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El informe pericial determinará si el descarrilamiento esta semana de un tren de la red de Cercanías en Heras que dejó la vía sin circulación ... durante siete horas se debió a un fallo humano o a las deficiencias que arrastra una infraestructura obsoleta. Confirmar las causas de este incidente concreto tiene importancia relativa cuando en Cantabria es raro el día que no se produce un retraso o cancelación de un servicio. ¿El motivo? En un elevadísimo porcentaje se debe a las deficiencias que presenta la red de ferrocarriles tras años de abandono por parte de los poderes públicos. «Esto se va a seguir repitiendo, es que pasa todos los días. Cuando no es por la infraestructura es por el material rodante. Todos los días se pierde algún tren. No solo en Cantabria, sino en todo el norte de España, porque en Galicia, Asturias y País Vasco están igual», apunta Manuel Cortines, presidente del comité de empresa de Renfe en la comunidad autónoma.
Tras mucho tiempo denunciando junto a los usuarios de las Cercanías una situación que ha llegado al punto de resultar insostenible, trabajadores y representantes de viajeros reconocen por primera vez que las inversiones anunciadas por el Ministerio y las empresas públicas ferroviarias empiezan a notarse sobre el terreno. No solo en forma de trastornos por obras como la duplicación de la vía entre Santander y Torrelavega, también por algunas mejoras leves en la prestación de este servicio.
Manuel Cortines
Comité de empresa de Renfe
Javier Polanco
Mesas de Movilidad
Iván Gómez
Comité de empresa de Adif
Subrayan que leves. «Esto es como el estudiante que se pone a estudiar el día antes del examen. Durante muchos años no se han hecho los deberes cuando la situación era ya insostenible. Era meter dinero o dejarlo morir definitivamente», apunta Javier Polanco, uno de los portavoces de las Mesas de Movilidad. Se están haciendo cosas en relación a la infraestructura, pero también lamenta una gran dejación en muchos asuntos que requieren más gestión que inversión. No entiende por qué, mientras que llegan los 21 nuevos trenes que servirán para renovar la flota de la extinta Feve –las líneas Santander-Liérganes y Santander-Cabezón de la Sal– no se realizan mejoras en las unidades que actualmente están en circulación. Especialmente en aquellos vagones que presentan goteras a poco que llueva o puertas que llevan más de dos años sin funcionar.
Todas las inversiones (renovación de vías, sistemas de seguridad, mejora de las estaciones o compra de material rodante) se enmarcan en un Plan de Choque diseñado por el Ministerio de Transportes. Solo en Cantabria y solo en la red de Cercanías contempla el desembolso de 1.252 millones. Inicialmente era algo menos, pero el Gobierno de España se comprometió a introducir algunas mejoras como compensación por el escándalo de los trenes que no cabían por los túneles, esas 21 nuevas unidades que teóricamente iban a ponerse en circulación este año y que no llegarán hasta 2026 por los problemas en su diseño.
Una cuantía elevadísima que, en opinión de Cortines, servirá para poner definitivamente al día la red autónomica y equiparar la de la antigua Feve a la de Renfe, algo más actualizada. El problema es que esas actuaciones no estarán concluidas, como pronto, hasta 2030. «Es que llevamos con un retraso de diez años. Cuando llegó Mariano Rajoy en 2011 se paralizaron todas las inversiones y luego lo que abrió la mano Pedro Sánchez desde 2018 no fue suficiente. Ahora parece que ya sí, sobre todo porque Europa lo está impulsando», insisten en el comité de empresa de Renfe. Eso quiere decir, a juicio de Cortines, que los problemas en la red seguirán con mayor o menor intensidad hasta dentro «de seis o siete años, en el mejor de los escenarios».
Seguirán los incidentes, los retrasos, las cancelaciones. Eso sí, aunque ningún sistema ferroviario está exento de que puedan provocarse accidentes, cree que no es previsible que ocurran sucesos graves: «Accidentes graves no, pero sí un mal servicio. Con trenes que siguen yendo a 30 por hora es difícil que ocurra una desgracia...». Iván Gómez, presidente del comité de empresa de Adif en Cantabria, comparte la tesis de su compañero de Renfe y también valora el aumento de la plantilla en la región tras años con la tendencia contraria. «Cuando en los mantenimientos preventivos vemos una avería lo principal es la seguridad. Se paralizan las circulaciones y los pasajeros se ven afectados. Esta falta de inversiones ha provocado todo este cúmulo de situaciones, pero el sistema es garantista», concluye.
El escándalo de los trenes que no cabían por los túneles supuso un punto de inflexión en las reivindicaciones cántabras para la mejora de la red de Cercanías. Dentro de las medidas que puso en marcha el Ministerio de Transportes para compensar a Cantabria –los problemas en el diseño de las 21 nuevas máquinas supusieron que no entren en funcionamiento este año, sino en 2026– está, además de la gratuidad del servicio durante tres años –en el resto de España caduca en diciembre–, la creación de un alto comisionado para el seguimiento del Plan de Choque de Adif y Renfe, dotado con 1.252 millones de euros solo en la comunidad autónoma. La ministra Raquel Sánchez nombró en marzo a Antonio Berrios, que hasta entonces ejercía como director de Gabinete, Desarrollo y Coordinación dentro de la Dirección General de Planificación, Estrategia y proyectos de Adif. Medio año después, Berrios –también hace seguimiento de las inversiones en Asturias– aún no ha pisado Cantabria. Por lo menos no ha participado en ningún acto público ni ha dado cuenta de su trabajo a los representantes de la comunidad autónoma. Tampoco parece que tenga una gran actividad el grupo de trabajo integrado por los gobiernos de España, Asturias y Cantabria que se creó para realizar un seguimiento de la construcción de los nuevos trenes tras los problemas con el primer contrato de las máquinas. Las partes prometieron reuniones periódicas para que el asunto no cayera en el olvido y no se acumularan nuevos retrasos, pero desde el primer encuentro de febrero en Santander sus integrantes no han vuelto a sentarse alrededor de la misma mesa.Y hablando de mesas, lo que piden las Mesas de Movilidad de Cantabria al consejero de Fomento es que se convoque la Mesa del Ferrocarril, donde tienen presencia la dirección de Adif y Renfe en Cantabria. Allí expondrán cosas concretas. Por ejemplo, recuperar frecuencias y readaptar los horarios de las Cercanías ahora que, una vez que ya ha entrado en funcionamiento el sistema de seguridad ASFA, los trenes están recuperando la velocidad que perdieron –para cabreo del usuario– durante la etapa de implantación de esta nueva herramienta.
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Ana del Castillo
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