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Decenas de organizaciones y colectivos conforman la nueva Plataforma Memoria y Democracia de Cantabria, concebida como «un espacio plural para defender la necesidad de ... una Ley de Memoria Histórica y Democrática en la comunidad autónoma». Su objetivo primordial es «combatir las narrativas negacionistas y el ataque de las derechas y las ultraderechas a lo que tanto ha costado conseguir por parte de las víctimas del franquismo, primero, y de la sociedad civil en general, después». Para sumarse a este espacio, la plataforma contempla la adhesión a un manifiesto -firmado de inicio por catorce organizaciones- que se hará público mañana.
Asociaciones y colectivos memorialistas, sociales, políticos y ciudadanos a título particular constituyen esta plataforma, que nace tras iniciarse los planes por parte del PP para la derogación de la Ley aprobada la legislatura pasada por el anterior Gobierno PRC-PSOE. Desde la plataforma ahora surgida se recuerda que «la sociedad civil, y en particular las organizaciones de víctimas, tuvieron un papel clave en la aprobación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria que, aunque insuficiente, constituyó un primer paso para caminar hacia la justicia».
La Plataforma Memoria y Democracia y, por ende, el manifiesto, constituyen una respuesta ante la aprobación en el Parlamento de una proposición no de ley para derogarla, «sustentada en mentiras históricas, en una narrativa de la equidistancia y defendida con agresividad hacia las organizaciones de víctimas del franquismo».
Hace apenas una semana, el Parlamento de Cantabria aprobó una moción de Vox, apoyada por el PP, en la que se instaba a derogar la Ley. La plataforma subraya que el objetivo es «subsanar la vergonzosa deuda histórica de este país con las víctimas de la sistemática violación de derechos humanos que se extendió durante más de cuatro décadas». Y expresa una invitación a la ciudadanía a «rechazar la tergiversación de nuestra historia y los mensajes que niegan, minimizan o legitiman un régimen de terror que dejó decenas de miles de víctimas y a movilizarse para construir sobre el reconocimiento de la verdad histórica un futuro digno en el que el pasado no sea un desierto de memoria ni un bosque de silencios vergonzantes».
Entre los firmantes cabe citar a colectivos como Archivo, Guerra y Exilio, Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria, asociaciones culturales como Los Bancos de Atrás, Los Castos y Octubre; Cantabria No Se Vende, CastroVerde, CNT Santander, Comisión 8 de Marzo Cantabria, Desmemoriados, Interpueblos, Izquierda Unida, Juventudes Socialistas de Cantabria, La Ortiga Colectiva, La Vorágine o Podemos Cantabria.
En el manifiesto se denuncia el «negacionismo de una parte del arco político sobre la necesaria memoria histórica»; la «invisibilización de las víctimas de torturas, los encarcelamientos ilegales, los procesos 'sumarísimos', de los bombardeos sobre población civil indefensa, los campos de concentración, el trabajo esclavizado, la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales...»; «la negación de la represión sistemática contra las mujeres» y «la insistencia en ocultar que la mayoría de estas violaciones de derechos humanos ocurrieron a partir de la finalización de la guerra». En este sentido, destaca el texto, «la deuda histórica de nuestro actual sistema político con estas víctimas que se traduce en una falta casi total de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición». Asimismo, advierten de «la reducción de la memoria al periodo de guerra y dictadura, ignorando que no todo acabó el 20 de noviembre de 1975».
La plataforma denuncia, además, el «déficit democrático y la afrenta a la dignidad de nuestra sociedad que supone que no se haya juzgado a los responsables materiales e intelectuales de estas violaciones de derechos humanos». Y concluye recordando las permanentes denuncias de la ONU sobre los incumplimientos por parte del Estado español, que se traduce en un «intento absurdo de establecer una política de olvido forzado».
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Ana del Castillo
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