
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A las 19.00 horas arrancó en Santander la manifestación contra la violencia machista que, pese a la intensa lluvia, ha reunido en el centro de la ciudad a unas 1.000 personas, sobre todo mujeres y jóvenes que no han dejado de corear eslóganes desde que se han reunido en la plaza de Matías Montero. Inicialmente eran unos 300 los congregados, pero a medida que ha ido pasando el tiempo se han llegado a juntar en torno al millar.
Retumban los tambores de las Percumozas, que animan la movilización aunque el clima no es el mismo de otras marchas: el aguacero resta color porque todos los asistentes están bajo sus paraguas y es más incómodo que nunca avanzar. Uno de los participantes hace autocrítica: «Somos pocos hombres y deberíamos ser la mayoría. Nosotros somos los causantes del problema y deberíamos ser la solución», dice Gamaliel. Dice otro: «Hoy cae mucha lluvia, pero más mujeres están cayendo».
Entre la comitiva se encuentra un grupo de chicas del módulo superior de Promoción de Igualdad de Género que se imparte en el instituto Santa Clara de la ciudad. Claudia, alumna de este ciclo formativo, opina que «los más jóvenes no son conscientes de lo que es el maltrato y es clave explicárselo». Los expertos no se cansan de decir que la educación está en la base de todo. Muchos de los que se han sumado esta tarde-noche a la convocatoria lamentan que la lluvia ha restado gente, claramente, porque el aguacero no da tregua.
Las manifestantes corean: «¡Fuera machistas de las instituciones!», «¡Que no, que no, que no tenemos miedo! ¡Que sí, que sí tenemos rabia!», «Ni una menos!!». Se han ido añadiendo a la marcha nietas con abuelas y la comitiva ya enfila el Paseo Pereda. Entre los asistentes se puede ver al presidente Miguel Ángel Revilla, la alcaldesa de Santander Gema Igual y el diputado nacional José María Mazón.
A medida que ha ido avanzando se ha ido añadiendo gente de todo tipo. También numerosos hombres, de todas las edades, algunos acuden solos. Las Percumozas, igual de organizadas que siempre en estos casos, con su tamborada ininterrumpida están llenando las calles de ritmo. «Nos queremos vivas» es una de las consignas que más se repiten. También: «novio celoso, novio peligroso».
Llegada a la plaza del Ayuntamiento al grito de «basta ya de justicia patriarcal» y «el machismo, eso sí es terrorismo». Se hace un círculo frente a la puerta del Consistorio y comienzan las lecturas de los manifiestos. Cada colectivo feminista lleva el suyo. Sigue diluviando, pero los asistentes no se mueven.
Este es el manifiesto de la Asamblea de Mujeres, que se ha apoyado en los números para reivindicar que esta violencia no tiene números detrás, sino seres humanos. «40 mujeres, una de ellas embarazada, han sido asesinadas este 2021 por sus parejas o exparejas y 33 lo han sido por hombres diferentes a su pareja. 6 menores (4 niñas y 2 niños) han sido asesinados por sus padres maltratadores, 4 de ellos como violencia vicaria, buscando ocasionar el mayor de los dolores, un sufrimiento atroz a sus madres. 24 menores han quedado huérfanos este año por culpa de estos asesinos. En Cantabria se han denunciado este año 103 agresiones sexuales. Y todo ello es solo la punta del iceberg de las violencias machistas contra las mujeres. ¿Podemos seguir tolerando esta violencia? No son solo números: son mujeres, son niñas, son niños. ¡Actuemos!, ¡Actúa!».
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Ana del Castillo
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