

Secciones
Servicios
Destacamos
A June Aja le gusta nadar y entrena todas las semanas en la piscina del club de Ribamontán al Mar así que, si el 'high school' canadiense que le han asignado el próximo curso tiene equipo de natación, se apuntará sin dudarlo. A buen seguro, nadar será reconfortante, pero June no quiere cerrarse ninguna puerta deportiva (ni académica ni social) durante el año escolar que le espera en el Avon Maitland School Board de Ontario. ¿Béisbol, atletismo, esgrima, un club de teatro, coro, una asignatura de cocina? ¿Por qué no? «Quiero probar cosas nuevas», dice con total convencimiento esta alumna del Colegio Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús. Allí estudia 4º de la ESO, pero 1º de Bachillerato lo cursará a 6.000 kilómetros del centro de Ceceñas. En verano viajará a Canadá para convivir con una «familia anfitriona», para entrar en contacto con nuevas rutinas y acentos, y convertirse, confía ella, en una persona «más madura».
June habla con emoción del próximo curso, la misma con la que elucubran sobre su vida en el extranjero los otros siete alumnos cántabros que han logrado una beca de la Fundación Amancio Ortega, becas que les cubrirán los gastos y trámites que implica un curso escolar en Canadá o EE UU. Desde la puesta en marcha del programa, 77 estudiantes de la comunidad autónoma han cumplido ya este «sueño», esta «gran experiencia», esta «oportunidad», como lo definen los ocho últimos. Será como una «nueva vida», se atreve a describirlo Martina Soto Puente, alumna del IES 8 de Marzo, que también viajará a Canadá.
85 alumnos
de Cantabria han logrado una de estas becas desde el inicio del programa
Meses antes de echar el vuelo, los ocho estudiantes se encuentran en la sede de El Diario Montañés, donde comparten sus ganas de descubrir una nueva versión de sí mismos al otro lado del Atlántico. Se saludan afectuosos, la mayoría se conoce de las «orientaciones» de la Fundación, sesiones en las que han podido resolver dudas, hablar con participantes de ediciones pasadas y trabajar la cuestión emocional. Porque probarse académicamente en el extranjero es un reto de primera –y 1º de Bachillerato es ya un curso de peso en el camino (y el expediente) hacia la educación superior–, pero estos jóvenes, nacidos todos en 2009, no pueden dejar de pensar en el estirón personal que van a pegar a miles de kilómetros de sus casas.
Así lo ven
Colegio Apostolado (Ceceñas) Se va a Canadá
«Es una oportunidad de madurar. Me permitirá conocer de primera mano la cultura norteamericana y perfeccionar el inglés»
IES El Astillero (El Astillero) Se marcha a Canadá
«Es una gran oportunidad para experimentar la enseñanza desde otro punto de vista; para decir que sí a todo y aprovechar»
IES N. Sra. de los Remedios (Guarnizo) Se va a Estados Unidos
«Es una gran experiencia. Pasaremos momentos difíciles que nos ayudaran a moldearnos como personas»
IES Valentín Turienzo (Colindres) Se va a Estados Unidos
«Implica salir de mi zona de confort, hacer nuevos amigos y volverme más independiente y capaz de hacer frente a más retos»
IES Cantabria (Santander) Se marcha a Estados Unidos
«Estoy segura de que maduraré mucho y que esta oportunidad me ayudará a tener una mente más amplia»
Colegio Escolapios (Santander) Se va a Canadá
«Mejoraré mucho mi inglés, probaré nuevas asignaturas y formas de aprendizaje totalmente distintas a las españolas»
IES 8 de Marzo (Castro) Se va a Canadá
«Es un cambio de perspectiva. Conoces otro tipo de metodologías en el instituto y está el hecho de mejorar el inglés»
IES Zapatón (Torrelavega) Se marcha a Estados Unidos
«Es una vida nueva que me cambiará sin darme cuenta, maduraré gracias a vivir situaciones difíciles de controlar»
Lejos del 'mundo conocido', en sus campus americanos, confían en aprender a sacarse las castañas del fuego, en «crecer a nivel personal», y, en hacerlo, encima, en inglés, un idioma que ya empiezan a manejar con cierta soltura y que aspiran a «perfeccionar» en América. Siendo aspirantes de la becas, pasaron por una prueba de idioma, y también han cumplido con requisitos económicos a nivel familiar, con una 'media de corte' en 3º de ESO y una entrevista personal.
Ha sido un proceso exigente y en competencia con cientos de chavales de toda España, así que no faltaron las lagrimillas de emoción cuando se supieron becados. Martina, Paula Díez, Carla Calante o Lorena Cagigas, por ejemplo, se enteraron en sus institutos de que entraban en el programa –«me puse a llorar de la emoción», admite la primera–; Elsa Paino revisó las listas con sus padres en el aparcamiento del centro; Marcos Agüero esperó a llegar a casa –«mis abuelos estaban casi más nerviosos que yo»–; y Celia Pérez no pudo aguantar y consultó el listado en el coche. «Me dio mucha impresión, no sabía ni cómo reaccionar», comparte esta alumna del Colegio Escolapios de Santander que, como sus compañeros, quiere «salir de la zona de confort» en Canadá. Practica el baile, así que, de haberlo, quizá se apunte al equipo de animadoras del instituto. «No me quiero quedar con las ganas», dice sonriente.
Las familias y profesores de estos chicos también son buenos en el arte de animar. Detrás de los becados asoman madres, padres, amigos, hermanas, profesoras de Inglés o de Física y Química, todos entregados a la causa de aprovechar la «gran oportunidad» que supone probarse en un sistema educativo distinto, con materias nuevas, otras prácticas metodológicas, otros referentes, otros juegos, otros tiempos y otras formas de emplearlo. La curiosidad les marca el paso. «Descubrí estas becas en 1º de ESO cuando curioseaba por internet sobre la experiencia de otros estudiantes de intercambio», comparte June, que quizá el año que viene pueda contarle a sus compañeros que maneja con pericia el florete.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
María Díaz y Álex Sánchez
Almudena Santos y Leticia Aróstegui
Josemi Benítez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.