La pólvora en salvas
Zuloaga es el favorito frente a Cortés en las primarias cerradas que elegirán al candidato del PSOE, aunque el auténtico desafío es el de las urnas del año que viene
Jesús Serrera
Santander
Domingo, 29 de abril 2018, 08:49
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Jesús Serrera
Santander
Domingo, 29 de abril 2018, 08:49
«Los que estén interesados en participar en la vida del PSOE, ahí está el partido abierto a los que quieran afiliarse», invita Pablo Zuloaga ... en defensa del sistema de primarias circunscritas a la militancia que van a elegir a los candidatos electorales. «No era eso lo que decías antes», replican desde el sector crítico que rescata los tuits de 2014 del ahora secretario general en los que jaleaba la propuesta de Pedro Sánchez de convocar primarias abiertas a todos los ciudadanos para elegir al candidato socialista a presidente del Gobierno. Es la última bronca de un PSOE instalado en la guerra sin cuartel. Zuloaga es el claro favorito en las primarias cerradas que elegirán al candidato autonómico frente a Ricardo Cortés, abanderado 'in extremis' del sector crítico. Más le valdría al PSOE no gastar toda la pólvora en salvas en las escaramuzas domésticas para no llegar desarmado a las elecciones del año que viene. Ahí, en esas urnas, aguarda el auténtico desafío.
Las primarias solo para militantes del 27 de mayo, tramitadas a toda velocidad entre la ejecutiva y Ferraz, otorgan una clara ventaja a Pablo Zuloaga que cada vez tiene más control del partido, máxime con las 300 nuevas afiliaciones captadas en los últimos meses.
Sostienen los críticos que en unas primarias abiertas a la ciudadanía Eva Díaz Tezanos ganaría claramente y el oficialismo niega la hipótesis. Un debate estéril. Ese sistema quedó descartado y por eso mismo la exsecretaria general se borró como aspirante. Una opción era convertir las maniobras marrulleras de la ejecutiva en la convocatoria fulminante de las primarias cerradas en una coartada para no presentarse a una pelea desigual, pero finalmente habrá competencia. El grupo disidente anunció sobre la bocina que su estandarte lo portará Ricardo Cortés, diputado cántabro en el Congreso y miembro de la gestora de Javier Fernández que dirigió el PSOE entre la muerte y resurrección políticas de Pedro Sánchez. Así que está claro donde se sitúa Cortés: en las antípodas del nuevo PSOE de Sánchez y de Zuloaga.
Los críticos no se llaman a engaño sobre sus reales posibilidades de victoria, pero que no se diga que se han rendido ni que se desentienden del futuro del partido. Hay que seguir en la batalla. Alguna munición les proporcionará las corruptelas denunciadas en la Consejería de Sanidad y otros resbalones de sus adversarios que vayan trascendiendo en el partido y en el Gobierno.
Pablo Zuloaga también dejó para el último momento la confirmación de que optará a la candidatura autonómica. En realidad, ya lo había anunciado Pedro Sánchez, antes de que fuera convocado el proceso. Sánchez no sólo bendijo a su pupilo sino que además dejó bien claro que a duras penas tolera a Eva Díaz Tezanos. Eso no le ha impedido a Miguel Ángel Revilla convertirse en el paladín más sólido de su vicepresidenta frente al asedio de la nueva dirigencia socialista.
En el último año el PSOE cántabro ha volcado toda su energía en la batalla por el liderazgo. A los dirigentes les gusta presumir del alarde de participación democrática que suponen sus congresos, asambleas y primarias, pero ese despliegue termina por convertirse en una sobreexposición de las cuitas internas que resulta más bien dañina. Habrá que ver si demuestra el mismo vigor en la confrontación electoral.
Por ejemplo, para capitalizar en Santander el desgaste del PP y de la alcaldesa Gema Igual en mayor medida que los demás partidos de la oposición que tienen ese mismo objetivo. Sin un crecimiento sustancial en la capital es muy difícil mejorar en los comicios autonómicos.
La pelea interna en el partido y en el Ejecutivo le ha quitado al PSOE tiempo y dedicación para hacer política hacia afuera cuando las elecciones se acercan. Hasta ahora, lo justo para tener presencia en las movilizaciones callejeras contra las políticas del PP y algunos gestos para marcar distancia y exhibir identidad propia respecto a su socio, el PRC, como la ruptura en el Ayuntamiento de El Astillero, el más importante de los 41 municipios con alcalde regionalista. En el Parlamento los socialistas también han roto la unidad de voto con el PRC para votar con Podemos en asuntos como los desahucios o la figura del marqués de Comillas. Lo que los socialistas críticos llaman 'podemización' del partido es para los nuevos dirigentes una estrategia dirigida a recuperar el espacio ideológico y electoral perdido por la izquierda frente al partido morado. También es cierto que el avance hacia el centro es ahora más difícil por el empuje de Ciudadanos.
El oficialismo socialista se cura en salud. El PSOE no volverá a ser lo que fue en solo media legislatura, la recuperación llevará más tiempo. Puede que sea una teoría razonable, pero tiene muy mala venta. Si el líder del partido y muy probable candidato Pablo Zuloaga y su gente fracasan en las elecciones, sus enemigos internos les estarán esperando con el hacha bien afilada. Aunque a ellos tampoco les haya ido nada bien en las urnas durante todos estos años.
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