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Los beneficios de la medida quedaron empañados por la dificultad con la que se toparon decenas de usuarios para acceder a la ayuda. Por eso ... la primera jornada con los bonos para viajar gratis en autobús estuvo marcada por las quejas de quienes utilizan la línea de Castro a Bilbao, uno de los recorridos bonificados con el último paquete de medidas puesto en marcha por el Gobierno central para reducir el coste y fomentar el uso del transporte público. El enfado fue protagonista en la estación de autobuses del municipio cántabro donde varios pasajeros se vieron obligados a pagar el precio habitual del billete tras intentar el día anterior, el martes, adquirir el bono sin éxito. «He tenido que pagar los tres euros porque no he podido coger la tarjeta», comentaba enfadada Laura Gómez mientras esperaba la salida del autobús desde la plaza de toros de Castro Urdiales. La usuaria puso en duda la planificación y criticó que no hubieran previsto un «plazo más largo» para la adquisición de la tarjeta multiviaje que solo requiere el pago de 20 euros de fianza para desplazarse gratis desde ayer, 1 de febrero, y hasta el 30 abril. Y si en ese plazo realiza 12 viajes, le devuelven el dinero.
Laura Gómez
Usuaria de la línea de Castro
Ocurre que la obtención del bono solo tenía un punto de venta disponible: la taquilla de la Intermodal de Bilbao donde ya el martes se registraron colas de varias horas. Por eso algunos vecinos decidieron adelantar este miércoles su salida desde el municipio costero para llegar a Bilbao con margen suficiente para adquirir el abono antes de llegar a sus puestos de trabajo o, incluso, aprovecharon el día libre solo para conseguir la tarjeta. «Ha sido un caos y yo ahora voy ex profeso a sacarme el bono y a echar el día. Las tres horas, las cuatro, o las que tenga que estar en la cola para sacarlo», señalaba resignada Ángela Pérez mientras esperaba el autobús. En su caso, como estudiante universitaria, la medida de dejar a coste cero los viajes «me viene bien», reconocía. Claro que no contaba con que no iba a poder obtener el bono desde el primer día.
Hubo quejas para todos los gustos. Juani González, se desplaza en transporte público todos los días y considera que «doce viajes es muy poco», indicaba ayer. Al igual que otros viajeros habituales, teme la saturación del servicio. Además, entre esas líneas bonificadas con la medida del Gobierno central, se encuentran también los trayectos Santander-Bilbao-Barcelona y Santander-Bilbao-La Manga por lo que el trayecto de la capital cántabra a Bilbao será igualmente gratuita. No obstante, en la estación de la capital el día transcurrió con más tranquilidad y sin enfados.
Viajaron usuarios que conocían la ayuda, pero no eran viajeros habituales y otros pendientes de adquirir el bono. Precisamente Piuque Monticheli, un joven argentino que reside en Santander, aprovechó la espera antes de subir al autobús rumbo a Bilbao para echar un vistazo a la página web y conocer las condiciones de los nuevos abonos gratuitos del Gobierno central. Quería saber el plazo para adquirirlos dado que «todavía tengo viajes pendientes con el 50%», explicaba. Se refiere al primer paquete de medidas del Ejecutivo y que todavía utiliza porque no ha hecho los viajes mínimos. Así que, en cuanto los termine, solicitará los abonos gratuitos.
No obstante, entre quienes hacían cola para subir al autobús que partía a las 09.30 horas de la mañana mientras el conductor revisaba los billetes, también había viajeros conocedores de los nuevos abonos, pero que al no utilizar la línea con frecuencia, no entran en el grupo de beneficiados. «Viajamos en familia a Bilbao, pero es algo puntual», explicaba Jon Basterra, vecino de la capital cántabra. «Estamos al corriente, pero no lo utilizaremos porque no somos habituales».
En la estación de Castro Urdiales reinó el enfado por los problemas para adquirir el bono gratuito. No obstante, más allá del enfado, también hubo quien celebró la medida del Gobierno. «Me parece muy bien, la gente se ahorra un dinero y al que lo necesite para trabajar le viene genial», reconocía José María Barañano que acude a la región tres veces por semana para visitar a una persona en la residencia. «Me gusta el transporte público y creo que debería ser barato para que la gente se lo pudiera permitir», opinaba Piuque Monticheli, un joven argentino que reside en Santander, antes de viajar a Bilbao.
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Ana del Castillo
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