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ILUSTRACIÓN: ADOBE STOCK
Luces y sombras de las placas solares

Luces y sombras de las placas solares

El proceso, la amortización, el ahorro, el precio, las ayudas... Un experto desgrana todas las claves de esta renovable

ALBA CÁRCAMO

Jueves, 13 de octubre 2022, 06:58

El encarecimiento de la luz y las ayudas institucionales han lanzado a miles de hogares a entrar en las renovables para hacer frente a las desproporcionadas facturas. ¿Y cómo funciona el autoabastecimiento? José Ignacio Mendoza, miembro de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y gerente de la compañía Ekisolar, nos ayuda a explicarlo.

¿Qué tengo que hacer?

Lo primero es «informarse y llamar a varias empresas para solicitar un presupuesto y una propuesta», explica. Esta debe incluir un «dimensionamiento adecuado» al consumo que se tiene en casa y al que se quiere utilizar en un futuro. Los planes de estas compañías tienen que analizar lo que se usa en ese momento para calcular el número de placas y proponer distintas alternativas. Esos datos son necesarios para valorar y decidirse por una de las opciones. A partir de ahí, faltaría pedir una licencia al Ayuntamiento.

¿Es posible ser independiente energéticamente?

Mendoza aclara que hay que contar con una comercializadora. El autoconsumo, como se denomina a este sistema, tiene dos partes: el consumo directo, que es la parte que se usa; y el excedente, lo que no se utiliza.

Con esa energía sobrante, detalla, pueden hacerse dos cosas. Una es inyectarla a la red y la comercializadora le compensa al propietario de las placas con un descuento en la factura. El valor que tenga ese kilovatio excedente depende de cada empresa, por lo que hay que negociar el precio y pensar qué compañía es la que más valor da a lo que se está vertiendo al sistema.

La otra opción es acumular esa energía que no se consume en baterías. En caso de que se llenasen porque el día es muy luminoso, la energía sobrante saldría también a la red. Las baterías, considera Mendoza, «permiten jugar más con la instalación», otorgan más margen de maniobra porque decides cuándo acumulas energía, cuándo metes a la red...

¿Cuánto cuesta la instalación?

Depende. Hay varios perfiles y niveles: desde las más sencillas, solo con placas, a las más sofisticadas, con baterías. El coste varía en función de los módulos, que permiten «una cantidad de posibilidades enorme».

Para hacerse una idea, Mendoza calcula que, en una vivienda unifamiliar mediana, se colocarían entre diez y doce placas. Su precio variaría en función del fabricante, de la propia instalación y del tipo de tejado, pero costaría entre 5.000 y 8.000 euros.

En caso de instalar baterías modulares, las que permiten almacenar energía, «el precio se duplicaría». Estos dispositivos, aunque exigen un esfuerzo económico mayor, se colocan porque en ocasiones no coinciden las horas de producción solar con los momentos de consumo, ya que muchas personas trabajan fuera y durante el día no utilizan la energía. De esa manera se guarda para emplearlas en horas en las que hay poco sol o es de noche.

En edificios con varios vecinos, el proceso es más complicado, como cualquier otro aspecto que requiere llegar a acuerdos. Es autoconsumo compartido, con una única instalación que produce una cantidad de energía que se divide en porcentajes entre las viviendas interesadas. Cada una tendrá un tanto por ciento, dependiendo del acuerdo interno, y de ahí dependerá el precio que pague el propietario. Las inversiones pueden salir por 1.000 o 1.500 euros por vecino. Y no siempre es posible instalar un número de placas suficiente, porque hay «obstáculos como chimeneas, antenas...».

¿Cuál es el ahorro?

El gerente de Ekisolar insiste en que una parte del éxito económico de una instalación es que esté bien hecha, con un buen dimensionamiento del número de placas y baterías, pero el otro 50% depende del uso que se haga de ella. Si se utilizan los electrodomésticos cuando hay más energía solar y se cambian los hábitos de consumo, el aprovechamiento será muy superior. «Siempre digo que no es tanto la instalación como el uso que se hace de ella», subraya Mendoza.

El «consumo medio» en España de una vivienda de 90 metros cuadrados en la que reside una familia de cuatro miembros es de 10 kilovatios/hora al día. «Con 5 kilovatios de producción y una batería de 10 de acumulación, podría abastecerse en un 70%, por lo que su factura se reduciría en la misma proporción», señala. Eso sí, no siempre el ahorro es tan alto.

¿Cuánto tarda la instalación?

El aumento de la demanda a raíz de la guerra en Ucrania y de la crisis energética está retrasando los plazos en el sector. Mendoza precisa que, el pasado año, en un mes estaba en marcha. Ahora puede prolongarse tres o cuatro, pese a que la colocación en sí sólo lleva «unos días». «Hay una demanda muy alta, falta material y no hay tantas empresas instaladoras», detalla.

Las compañías aprecian problemas con los plazos de algunos equipos, pero sigue habiendo suministro. En cualquier caso, insiste, se trata de instalaciones «para muchos años», no de un bien de consumo inmediato, por lo que anima a tener «cierta paciencia» porque tres meses es poco tiempo en comparación con los beneficios que tendrá a largo plazo.

¿Puede ponerse en cualquier tejado?

En principio, en cualquier superficie que lo permitan sus características arquitectónicas. No se puede colocar sobre cubiertas de uralita, «que todavía quedan muchas», porque contienen amianto. Lo mejor es que los tejados tengan orientación sur y que estén en una zona soleada, sin muchas sombras. Las placas se colocan a entre 10 y 30 grados y la mayoría de edificios disponen de espacios adecuados para poder instalarlas, porque no se trata de elementos pesados, sino de unos 20 kilos.

¿Hay algún tipo de ayuda?

Las cuantías dependen de la instalación, del municipio... Los fondos europeos pueden cubrir, calcula Mendoza, «en torno a un 35% o un 40%» del presupuesto. En el caso de los ayuntamientos, disponen de diferentes compensaciones en el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras y en el Impuesto de Bienes Inmuebles.

¿En cuánto tiempo se amortiza?

El ahorro se notaba hasta hace poco entre los siete y los diez años, pero con las ayudas y el encarecimiento de la luz se reduce a los cuatro. Eso sí, siempre que la instalación esté bien dimensionada y se haga un buen uso de ella.

¿Qué vida útil tiene?

Depende de las calidades, los materiales... Y tiene que haber un mínimo mantenimiento y hacerse un buen uso de ella. Las placas duran 25 años, pero el resto de elementos, menos. Las baterías tienen una garantía de 10 y el inversor, que transforma la corriente continua de los paneles en corriente alterna y la mete en la vivienda, tiene garantía de entre 5 y 10, aunque puede durar 15.

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