-kfrE--1968x1310@Diario%20Montanes.jpg)
Ver fotos
Hay ganas de compras, pero faltan los turistas
Cantabria ·
Los propietarios de los negocios se muestran optimistas con las ventas y esperan que se retome pronto la movilidad geográfica para que los visitantes puedan volver a CantabriaSecciones
Servicios
Destacamos
Ver fotos
Cantabria ·
Los propietarios de los negocios se muestran optimistas con las ventas y esperan que se retome pronto la movilidad geográfica para que los visitantes puedan volver a CantabriaSi no fuera por las mascarillas, costaría creer que Cantabria está atravesando una pandemia global. Las bajas cifras de contagios diarios y la ausencia de fallecimientos por coronavirus en las últimas semanas, sin duda, han sido el detonante para que la gente se anime a volver a las calles y a recuperar, poco a poco, su vida social y sus aficiones. Y las compras no se quedan atrás. Las principales calles comerciales de Santander estaban este martes llenas de gente que ojeaba los escaparates y entraba a las tiendas para adquirir productos de todo tipo. Desde electrodomésticos para renovar la cocina hasta modelitos veraniegos para lucir en la playa. A falta de retomar la movilidad geográfica y de que vuelvan los turistas, el sector se muestra satisfecho.
El confinamiento se ha tragado la primavera. A mediados de marzo, las últimas salidas estaban protagonizadas por chaquetas de entretiempo y calzado cerrado. Con la 'desescalada', el regreso al exterior ha sorprendido con altas temperaturas que han obligado a renovar todo el armario sin transiciones. Los bañadores y las sandalias son dos de los productos más demandados y las tiendas de textil están llenas de prendas fluidas y frescas. «La segunda quincena de mayo hizo buenísimo y mucha gente vino a comprar calzado abierto, prácticamente no se llevaban otra cosa», asegura Ángel Benito, de Calzados Benito.
La mayoría de comerciantes coincide en que el paso de la fase dos a la fase tres no ha sido muy llamativa en cuanto al número de ventas. De hecho, algunos consideran que las primeras semanas de apertura tuvieron más clientes y que sus cifras actuales son más estables. «En estos primeros días de junio hemos bajado algo las ventas respecto al final de mayo. La meteorología ha influido, porque hizo mejor tiempo el mes pasado que este y más gente se animó a comprar, sobre todo, sandalias», afirma Benito. En su tienda de la calle Juan de Herrera, un cartel recoge las medidas a seguir para garantizar la seguridad. Con la mascarilla siempre puesta y las manos desinfectadas, los clientes se prueban el calzado con una bolsa de plástico en el pie para no entrar en contacto con el material. «Las ventas de mayo han estado en torno al 50% de lo normal y en junio sobre el 25%. Además de las limitaciones desencadenadas del Covid-19, también nos han influido las temperaturas».
Gonzalo Cayón | Secretario general de Coercán
En la fase tres de la 'desescalada', los comercios han podido ampliar su aforo. En el caso de Cantabria, los municipios de menos de 5.000 habitantes pueden completarlo al 100%; hasta los 10.000, al 75%, y el resto al 50%. En la entrada de todos los negocios, un cartel marca la ocupación máxima para que los clientes sepan si pueden entrar o no.
Ángel Benito | Calzados Benito
«No se ha notado un gran aumento de clientes entre la fase dos y la tres, en torno al 10%. Por lo general ya no hay colas en la entrada de los negocios porque con el aforo actual suele ser suficiente para que no sea necesario esperar fuera», apunta el secretario general de Coercán, Gonzalo Cayón. Tiene la vista puesta en el turismo y cree que la buena salud del pequeño comercio depende de que se retome la movilidad geográfica entre comunidades autónomas. Especialmente, en los municipios más cercanos al País Vasco. «Muchas tiendas dependen del verano y de los visitantes de esos meses. Noja, Laredo, Castro Urdiales... Parece que ya la semana que viene podrán venir, pero, si se retrasa, algunos negocios podrían cerrar para siempre», lamenta. En muchos de estos sitios ya cumplen los requisitos para abrir con normalidad, así que el regreso de los viajes entre comunidades será muy beneficioso para ellos.
Ana MendiguchíaLera | Electrodomésticos
La gente está cada vez más animada. Así lo ve Ana Mendiguchía, de Lera Electrodomésticos. «Poco a poco se recupera la afluencia de antes y se ve más movimiento. Los clientes están recuperando su rutina, salen más, compran...», cuenta mientras atiende a una mujer en su tienda del centro de Santander. «La fase tres acaba de empezar y, de momento, no vemos mucha diferencia con la dos». Lo que sí aprecia es que la gente prefiere ir de compras por la mañana y que las tardes son más flojas. «Ya tenía muchas ganas de ir de tiendas, sobre todo para desconectar y sentir que todo vuelve a ser como antes. Eso sí, tengo todo el cuidado del mundo porque lo que más temo en el mundo es que un rebrote nos vuelva a encerrar», cuenta Carmen Hernández, cargada de bolsas tras una mañana de tiendas y con la mascarilla bien sujeta a la cara.
En las peluquerías la afluencia sigue siendo alta aunque han cambiado las prioridades. «Cuando abrimos, todo el mundo quería darse color y mechas, son trabajos que llevan por lo menos dos horas. Ahora, la mayoría viene para hacerse cortes, que no sobrepasan la media hora», cuenta Manuel Macavi, de Peluquerías Macavi. «Sigue habiendo lista de espera, pero ahora la podemos atender mejor que al principio, cuando la demanda era muy alta por haber estado tanto tiempo cerrados», valora.
Todos los comerciantes extreman las precauciones para evitar contagios porque un rebrote de coronavirus podría ser fatal para sus negocios. Tras perder fechas clave como las de Semana Santa, tienen puestas sus esperanzas en el verano. «La mascarilla es molesta, pero los clientes se han acostumbrado y comprenden que su uso es fundamental para garantizar la seguridad», expone Cayón. El director general de Coercán confía en que los datos de contagios y fallecimientos, muy bajos durante las últimas semanas, sigan incentivando el consumo.
«Un rebrote sería una catástrofe, el confinamiento ha sido muy duro y, si volviera a producirse, hay muchos negocios que podrían cerrar definitivamente». Por suerte, asegura, la gente es muy consciente de la situación y toman todas las precauciones a su alcance. «Todos los comerciantes me han trasmitido que no ha habido incidentes y que los clientes llevan mascarilla sin necesidad de recordárselo, la gente está siendo responsable», concluye.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Rocío Mendoza | Madrid, Lidia Carvajal y Álex Sánchez
Álvaro Machín | Santander
Guillermo Balbona | Santander
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.