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La Navidad de las restricciones

La Navidad de las restricciones

Sanidad no presenta alternativas al borrador del Gobierno y es partidaria de seguir con las limitaciones

Álvaro Machín

Santander

Domingo, 29 de noviembre 2020, 06:56

Lo único que se sabe con certeza de la Navidad de este año es que será el 25 y que cae en viernes. Lo demás está por ver. Sobre todo, en cuanto a las celebraciones en los hogares. Pero no sólo. Reuniones de empresa o de pandilla en locales de hostelería, costumbres como las visitas a los belenes, actos, 'tardebuenas', cabalgatas y hasta hábitos tradicionales de consumo. Todo en el aire o con la certeza asumida de que esta vez será distinto (o directamente, de que no habrá). El borrador que prepara el Gobierno –y que se filtró antes de que sus medidas sean definitivas– es un anticipo de lo que nos espera. Lo básico de la propuesta –todavía es eso, una propuesta– es que en la mesa de las uvas o la Nochebuena sólo puedan sentarse seis personas y que el toque de queda en esas jornadas sea de una de la madrugada a seis de la mañana. Algunas comunidades han presentado propuestas alternativas. Cantabria no. El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, es partidario de «mantener la línea restrictiva» si los niveles de incidencia son similares a los actuales. Movilidad reducida, toques de queda y limitación del número de no convivientes en las reuniones. «Que la cena de Navidad no se convierta en unos Reyes en la UCI». Eso lo dijo Paloma Navas, la responsable de Salud Pública en la región.

Navas no se fue por las ramas en su rueda de prensa del pasado miércoles. De hecho, da la sensación de que la frase de la Navidad y los Reyes en la UCI venía preparada. Un mensaje. Pero dijo más cosas. «La situación es muy grave. En treinta días puede ser mejor, pero no para una Navidad normal en absoluto. La recomendación es que no haya ninguna cena. Sólo entre convivientes». Fue el consejero Miguel Rodríguez el que analizó los puntos más destacados del borrador del Gobierno central. Al responsable de Sanidad, de entrada, le pareció «una falta de respeto» a los técnicos que lo elaboran la filtración de «un borrador de un grupo de trabajo» que debe aprobarse en el pleno del Consejo Interterritorial. Lo dijo en una entrevista en RNE y lo ratificó en declaraciones para este periódico. «No está maduro ese documento», reflejó. Aunque su posición respecto a cómo serán las Navidades sí parece 'más hecha'. «Creemos que hay que ser prudentes y no se pueden levantar las medidas rápidamente. Nos abocaría a una nueva ola incluso en el mismo diciembre o en enero».

POSIBLES NORMAS

  • EL BORRADOR: La propuesta inicial del Gobierno habla de seis personas como máximo a la mesa y toques de queda ampliados esas noches concretas hasta la una

  • OTRAS RECOMENDACIONES Suprimir cenas de empresa y buscar alternativas para las cabalgatas, belenes al 50% o música pregrabada en actos religiosos

  • LAS COMUNIDADES Varias han presentado propuestas alternativas al borrador sobre el número de personas o la hora, pero Cantabria no está entre ellas

  • PORTURA REGIONAL La Consejería de Sanidad es partidaria de mantener las restricciones si la situación es la misma que actualmente

  • LA MOVILIDAD De entrada, para el puente seguirán vigentes las restricciones para entrar y salir de la comunidad y de los municipios

Tres son las cuestiones claves que están ahora en buena parte de las conversaciones familiares. De ellas depende la organización en cada hogar de Cantabria –o, al menos, en los que celebran las fiestas de una manera especial–. Movilidad, número máximo de personas a la mesa y toque de queda. De dónde pueden venir, cuántos y hasta qué hora se deben quedar. A la propuesta del Ejecutivo de Sánchez le han salido alternativas en Madrid, Murcia, Navarra, Castilla y León, Cataluña y País Vasco, entre otras. Unas optan por abrir más la mano y otras por cerrarla igual (o más) que hasta ahora. Desde Cantabria aseguran que «la línea debe ser común» y que «nadie entendería cosas distintas en Cantabria, Cataluña o el País Vasco». Pero no han presentado una propuesta concreta que modifique o matice lo que, de entrada, apunta el Gobierno central.

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¿Se mantendrá el cierre de la comunidad y la movilidad restringida entre municipios? «Somos partidarios de que, si los niveles de incidencia acumulada son los que hay ahora y no hay una repentina bajada, debemos mantener la línea restrictiva. De cara al puente –el día 8, a la vuelta de la esquina– lo vamos a mantener y más adelante dependerá de los datos». Eso manifestó Miguel Rodríguez.

¿Le parece bien al consejero de Sanidad de Cantabria la propuesta de seis personas no convivientes como máximo en las cenas? «Si la situación sigue como hasta ahora, con una incidencia de más de 400 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos catorce días, hay que mantener las restricciones. Creo que tenemos que llegar a un acuerdo. Me parece bien esa propuesta, pero también me parece bien que se llegue a un acuerdo para una horquilla de entre seis y diez o entre seis y otro número. Pero creo, en todo caso, que hay que poner una limitación. Quiero que la gente entienda que no pretendemos ser malos ni restringir las libertades de nadie».

Y la tercera: ¿Hay que mantener el toque de queda? ¿Le parece bien la excepción para esas noches hasta la una? «Somos partidarios de mantener el toque de queda a las diez de la noche y si hay que hacer excepciones puntuales, se estudiarán. Pero somos partidarios de mantener el toque de queda».

O sea, que la postura de Cantabria es que estará a lo que diga la mayoría en ese Consejo Interterritorial del Ejecutivo central y los autonómicos, pero en la línea de los que optan por mantener las restricciones más que por abrir la mano. En este sentido, el consejero cántabro insistió en que los efectos de las medidas que se han tomado hasta el momento sí que se notan de forma positiva en los contagios («en una línea positiva», concretó), pero reconoció que los resultados, en todo caso, se reflejan «muy lentamente». Y ya queda –de cara a ese condicional permanente para las decisiones de «en función de cómo estén los datos»– menos de un mes para Nochebuena.

Cuestiones concretas

A partir de aquí, esperar. A lo que decida finalmente el Gobierno con las comunidades –la decisión se ha dejado para esta semana– y al cumplimiento efectivo o no de normas y recomendaciones por parte de los ciudadanos (es imposible que se pueda controlar cuántas personas cenan en las casas de toda Cantabria, por ejemplo). Porque se apuntan muchas cosas en ese borrador más allá del toque de queda o el máximo de seis a la mesa (permitir la movilidad entre municipios será una decisión autonómica, en todo caso).

Por ejemplo, para los estudiantes que regresen a la región con la idea de pasar las fiestas con la familia se recomienda limitar las interacciones los días previos al regreso y, una vez en casa, limitar los contactos o, si hay que moverse, que sea al aire libre.

Reyes Magos: Santander y Santillana, un modelo diferente

«A día de hoy, la cabalgata, tal como la conocemos, no se puede hacer», apunta el alcalde de Santillana, Ángel Rodríguez, que recuerda que allí se reúnen unas 12.000 personas. Garantiza que harán algo, que están «barajando opciones», pero muy distinto. «Que los tres Reyes vayan por todos los pueblos del municipio para que los niños se muevan lo antes posible o algo simbólico en la plaza mayor». Opciones. También en Santander será distinto. Reducida en tamaño y con un recorrido mucho más amplio (50 kilómetros) para abarcar casi toda la ciudad y que se siga, preferentemente, desde las ventanas. La iluminación de la capital se inaugurará el día 4, pero sin la típica fiesta. Hay actos programados durante las fiestas (el tobogán, por ejemplo, con cita previa), pero ni pista de hielo, ni maratón de villancicos, ni fiestas infantiles de fin de semana, ni Navipark, ni espectáculos en la plaza del Ayuntamiento.

El Ejecutivo, del mismo modo, recomienda no celebrar cabalgatas y plantear algún tipo de alternativas (que sean estáticas o retransmitidas por televisión, se baraja). Sí que se permitirá la celebración de la San Silvestre, las típicas carreras navideñas. Pero no deben interferir con el límite horario de cada comunidad (que no pasen del toque de queda), se debe reducir el contacto al mínimo (salidas escalonadas o participaciones más reducidas) y, en todo caso, celebrarse sin público. El borrador cita cenas de empresa, celebraciones con los compañeros de trabajo, de antiguos alumnos, de clubes deportivos... ¿Y qué dice? Que este año no toca (con la actual normativa cualquier cena de ese tipo tendría que ser en una terraza, pagando la cuenta a las nueve y media y con un máximo de seis personas).

Se ha sabido, por ejemplo, que las visitas a los belenes o a los conciertos navideños tendrían un aforo restringido al 50%. También que en las celebraciones religiosas se pedirá que no se cante y que se use música pregrabada. O que la Misa del Gallo estaría autorizada, pero rezando con cierta prisa para llegar a casa antes de la hora del toque de queda.

Todo –ha trascendido que hasta se recomendaba evitar el 'picoteo' de las cenas–, en caso de que el borrador que presentó el Gobierno sea definitivamente aprobado (que está por ver, porque el Ejecutivo habla de recomendaciones y hay comunidades que no están muy por la labor de asumirlas).

Pero es que cada detalle en esa decisión tiene más trascendencia de la que parece. De un lado, para la organización de cada casa (los que lo celebran). De cada familia de Cantabria. Si hay movilidad restringida o no determinará que puedan venir parientes de fuera. Y no tan de fuera. En teoría, dos hermanos que vivan uno en Santander y otro en Camargo no podrían juntarse para cenar si se mantiene la norma actual. O saber qué pasará con muchas personas mayores que viven solas. Hay mil ejemplos.

Datos de consumo

Hay, en todo caso, otras consecuencias. Cuestiones prácticas. Por ejemplo, para algunos establecimientos de hostelería –restaurantes o locales de copas– las fiestas pueden suponer «entre el 15% y el 20% de la facturación del año». Lo explican desde la Asociación de Hostelería de Cantabria. Cenas de empresa (el gasto medio el pasado año aquí era de unos 37 euros por persona), reuniones de amigos... A eso hay que añadir los establecimientos que organizan las cada vez más habituales cenas-fiestas para familias que optaban por cenar y festejar fuera de casa. Muchas estaban completas «desde un mes antes» (comentaba un hostelero en 2019 por estas fechas). «El día de Reyes piensas que es una pena no tener diez tabernas porque llenarías las diez, pero al siguiente te sobran nueve», contaba en el diciembre de hace un par de años Ramón López, de La Taberna del Herrero. «Es importante porque son quince días de trabajo y pensando que después viene el invierno. Es un pequeño balón de oxígeno para lo que viene después», apunta Ángel Cuevas, presidente de los hosteleros de la región. Más datos –todos son casos concretos de Cantabria–. Para un hotel de Santander, diciembre representa el 8,25% de todo el volumen en su apartado de restauración (incluye desayunos, banquetes, comidas...). La ocupación media en el último mes del año rondaría en circunstancias normales el 40%-50% y la semana entre Nochebuena y Nochevieja suele andar por un 60%, «con un pico que puede ser un lleno el 31» (explican desde la recepción). De todo eso esta vez, si no cambian las normas en unos días, nada. Tampoco de las doscientas casas rurales que, según la Asociación de Turismo Rural, se alquilarían enteras para las cenas o celebraciones.

EN UNA NAVIDAD NORMAL

  • 15-20% de la facturación anual pueden suponer las fiestas (el periodo que abarcan) para determinados negocios de hostelería de la región.

  • 200 casas rurales calculan en la Asociación de Turismo Rural que se alquilan (según los datos del año pasado) para las celebraciones navideñas.

  • 60% de ocupación tuvo el año pasado un hotel en Santander en la semana de Nochebuena a Nochevieja (con un pico de lleno o casi lleno la noche del 31).

  • 20% de as ventas de todo el año se producen entre el 10 de diciembre y el 6 de enero en determinados comercios de la región, según Coercán.

  • 50% de las ventas de todo el año puede llegar a suponer la Navidad en comercios concretos como jugueterías o tiendas de regalos.

Efectos en gasolineras, agencias de viajes, compañías de transportes, taxistas, proveedores de hostelería, empresas culturales... Como todo lo que va de año, pero con la importancia de la Navidad. «Los días que van del 10 al 15 de diciembre hasta el 6 de enero pueden suponer en torno al 20% de la facturación del año para determinados establecimientos. Y hasta un 40%-50% en el caso de jugueterías, tiendas de regalos, joyerías...». Eso lo explica Gonzalo Cayón, de la Federación del Comercio. La restricción de movilidad supone para muchos perder clientes o un «bajonazo en las grandes superficies». Que puede beneficiar a otros puntualmente, sí (algunos comercios minoristas que ganarán clientes, como está ocurriendo en establecimientos de alimentación, por ejemplo), pero dentro de un contexto de «enorme bajada general de consumo». Hasta la lotería se está vendiendo menos.

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