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Desde Zamora Sergio, en su autocaravana, donde estudia. Alberto Aja
Estudiar confinado en una caravana

Estudiar confinado en una caravana

Casa auxiliar ·

Estos vehículos se convierten ahora en la biblioteca de un estudiante que llega desde Zamora o en una forma segura de disfrutar con su bebé para una familia cántabra

Ana Gil Zaratiegui

Santander

Martes, 15 de diciembre 2020, 06:48

Cuatro autocaravanas permanecían ayer por la mañana en el aparcamiento habilitado en las inmediaciones del parque de Las Llamas, en Santander. Una estampa que resulta curiosa si se tiene en cuenta que Cantabria mantiene su cierre perimetral y que no se puede entrar ni salir sin un motivo justificado. Pero detrás de esas pequeñas casas sobre ruedas se esconden historias de lo más llamativas. Como la de Sergio Barrios, que ha recorrido más de 340 kilómetros desde Zamora para examinarse del grado superior en Electricidad que cursa en el Centro Integrado de Formación Profesional Nº 1, en Santander.

«Como mucho voy al supermercado o a pasear a la perra, pero la mayoría del tiempo lo paso en la furgo, estudiando para mis exámenes de Electricidad»

Sergio Barrios- Zamora

No es la primera vez que lo hace. Durante los tres últimos años su caravana se ha convertido en la biblioteca particular donde prepara sus exámenes. Estudia desde su casa de Zamora, pero tiene que acudir a realizar los exámenes presenciales a la capital cántabra. Este año no ha sido diferente y a pesar del confinamiento perimetral de Cantabria, pasará tres días en Santander con su «compañera de aventuras», su perra Tuela. Con ella sale a pasear por los alrededores del parque en sus descansos de estudio. «Realmente iré a hacer los exámenes y poco más; como mucho voy al supermercado a comprar y a sacar a Tuela, pero la mayor parte del tiempo lo paso dentro de la furgo, estudiando», explica tras llegar de una de las caminatas por Las Llamas.

No se ha encontrado ningún control en su trayecto desde Zamora, pero sí ha tenido que presentar un salvoconducto, proporcionado por el centro de estudios, al llegar a Santander. La Policía Local «pasa habitualmente» para pedir la documentación, comprobar de dónde vienen los vehículos y preguntar el motivo por el que están allí. En la plaza de aparcamiento de al lado, un compañero de clase de Sergio estudia para las misma pruebas de Electricidad. Él también llegó el domingo por la noche, aunque desde un poco más lejos, Mérida. Este extremeño luce la bandera de su comunidad en la autocaravana con la que ha recorrido más de 600 kilómetros y en la que pasará los tres días de exámenes.

Contacto a través de un cristal

Rocío y David tuvieron a su bebé a finales de febrero, pocos días antes de que toda España quedara confinada en sus domicilios. Llevan más de seis años viajando en su autocaravana y ahora lo hacen con un integrante más. Su hijo, explican, ha conocido a su familia a través del cristal del vehículo: «No queríamos que hubiera contacto con los abuelos u otras personas de riesgo, así que muchos han visto por primera vez a la criatura a través de la ventana», indica Rocío Ramo.

Viven en El Alisal y, ante las restricciones de movilidad, estacionan su autocaravana en el aparcamiento de las Llamas para salir a pasear por el entorno verde del parque. «No podemos ir a otros sitios, así que aparcamos aquí la caravana y estamos en contacto con la naturaleza de forma segura; es como tener un chalet con jardín al aire libre, pero sobre ruedas», añade. Este vehículo se ha convertido para ellos en una forma segura de moverse, ya que realizan las comidas allí para evitar aglomeraciones y proteger al pequeño.

«Aparcamos la caravana y podemos estar en contacto con la naturaleza de forma segura. Es como tener un chalet con jardín al aire libre, pero sobre ruedas»

Rocío Ramo- El Alisal

Y es que David disfruta estos días de su permiso de paternidad y la criatura pasea por la ciudad tras haber pasado gran parte de su corta vida confinado. Al igual que el resto de vehículos, han tenido que enseñar la documentación para justificar su estacionamiento. Ahora, con la apertura de municipios, esperan ir a otras zonas para autocaravanas en la comunidad: «Santander era hasta ahora nuestra única opción, a ver si nos escapamos, aunque sea cerquita, a Liérganes o Comillas».

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