otros países europeos e incluso de Estados Unidos, en su mayoría tienen unos parámetros muy similares. Los espontáneos escritores describen su día a día, en el exterior del hospital pero en el interior de sus domicilios, con el objetivo de entretener y resetear por unos segundos la mente del enfermo, y alejarla todo lo posible de la palabra coronavirus. Sol, por ejemplo, cuenta cómo el confinamiento ha hecho que establezca lazos con vecinos con los que antes ni tan siquiera cruzaba un saludo: «Aquí fuera todos estamos preocupados, pero hacemos lo posible por ayudarnos y sostenernos los unos a los otros, aunque no podamos tocarnos. Mi vecina del sexto se llama Marisa y nunca habíamos hablado, hasta que me pidió ayuda porque no puede ir al supermercado. Mi vecino de enfrente trabaja poniendo música en fiestas y todos los días nos dedica varias canciones por el patio (acepta peticiones, es muy divertido). Mi marido toca la guitarra y está preparando un mini-concierto acústico para dar por la ventana cuando estemos necesitados de ánimo».
Aunque las cartas tenían en un principio un claro destinatario, el enfermo de Covid-19, los profesionales sanitarios también están disfrutando de esta iniciativa, que hace más llevadera su compleja labor. «Es cierto que, aunque la iniciativa surgió con cartas para pacientes, estamos recibiendo algunas cartas dirigidas al personal, que también tratamos de hacer llegar a las unidades Covid», señala García.
Pero no todas las cartas son anónimas. Algunos familiares están aprovechando este canal para ponerse en contacto con ese familiar de avanzada edad que no tiene teléfono móvil. Es más, en la UCI, existe un correo electrónico específico y personalizado (tuvozenlauci.humv@gmail.com). En el resto de las plantas, enfermeras y auxiliares se ofrecen espontáneamente a leer los textos a algunos pacientes «muy mayores o que no ven bien» o incluso mostrarles contenido audiovisual. La psiquiatra Elsa García es la persona encargada de revisar las cartas y filtrarlas: «Después una compañera las imprime y las repartimos por las plantas en las que hay pacientes con coronavirus».
«No salimos nada de casa. Mis padres hacen la compra una vez a la semana y sólo nos da el aire si salimos al balcón. Pero lo más importante es que estamos sanos, como lo estarás tú dentro de unos días», escribe Toñin, que vive confinado con sus padres. En una situación como la actual todas las cartas consuelan y echan un cable a esos pacientes en régimen de aislamiento, pero según el personal de Valdecilla, las de los niños son especialmente «tiernas»: «Tienen esa inocencia que hace más espontáneo el mensaje y es más fácil que el mensaje nos llegue. Son muy graciosos los chistes que mandan para animar a los pacientes, los dibujos y muchas de sus reflexiones».
La ilustradora cántraba Lucía Moure lleva dos años recreando paisajes de Cantabria cada vez que sale, o salía, de ruta. Su idea era dar a conocer a través de las redes sociales y de los medios de comunicación sus pequeñas postales, «pero con la crisis sanitaria la situación se ralentizó», explica. Es entonces cuando un amigo le propuso enviar esas postales a los pacientes de Covid-19 ingresados en Valdecilla para «acercarles un trocito de la tierruca y tratar de colorear un poco sus días», explica la artista.
Inicialmente envió postales, pero la producción se volvió costosa y complicada, así que trasladó sus dibujos a cartas. «Como el feedback fue tan bonito me animé a hacer un nuevo envio. El primero lo costeé yo, pero para el segundo necesitaba ayuda así que hice una campaña de crowdfounding y la verdad que mucha gente se animó a colaborar, pernitiéndome recaudar más dinero del que necesitaba y que usaré para hacer otro nuevo envío con nuevas ilustraciones».
ALGUNOS FRAGMENTOS...
«Aunque no nos conozcamos somos compañeros de batalla. Y por ese motivo te admiro, te apoyo, te escribo palabras de ánimo, y deseo que ganes la lucha» (Carolina)
«No me puedo ni imaginar por la situación que estarás pasando en estos momentos... Pero quiero ser optimista y decirte que, aunque no te conozca estoy totalmente segura de que vas a salir de esta lo antes posible, que no estas solo/sola porque estás en el pensamiento de todo el mundo y te deseamos una pronta recuperación tanto a ti como a todos los campeones y luchadores que os ha tocado vivir este lamentable momento». (Lucía)
«Aunque no nos veas, somos muchos quienes te apoyamos, toda España esta contigo en esto, estamos todos en el mismo barco y no vamos a dejar que este se hunda». (Juan)
«En este tiempo, en la medida de lo posible debes mirar en tu interior y recordar quién eres y todo lo que has logrado en tu vida. Es fundamental que no pierdas tu esencia vital y que sigas luchando por vivir. No te desanimes, intenta leer todas las cartas con todas las ganas posibles, y no olvides lo fuerte que estás siendo. ¡Tú puedes con todo, tú lo vas a conseguir!» (Estefanía)
«Ojala llegue el momento de salir de todo esto y de abrazar con fuerza a toda la gente que te quiere y que todo vuelva a la normalidad. Me hace muy feliz escribir esta carta y que alguien pueda leerla, que pueda ayudar a sacar una sonrisa o al menos a distraer un poco, no estáis solos, todos luchamos contra esto». (Lidia)
«Volverán los abrazos, los brindis, la alegría, las risas, los paseos por la orilla del Mar. Llenaremos de nuevo las calles, y disfrutaremos de cada minuto». (Lucía)
¿Quiéres participar en esta iniciativa? Manda tu carta a: elsa.garciar@scsalud.es.
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Rocío Mendoza | Madrid, Lidia Carvajal y Álex Sánchez
Álvaro Machín | Santander
Guillermo Balbona | Santander
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