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«Es complicado decir 'hasta aquí he llegado y no voy a consentir más'. Ese paso es muy difícil»
Violencia machista

«Es complicado decir 'hasta aquí he llegado y no voy a consentir más'. Ese paso es muy difícil»

Líderes Cantabria organiza una sesión para conocer el funcionamiento del servicio 016, que en 2020 recibió un total de 764 llamadas desde Cantabria, un 9% más que el año anterior

Ana Gil Zaratiegui

Santander

Jueves, 20 de mayo 2021, 10:59

Una mujer de tu familia, la vecina del piso de abajo, una compañera de trabajo o aquella señora con la que cruzas la mirada todos los días. Cualquier mujer puede ser víctima de violencia machista. La teoría es clara, pero en la práctica son muchas las que niegan la violencia o a las que les resulta complicado reconocerse como víctimas.

El servicio 016 contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad recibió en 2020 un total de 764 llamadas procedentes de Cantabria, casi un 9% más que el año anterior. Detrás de cada una de esas llamadas existen testimonios reales de mujeres que sufren la violencia de su agresor. «Es complicado decir hasta aquí ha llegado, no voy a consentir más. Ese paso es muy difícil», confiesa una cántabra superviviente que sufrió, junto a sus hijos, la violencia machista.

El estigma social y la idea de que esto les sucede a otras se traduce en que la media de tiempo que tarda una mujer en denunciar es de casi 9 años. Y a mayor nivel de estudios, más tiempo tardan las mujeres en reconocerse como víctimas. Así lo demuestran las conclusiones de un estudio encargado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, aquellas con estudios superiores de tercer ciclo (máster, doctorado o posgrados) son las que más tardan en denunciar (12 años y tres meses).

Líderes Cantabria ha profundizado en su última sesión sobre el funcionamiento del servicio 016 junto a una amplia red de profesionales de distintas áreas que ayudas a muchas mujeres a salir de la espiral de violencia en la que se encuentran inmersas. «No podemos mirar hacia otro lado porque hay muchas mujeres que nos necesitan. Tenemos que estar muy concienciados y es necesaria mucha información y educación. Ojalá que dentro de 20 años todo esto sea tan solo un recuerdo amargo y no una dura realidad. Depende de todos que acabemos con ello», explica Leticia Mena, directora de Líderes Cantabria.

«Se puede volver a sonreír. Suena a frase hecha, pero se puede renacer de las cenizas, se puede salir adelante, volver a ser alegre y estar bien», explica una joven cántabra, víctima de violencia machista, a la que su exnovio maltrataba, manipulaba y controlaba. Su agresor llegó a provocar que perdiera totalmente la autoestima y la apartó casi por completo de su entorno más cercano. «Mi mensaje a las mujeres que no se hayan atrevido a dar el paso es que se pongan en manos de profesionales, que los hay y muy buenos. Las van a ayudar, volverán a ser felices y lograrán ver la vida de otra manera».

«Se oculta el problema y eso significa negarse ayuda a una misma. A veces alguien tiene que darse cuenta de lo que está pasando para dar el paso. A todo te acostumbras y vas generando una serie de hábitos para ir capeando las situaciones de violencia. Por eso resulta difícil el cambio. En primer lugar, las víctimas tienen que pedir ayuda y después, dejarse guiar por esa red de ayuda».

El 016 es un servicio telefónico de información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial inmediata prestado por personal especializado. No deja rastro en la factura telefónica, es gratuito, confidencial y accesible para personas con discapacidad auditiva y/o del habla y baja visión. Ofrece atención las 24 horas del día y lo hace en 53 idiomas por teléfono y en 16 a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es. Además, se ha añadido un nuevo canal: la mensajería instantánea de Whatsapp a través del número 600 000 016.

Las llamadas al 016 son gratuitas, confidenciales y no dejan rastros en la factura telefónica

sin rastro

Delito público

La violencia de género es un delito público perseguido de oficio. Al 016 pueden llamar las propias víctimas o cualquier otra persona que sospeche o tenga constancia de que alguien vive en un ambiente de violencia. Por eso es importante que la sociedad en general conozca cómo funciona el servicio y los apoyos y ayudas que las mujeres pueden recibir. «El conocimiento es poder y la mujer tiene que tener la información, saber dónde recurrir, qué opciones legales tiene, qué es lo que puede hacer», comenta Rosana Haya, abogada del Centro Integral de Atención e Información (CIAI) de Santander. «Les informamos, asesoramos y acompañamos. Les abrimos un abanico de posibilidades que hasta la fecha eran desconocidas para ellas»

Todos los implicados en la red de atención insisten en que es fundamental que la mujer se identifique como víctima para poder ayudarla. «Para mi la denuncia, en la mayoría de los casos, es su mejor protección. Habrá una orden y se le asignará un policía de seguimiento. Pero en el caso de que no desee denunciar o no presente al final la denuncia, también va a necesitar atención psicológica, social y económica. Y se la vamos a dar. La que pueda necesitar ella y sus hijos, si los tuviera».

Para María Martínez, psicóloga infanto-juvenil del CIAI de Santander, los hijos son víctimas directas de la violencia contra las mujeres. «No son solo testigos o víctimas secundarias de los malos tratos. Las mujeres son conscientes del riesgo que tienen cuando ven los efectos en sus hijos. Y muchas veces es por ellos por quienes dan el paso. Es esencial que tengamos en cuenta que los niños y las niñas pueden ser pequeños y parece que no se dan cuenta de lo que ocurre, pero son muy conscientes del daño que han podido sufrir sus progenitores y ellos mismos».

Arrinconar al agresor

El coordinador del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA) y sexólogo ,Carlos San Martín, pone el foco en los hombres: «Echo de menos una implicación mayor por parte de los hombres ante un problema que afecta a los derechos fundamentales de la mitad de la población. Los hombres tenemos la responsabilidad de tomar una actitud contundente y mostrar una posición firme en contra de quienes ejercen un tipo de comportamiento delictivo y absolutamente deplorable». El sexólogo y psicoterapeuta considera imprescindible «arrinconar» al agresor. «Tenemos que identificar a aquellos que nos crean el problema. Es curioso cómo tenemos que poner en marcha todos los servicios para atender a quienes sufren un delito y sin embargo, parece que a quienes cometen esos delitos no les estigmatizamos lo suficiente. Y creo que los hombres que actúan de forma violenta tienen que ser públicamente estigmatizados. No sé cuál es la manera, pero echo de menos una posición social mucho más punitiva y en la cual persigamos públicamente a los hombres que ejercen violencia de género».

En esa misma línea se posiciona María Fernanda Figueroa Grau, jueza de Adscripción Territorial de Cantabria. «Hay que estigmatizar más a los agresores. Todos tenemos que abrir más los ojos ante este problema». La magistrada asegura que «se está peleando con toda la fuerza de la ley» contra este grave problema y anima a las mujeres a coger fuerza para dar el paso. «Cuando están solas tienen poca fuerza, pero cuando entran en el entramado de ayuda que pueden recibir, adquieren muchísima. Nosotros estamos para golpear legalmente, socialmente, psicológicamente. Y con ayuda van a ser más fuertes. Van a empezar a salir del agujero negro, pero tienen que abrir esa puerta. Y lo demás, irá llegando. Que se animen, que estamos para escuchar».

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