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Pasajeros afectados en Parayas, a la espera de subir a un autobús que les lleve a su destino.

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Pasajeros afectados en Parayas, a la espera de subir a un autobús que les lleve a su destino. Sane

Caos en el Seve Ballesteros por la niebla, con cinco vuelos y más de un millar de pasajeros afectados

Los aviones procedentes de Barcelona, Budapest y Londres, todos de Ryanair, fueron desviados a otros aeropuertos y el de Madrid y un segundo de Barcelona regresaron a sus puntos de origen

Ana del Castillo y José María Gutiérrez

Santander

Lunes, 24 de febrero 2020

«¡Vaya mañana!». La expresiva frase se oía al mediodía de este lunes en el punto de información de AENA en el aeropuerto Seve Ballesteros, desde donde atendían la reclamación de uno de los centenares de pasajeros cuyo vuelo se vio afectado por la densa, espesa, niebla con la que amaneció Santander y que provocó un auténtico caos en el tráfico aéreo. En total, cinco aviones que debían haber aterrizado en el aeródromo cántabro entre las ocho menos cuarto y las once de la mañana, procedentes de Barcelona, Madrid, Budapest y Londres, no pudieron hacerlo, con el consiguiente trastorno tanto para los pasajeros que viajaban en ellos, que volvieron a sus puntos de origen o tomaron tierra en Valladolid, Bilbao y Vitoria, como para los que esperaban en la terminal santanderina para iniciar sus respectivos trayectos, que se retrasaron durante unas interminables horas en las que se acumularon ansiedad, frustración, cansancio, enfado... Y colas ante los mostradores de las distintas aerolíneas en busca de respuestas y alternativas, algunas de las cuales obligaron a hacer largos y pesados traslados en autobús.

En total, fueron más de un millar de viajeros los que se sufrieron los desvíos, cancelaciones o retrasos de sus vuelos en una mañana especialmente activa en el aeropuerto cántabro, ya que muchas familias iniciaban vacaciones aprovechando el parón escolar en colegios e institutos por el carnaval.

Todo ello mientras el sistema ILS (de ayuda instrumental a la aproximación y el aterrizaje) continúa inoperativo en el Seve Ballesteros debido a una serie de obras en la caseta que lo alberga. Desde AENA nadie pudo asegurar que con este sistema en funcionamiento hubiesen podido aterrizar los vuelos cancelados ayer teniendo en cuenta las adversas condiciones meteorológicas que existían, pero lo que es seguro es que sin él se complican altamente las posibilidades de hacerlo en situaciones de niebla.

«Es una faena desplazarse dos horas en autobús para cambiar de aeropuerto porque el de Santander está afectado por algo tan común como la niebla. Es necesario que el Seve Ballesteros esté dotado de todo lo necesario para que no le afecten este tipo de situaciones atmosféricas», se quejaba Marta Gutiérrez, que tuvo que desplazarse a Vitoria para volar a Londres, donde disfrutará de unas cortas vacaciones junto a su pareja hasta el viernes. «El primer día, entre unas cosas y otras, ya le hemos perdido», lamentaba.

Resignación

De forma cronológica, el primer vuelo afectado por la niebla fue el que operaba Ryanair desde Barcelona, con 189 pasajeros a bordo, y que, tras varias esperas, finalmente tuvo que poner rumbo al aeropuerto de Valladolid, donde aterrizó cerca de las nueve de la mañana, una hora más tarde de lo que debía hacerlo en Santander. Los viajeros fueron trasladados luego en autobús hasta la capital cántabra. Ese mismo avión voló, pasadas las once de la mañana, hacia el Seve Ballesteros, únicamente con la tripulación a bordo, para trasladar a los viajeros que tenían billete hasta Barcelona, que finalmente despegaron a las 12.10 horas, cuatro más tarde de lo previsto.

Lo mismo le ocurrió al vuelo de Vueling que cubre esa misma ruta. En este caso tuvo que dar la vuelta hacia su aeropuerto de origen, El Prat, tras intentar aterrizar sin éxito tanto en el Seve Ballesteros, donde estaba previsto que lo hiciera a las 08.40 horas, como en el de Loiu, en Bilbao, donde lo intentó más tarde. Así que vuelta a Barcelona. Más de cinco horas y media después, los viajeros que esperaban en Santander salieron rumbo a Barcelona después de que Vueling enviara un avión para recogerles.

El tercer vuelo que se topó con la densa niebla y las nubes bajas fue el procedente de Madrid que tenía que haber tomado tierra a las 08.45 horas. También estuvo en espera, sobrevolando los cielos de la región, pero tuvo que regresar a la capital de España porque era imposible aterrizar. A los pasajeros afectados (más de un centenar con destino Santander y otros tantos a Madrid), Iberia les ofreció viajar en autobús hasta sus respectivos destinos. Es decir, de menos de una hora en avión a cinco en autobús. La otra opción era cambiar el vuelo afectado por otro en los próximos días. «¡Esto es una vergüenza, tengo que estar en Madrid por la mañana!», clamaba Manuel Pérez cuando le comunicaron las alternativas.

La cancelación afectó de lleno a las vacaciones en Lanzarote de José Saiz y Paloma Cuevas, retrasadas dos días. «Primero la calima y ahora esto...», decían tras llamar al hotel para comunicar los cambios de fechas. No fueron los únicos que tuvieron que modificar enlaces que tenían que coger en Madrid.

El cuarto avión de la mañana afectado fue el de Ryanair procedente de Budapest que debía aterrizar a las 09.25 horas en el Seve Ballesteros y que fue desviado a Bilbao. Sus ocupantes fueron trasladados a Santander en autobús. Igualmente, la compañía de bajo coste irlandesa se vio obligada a fletar tres autobuses y un microbús para desplazar hasta Loiu a los 170 pasajeros que esperaban en la terminal de Parayas para viajar a Hungría. «Esto es un auténtico caos, ahora en bus a Bilbao y a ver cuándo llegamos a Budapest. Ya hemos perdido algún tour previsto para este lunes», comentaba Cristina Iglesias a las puertas de un viaje que comenzaba con mala suerte.

Por último, el vuelo que tenía previsto aterrizar a las 10.40 horas en el Seve Ballesteros procedente de Londres también tuvo que ser desviado, en este caso, a Vitoria. Más de centenar y medio de viajeros que, además del madrugón para llegar a Stansted, se tuvieron que echar a sus espaldas otras dos horas de carretera en autobús desde la capital vasca a la cántabra. Un viaje en sentido contrario que tuvieron que realizar los 189 pasajeros que esperaban noticias en Santander de su viaje a Londres (el vuelo tenía el 100% de ocupación). «Es una chapuza, porque viajamos con varias niñas pequeñas y meterlas ahora un viaje en bus, más luego el avión, es agotador», explicaba Rocío Hernández. Su vuelo despegó finalmente de Foronda a las 15.30 horas, cuatro horas y media más tarde de las previsiones iniciales y a 160 km del punto de partida originario.

Vuelta a la normalidad

A partir del mediodía, con los cielos paulatinamente más despejados, el Seve Ballesteros recuperó la normalidad. El aterrizaje del avión que llegaba desde Bolonia marcó el regreso a la rutina. Los otros ocho vuelos del día (Bruselas, Sevilla, Barcelona, Milán, Roma, Marrakech y dos más a Madrid) no sufrieron complicaciones.

¿Por qué hay tanta niebla?

¿Por qué hay tanta niebla? Según el director territorial en Cantabria de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), José Luis Arteche, «se debe a que estamos inmersos en una estación anticiclónica, muy inestable y con humedad. Como hay frío a nivel del suelo se producen estas nieblas». Así continuará todo el día -aunque despeje levemente en las horas centrales- hasta la madrugada, momento en el que se espera un frente que «con mucha seguridad» levantará la niebla.

Ese manto blanco tres días entorpeciendo el tráfico aéreo en el norte de España. El sábado fue el aeropuerto de Bilbao el que tuvo problemas, ya que la baja visibilidad obligó a primeras horas a desviar tres vuelos que no podían aterrizar en Loiu al Seve Ballesteros de Santander. Y ayer los contratiempos se trasladaron hasta la capital cántabra, donde hubo dos vuelos afectados, uno procedente de Edimburgo y otro de Roma, ambos operados por la compañía Ryanair.

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