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El Ministerio de Transportes y la UTE formada por Vías y Construcciones (una filial de ACS) y la cántabra SIEC tienen previsto que la entrega ... de la obra que acabará con el nudo de Torrelavega se produzca a lo largo del mes de septiembre. ¿Quiere decir esto que la zona de confluencia de las autovías A-67 y A-8 a la altura de la capital del Besaya volverá a ser este verano uno de los puntos más conflictivos para el tráfico y un foco habitual de atascos para fastidio de turistas y vecinos? Pues todo apunta que no. Aunque el departamento que dirige Óscar Puente prefiere no dar oficialmente una fecha, Ministerio y adjudicatarias trabajan con el escenario de tener abiertos en el mes de julio el ramal de continuidad que conectará Sierrapando y Barreda, así como los tres enlaces que incluye esta compleja actuación.
Durante algunas semanas más seguirán acometiendo labores complementarias en la zona, pero salvo sorpresa, los conductores ya no tendrán que soportar los trastornos que arrastran desde que comenzó la obra, allá por 2018. Las máquinas se irán por fin del nudo de Torrelavega tras una inversión de 125,5 millones de euros por parte del Gobierno de España, pero seguirán moviendo tierra en la otra actuación que se está desarrollando justo en el punto en el que acaba la anterior: la del tercer carril entre Polanco y Bezana, que comenzó hace doce meses y que tiene otros cuatro años por delante.
Esa actuación ha cogido ritmo desde el principio, pero no se puede decir lo mismo de la del ramal, que tenía que haberse inaugurado hace tres años. El propio Puente no tuvo problema en reconocer estos retrasos cuando visitó el pasado verano el falso túnel por el que transcurre una parte del ramal. Además de los efectos que tuvo la pandemia sobre la obra pública en todo el país, hizo referencia a los «problemas técnicos» que se han encontrado las constructoras. Problemas añadidos sobre una actuación que ya de por sí era delicada y que consistía en crear ese nuevo ramal de 2,5 kilómetros para que los usuarios de la A-67 dejen de compartir carretera con los de la A-8. Precisamente la existencia de ese tramo compartido ha sido la causa de las frecuentes retenciones en una zona que soporta 55.000 vehículos diarios de media, con picos relevantes durante la temporada alta. «Es una de las obras más complejas en ejecución de la Red de Carreteras del Estado y de las más caras por metro construido», señalaba el ministro socialista.
Las obras para mejorar la A-67 en Cantabria van a buen ritmo. Los tramos están muy avanzados y ya trabajamos para poner en servicio el nuevo ramal de enlace con la A-8, sentido Santander/Oviedo, en Torrelavega.
— Oscar Puente (@oscar_puente_) March 31, 2025
Así están las obras👇: pic.twitter.com/gDFyfIdx81
Que la obra del nudo de Torrelavega ha entrado definitivamente en su recta final lo pueden comprobar a simple vista los conductores que transitan por la zona, pero es que, además, en los últimos meses se han producido algunos hechos que lo confirman. El primero, el pasado verano, cuando se puso en marcha un nuevo tramo de dos kilómetros en el ramal que utilizan los coches que llegan desde Oviedo por la autovía del Cantábrico y que se dirigen hacia Palencia por la de la Meseta. Ya en el mes de noviembre se abrió un desvió provisional a la altura de Barreda para poder acometer con seguridad los trabajos del enlace a la altura de la factoría de Solvay que desde entonces obliga a zigzaguear a los conductores que se dirigen a Torrelavega desde Santander.
Ahí precisamente, en el enlace que da acceso al ramal que conecta con Sierrapando, es donde se centra ahora el grueso de los trabajos porque también es el punto que va más retrasado. Mientras que en el enlace de Torrelavega –a la altura del pabellón de La Habana Vieja–, en el enlace de Sierrapando –el complejo 'scalextric' de la imagen de la portada de hoy de El Diario– y en el propio ramal de continuidad solo falta acometer algunos remates, realizar mejoras en los márgenes externos y echar las últimas capas de rodadura, en el enlace de Barreda sí están aún pendiente algunos trabajos estructurales. Por ejemplo, acabar el tablero del viaducto que se está levantando en paralelo a los actuales carriles de la autovía.
Se sigue trabajando, pero al mismo tiempo de aquí a julio se seguirán abriendo nuevos ramales. El próximo, como adelantó la delegada del Gobierno, Eugenia Gómez de Diego, es el de la A-67 con la A-8, en sentido Santander-Oviedo, a la altura de Torrelavega. Justamente este nuevo paso es el que obligó a realizar cortes durante dos noches consecutivas la pasada semana, que han servido para colocar barreras metálicas y pintar marcas viales en el trazado definitivo.
El nuevo ramal de Torrelavega es solo una de las tres obras millonarias que está acometiendo el Ministerio de Transportes en Cantabria. Más grande incluso en presupuesto es la del tercer carril Polanco-Bezana, que tiene un coste estimado de 173 millones de euros. Más del doble que los 73,4 millones que se emplearán para la reforma integral a lo largo de los más de 20 kilómetros de la carretera del desfiladero de La Hermida.
¿Qué tiene el Gobierno de España en el horizonte en materia de carreteras? La obra que servirá para aumentar la capacidad de la A-67 y la S-10 en Santander –continuando la obra del tercer carril–, que ya salió a información pública o la de humanización de las travesías de la N-611 y N-623 en la capital con una inversión de casi 12 millones. También se están moviendo papeles del proyecto del tercer carril de la A-8 entre Solares y Castro, pero no hay fechas a la vista.
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