

Secciones
Servicios
Destacamos
Tenía solo 14 años cuando comenzó su andadura en el mundo de las embarcaciones ayudando a su padre, uno de 'Los diez hermanos', y dedicó ... la mayor parte de su vida a cruzar la bahía santanderina como patrón del 'Regina Pacis' III, uno de los tres barcos con los que la empresa de Los Reginas empezó a navegar, allá por 1967.
Después de una vida dedicada a la mar, este jueves, 7 de octubre, falleció en Santander, a los 89 años, Moisés Bedia Bedia, el pequeño de los cinco hermanos que fundaron Los Reginas, la tradicional empresa de lanchas que une Santander con Pedreña y Somo.
Junto a sus hermanos Emeterio, Joaquín, Regina y Rafael —todos fallecidos— vio nacer el proyecto de los Reginas con sus tres primeras embarcaciones: Los 'Regina Pacis 'I', 'II' y 'III'. De hecho, él fue el primero en tomar el timón del número tres de los Pacis. «Siempre ha sido un barco muy mítico para él, fue el patrón desde que se construyó y después siempre fue el encargado de llevarlo», cuenta su hijo mayor, Moisés Bedia.
En sus últimos años estaba desvinculado de manera activa de la empresa que le vio crecer, pero siempre tuvo en mente la que fue «su casa». «Estaba retirado hace tiempo, se jubiló cuando tenía 65 años, pero siempre nos estaba aconsejando, pensando en qué hacer en los barcos, revisando hasta el último detalle porque la empresa era muy importante para él», cuenta Moisés.
Su vida siempre estuvo muy vinculada al mar. Y no solo por el negocio. Cuando todavía trabajaba como patrón, no tenía muchas horas libres, así que buscaba cualquier «ratuco» para coger su caña y «escaparse» a pescar a la bahía de Santander. El trajín diario del negocio no le permitía tener mucho tiempo libre durante las horas del luz, así que su horario habitual era el nocturno: «Más bien iba por las noches», rectifica su hermano.
Tras jubilarse mantuvo siempre su «unión al mar» y durante muchos años salió a navegar con sus dos «barcucos» pequeños— un bote y uno un poco más grande — para disfrutar del que siempre fue su entorno habitual: las aguas de la bahía.
Eso sí, las escapadas dejaron de ser nocturnas. «Siempre nos llamaba para contarnos qué había conseguido ese día. Solía traer lubinas y cachones y su mayor preocupación era ver si se lo regalaba al médico, a la vecina, a algún amigo o a sus nietas», cuenta su hijo mientras su voz se torna alegre por un momento al recordarlo.
Su hijo aprovecha el ejemplo de que siempre regalaba los peces para explicar el interés de Moisés por los demás: «No es porque lo diga yo, pero siempre ha sido un padre increíble que se ha preocupado por nosotros, tanto en lo personal como en lo profesional», cuenta visiblemente emocionado.
No duda ni un segundo tras la pregunta de cómo definiría a Moisés. Un «trabajador incansable», dice de forma contundente y lleno de orgullo. Y tras una breve pausa, añade, «y muy buen consejero y buena persona».
Hay que remontarse más de cien años atrás para encontrar el nacimiento de 'Los Reginas', que en 2017 cumplieron un siglo. En un primer momento, 'Los diez hermanos', una familia pescadora de Pedreña, aglutinaba la empresa de los hijos del fundador, Manuel Bedia Castanedo, la cual estableció este servicio regular en la bahía en 1918.
Tras el crecimiento de la familia, con mucha más descendencia, hubo una división entre los parientes y durante casi una década, los dos bandos de la familia fueron competencia en el servicio con dos empresas distintas. Hasta que uno de los dos negocios pudo comprar el otro y unificar en una sola empresa el negocio. Así nació en 1967 la empresa de 'Los Reginas', que desde entonces se dedica a realizar el trayecto hasta el otro lado de la Bahía, convirtiéndose así en parte del paisaje cotidiano de Santander. Una empresa que heredó las prácticas de los primeros servicios de pasaje, como Las Corconeras y los Zarcetas, que unían la capital con las localidades ribereñas desde mediados del XIX.
.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.