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El consejero de Educación, Francisco Fernández Mañanes, se ha acostumbrado en los últimos días a reaccionar a los envites de profesores y padres en la interminable batalla para alcanzar un acuerdo sobre el calendario escolar. Hoy lo ha hecho por partida doble: primero para responder al sindicato STEC sobre la presunta demora en la contratación de 211 profesores sustitutos; y segundo para restar importancia a las consecuencias de una posible eliminación de las actividades complementarias en los centros.
Aunque ha sido «complicado organizativamente», nunca había llegado el profesorado «con tanta celeridad» a los centros como en este curso escolar, que comienza con todas las plazas cubiertas y «con total normalidad», afirmó el consejero. Ha sido la reacción a la afirmación del sindicato STEC, que hoy ha denunciado que más de 4.000 alumnos de Cantabria no podrán recibir sus clases de forma normal porque 211 profesores no han sido sustituidos todavía. Mañanes asegura que aunque haya podido haber algún «problema concreto», los docentes están en los centros con normalidad y con más celeridad que nunca, a pesar de que se ha producido este año «la mayor convocatoria de empleo docente de la historia».
«Puede haber algún problema aislado con algún profesional concreto de un perfil determinado que no haya podido llegar pero en cualquier caso están cubiertas todas las plazas, todo está dispuesto con total normalidad», ha dicho.
A su juicio, la denuncia del STEC parece formar parte, como la huelga con la que se inició el curso, de «una campaña dura, intensa, de movilizaciones y de críticas a esta Consejería a todo aquello que hace. Y lo que no hace, por lo que veo», ha remachado.
El responsable de Educación ha asegurado además que «ningún centro» ha comunicado a la Consejería que sus maestros vayan a dejar de realizar actividades complementarias, como visitas, fiestas o excursiones, aunque ha indicado que «no es obligatorio» que los docentes las organicen, ya que tienen autonomía para planificar las horas lectivas.
«Hasta donde yo sé no ha habido ninguna comunicación formal» de ningún centro que haya indicado a la Consejería que sus docentes no vayan a hacer ese tipo de actividades y, «hasta donde sabemos, parece que es algún centro, muy poquitos, pero reconozco que desconocemos el calibre real de los centros que podrían estar en esta dinámica», ha indicado Mañanes.
Ante la posibilidad de que esta situación pueda extenderse a más centros, el consejero ha confiado en que sean «una absoluta minoría los que decidan no realizar esas actividades y que en la mayoría impere el sentido común y la responsabilidad».
Así lo ha señalado este lunes a preguntas de la prensa sobre dos centros, uno de Camargo y otro de San Felices de Buelna, que habrían aprobado, según publica este periódico, no realizar ese tipo de actividades para cumplir estrictamente con el calendario aprobado por la Consejería.
El titular de Educación ha explicado que esas actividades «nunca han contabilizado como horas lectivas, nunca jamás en la historia de la educación en Cantabria, en España, ni en ninguna otra Comunidad Autónoma» porque se enmarcan en las horas complementarias de la jornada laboral de los docentes, que asciende a 37,5 horas semanales pero no todas son de clase.
«Las horas complementarias, y lo conocen perfectamente los docentes, son horas que se desarrollan dentro de la jornada y están computadas porque forman parte de ella «aunque no sean horas en las que estén impartiendo clase en las aulas, ha indicado Mañanes, que ha detallado que en ellas está la preparación, organización y planificación de clases, así como la elaboración y corrección de pruebas y exámenes.
Y en ellas también, «como ha venido siendo siempre», se suman las horas de excursiones o visitas que se desarrollan dentro de la jornada lectiva escolar, así como otras como las salidas a albergues, que son extraescolares porque no se hacen en horario de clase pero que «sí computan en la jornada laboral del profesor», por lo que «nunca jamás se han recuperado esas horas».
Además, ha insistido en que la organización de estas actividades «no es obligatoria» para los profesores, que tienen autonomía para planificar el curso. Y hay quienes, dentro de su programación curricular, organizan visitas y excursiones porque «entienden que son positivas para el desarrollo personal de sus alumnos» y otros que no.
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Ana del Castillo
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