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Emilio Lora-Tamayo ha presentado en la mañana de este viernes su dimisión al frente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), tras permanecer en el cargo apenas un año de los cuatro de mandato. Lo ha hecho a través de una carta enviada al ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, de la que también ha remitido una copia a la Secretaria de Estado del área, Ángeles Heras.
En la misiva, el ya exrector de la UIMP, explica las tres razones que le han llevado a tomar la decisión. La primera, la «pérdida del apoyo unánime» con el que contaba por parte del patronato de la UIMP, tal y como pudo constatar en la reunión de la pasada semana, lo que «dificulta» seguir adelante con su programa de trabajo de cara al próximo curso. Un patronato que, recuerda, «no es el mismo» que el que le dio un respaldo absoluto a la hora de afrontar su primer año de gestión. Unas palabras que traslucen una velada crítica al movimiento que realizó hace dos semanas el Ministerio, introduciendo cuatro nuevos miembros (Rafael Rodrigo, Rosa Menéndez, Raquel Yotti y Adelaida de la Calle) para 'allanar' el camino de salida de Lora-Tamayo, tal y como pretendía desde hace un mes, lo que finalmente ha conseguido. A esos cuatro nombramientos hay que añadir además a la Secretaria de Estado, la citada Ángeles Heras, y al secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, que se incorporaron al patronato en calidad de presidenta y vicepresidente del mismo, respetivamente, tras el cambio de Gobierno y la llegada de Pedro Sánchez al poder.
La segunda razón que le ha llevado a presentar la dimisión, según explica el propio Lora-Tamayo, es la pérdida de apoyo del propio Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, «que es quien me trasladó que no quería contar con mis servicios». Una situación que considera «perjudicial» para una Universidad como la UIMP que «depende tanto» del Ministerio, tanto en recursos como en su propio funcionamiento. Fue hace casi un mes cuando Ángeles Heras comunicó en primera personal al rector que el Gobierno de Pedro Sánchez no quería que continuase en el cargo y le propusieron que dimitiera. La razón no estaba detrás de ninguna crítica a su gestión, sino la intención de incorporar a una mujer al frente de la UIMP -sería la primera de la historia- para cumplir la «línea» del Ejecutivo socialista, en una decisión con tintes políticos que no encuentra precedentes en la historia de la institución tan íntimamente vinculada a Cantabria y que ha levantado numerosas críticas desde diferentes ámbitos, sobre todo el académico y el científico. Cabe recordar que Lora-Tamayo fue nombrado rector el 24 de noviembre de 2017, entonces con Mariano Rajoy (PP) al frente del Gobierno central. Por lo general, la salida de los rectores se produce al acabar su mandato aunque haya un cambio de Gobierno por el medio. Un ejemplo reciente es el de Salvador Ordóñez, que fue nombrado con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa y se mantuvo los dos años que le restaban en el cargo cuando llegó Rajoy al poder.
Y la tercera razón está vinculada al«perjuicio para la imagen y la autonomía» de la UIMP que este conflicto la está ocasionando. «Entiendo que la UIMP tiene un futuro mejor facilitando mi salida y no alargando más esta situación que supone una pérdida de prestigio para la institución», explica el catedrático.
Ahora el Ministerio tendrá que aceptar la dimisión y hacerla oficial a través de un decreto del Consejo de Ministros, lo que no sucederá, al menos, hasta el próximo viernes. Mientras se nombra a la sucesora (la socióloga María Luz Morán Calvo Sotelo),ejercerá en funciones la vicerrectora de Posgrado e Investigación, Francisca G. Caballero. La segunda opción es que en el mismo Consejo de Ministros se proceda a oficiar la dimisión de Lora-Tamayo y el nombramiento de su sucesora. .
Tal y como adelantó a El Diario Montañés, Lora-Tamayo iba a comunicar su decisión al Ministerio a lo largo de esta semana, después de unos días de reflexión y después de cumplir con distintos compromisos que tenía en la agenda, entre ellos presidir el jurado del XXXII Premio Internacional Menéndez Pelayo, que recayó en la filóloga Aurora Egido. Además de al Ministerio, ya ha traslado igualmente su determinación a los miembros del Consejo de Gobierno de la UIMP y a los integrantes del patronato.
«Podria decir que fue bonito mientras duró, pero ha sido mucho más, ha sido precioso. Ha sido un año apasionante», resume el prestigioso científico en la hora del adiós. Dice que su futuro, tras unos días de descanso, será volver a reincorporarse al ámbito universitario, que aparcó para dirigir, de forma consecutiva, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la UIMP.
A lo largo de este mes, Lora-Tamayo sumó numerosos apoyos desde que el Ministerio le comunicara sus intenciones. Y desde muy distintas esferas. Desde el ámbito científico, más de 150 trabajadores del CSIC, que presidió en dos etapas antes de incorporarse a la UIMP, todos ellos renombrados expertos en la investigación española, pidieron a través de una carta al ministro Pedro Duque que «reconsiderara su decisión de cesar al rector» y «respetara» su mandato. Desde el ámbito académico, el propio patronato de la UIMP dio la pasada semana un respaldo «unánime» a la labor desarrollada por Lora-Tamayo en su primer año de gestión, aprobando sin ninguna objeción el informe de gestión de 2018. Una unanimidad que después se rompió al hablar de futuro, ya que «varios» de los 18 miembros de esta comisión expresaron su desacuerdo respecto a la continuidad de su programa de trabajo de cara al próximo curso y abogaron por otras líneas.
Y también desde el ámbito político el catedrático sumó respaldos, como el expresado por la alcaldesa de Santander, Gema Igual, que solicitó anteponer «la visión académica a la política», y otros que ha recibido a nivel privado. El grupo parlamentario popular en el Congreso de los Diputados también ha registrado una iniciativa para que el ministro Duque dé explicaciones de lo sucedido.
Y, además, en este juego de estrategias en que se convirtió este conflicto, Lora-Tamayo ha logrado dejar en evidencia al Ministerio. Primero, al hacer pública la motivación de su pretendida salida., por razones puramente políticas. Después, al renunciar a presentar la dimisión solicitada «por respeto» al proyecto y a todos los patronos que lo respaldaron. Más tarde, al paralizar la moción de censura que se iba a realizar en el pasado patronato y que había 'allanado' el propio Gobierno para intentar asegurarse que saliera adelante. Así consiguió volver a tener en su mano su futuro, y aunque su salida era inevitable, su adiós ha sido fruto de una decisión propia.
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