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Cuando la santanderina Beatriz Martínez convenció a su grupo de amigas para apuntarse al registro de donantes de médula ósea, al poco de cumplir los ... 18 años, lo último que imaginaba es que apenas una semana después de terminar con las pruebas y formalizar la inscripción iba a recibir la llamada que le comunicaba que era compatible con un paciente que, en algún lugar del mundo, necesitaba un trasplante de progenitores hematopoyéticos para superar su grave enfermedad. «Me hizo mucha ilusión saber que estoy ayudando a salvar la vida de una persona», cuenta la joven, estudiante de segundo de Bachillerato en el colegio Kostka, «muy contenta» del resultado de su gesto solidario.
«Me hice donante por mis padres (Cristina y Eduardo), que también lo son, y tenía claro que en cuanto pudiera, me apuntaba. La sorpresa fue que me llamaran y que fuera todo tan rápido», porque la donación se hizo efectiva el pasado febrero. Como ella, fueron 427 los cántabros que el año pasado dieron el paso de incorporarse a la red nacional de donantes de médula ósea (Redmo), que cuenta con 485.000 personas, de ellas 6.019 procedentes de la región. De estos últimos, la mitad tiene entre 18 y 40 años y la otra mitad de 40 a 60, siendo mayoría las mujeres (65%).
Pero desde el Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria insisten en «la necesidad» de aumentar la lista de candidatos a una donación de médula ósea, que en muchos casos pueden ser la única salvación para enfermos de leucemia y de otras patologías, como mielomas y linfomas, inmunodeficiencias, enfermedades metabólicas o autoinmunes, cuando queda descartada la donación desde su entorno familiar, que es la primera opción, aunque la probabilidad de que haya compatibilidad se reduce al 25%. Eso implica que tres de cada cuatro pacientes que precisarán un trasplante para superar su enfermedad no contará con un familiar que pueda ayudarle.
Cada año se diagnostican más de 6.000 casos en España, muchos de los cuales necesitarán un trasplante alogénico, es decir, células madres de otra persona. Y es ahí donde resulta «crucial» el registro nacional de donantes de médula ósea (Redmo), conectado a toda la red internacional. El año pasado en toda España se realizaron 396 donaciones efectivas, un 24% más que el año anterior. Tres de esas personas recibieron en Cantabria la llamada que les convertía en tabla de salvación para alguien que lucha contra una enfermedad que pone en riesgo su vida. Desde 2018 se han realizado 20 trasplantes en distintas partes del mundo a partir de donantes de Cantabria.
El motivo
El resultado
«Si aumentan los voluntarios, crecen las probabilidades de encontrar un donante no emparentado compatible con el paciente. Y cuanto más jóvenes sean, mejor, porque la edad es un factor importante de cara al éxito del trasplante», precisa el director del Banco de Sangre, José Luis Arroyo. Por eso, recuerda que puede registrarse como donante de médula ósea «toda persona sana desde los 18 años hasta los 40 años, siempre que no padezca ninguna enfermedad susceptible de ser trasmitida al receptor o que ponga en peligro su vida por el hecho de la donación».
2.546 trasplantes
de médula ósea ha realizado el servicio de Hematología de Valdecilla desde que comenzaron a finales de los 70.
6.000 personas
son diagnosticadas cada año en España de leucemia u otras enfermedades que requieren de este trasplante.
El trámite, que se puede realizar en la sede del Banco de Sangre en el pabellón 13 de Valdecilla o a través de la unidad móvil, comienza con un cuestionario de salud. Si el donante se considera apto, se recaba el consentimiento para extraer una pequeña muestra sangre, que determinará el tipaje («las características de nuestras células que nos distinguen a unos de otros y que son en lo que decidimos el grado de compatibilidad»), y sus datos se incluyen en el Redmo. Pero «hay muy pocas posibilidades», remarca el propio Arroyo, de vivir la experiencia de Beatriz.
La donación de progenitores hematopoyéticos (médula ósea) se puede realizar de dos maneras. El método más sencillo y frecuente, que no precisa ni anestesia ni ingreso, es a través de sangre periférica, que consiste en la administración de 4-5 inyecciones subcutáneas de unos agentes llamados 'factores de crecimiento' que hacen pasar las células madre de la médula al torrente sanguíneo. A partir de ahí, el donante es conectado a una máquina, similar a la que se utiliza para la donación de plasma o plaquetas (aféresis), durante 4-5 horas que dura el proceso. La segunda vía es extrayendo sangre medular de las crestas ilíacas (parte posterior-superior de la pelvis) mediante unas punciones. Un procedimiento menos común, que sí precisa una hospitalización de 24-48 horas y que se realiza bajo anestesia general o epidural.
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Ana del Castillo
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