-U70822434915T2H--1248x830@Diario%20Montanes-DiarioMontanes.jpg)
Ver fotos
Secciones
Servicios
Destacamos
Ver fotos
«Una buena captura y vendida a buen precio». El patrón del santanderino 'Siempre Rufo', José Manuel 'Rufo' Álvarez, resumía satisfecho el balance de su primera marea de bonito, dos semanas para volver con 6.000 kilos capturados cerca de las Islas Azores, que desembarcaron ayer en Santoña y se vendieron a una media de 7,40 euros el kilo.
Hasta ahora el pescado no se había llevado tan al este, porque la flota que ahora faena en el área está dejando la carga en puntos más cercanos –La Coruña, Burela, Avilés y Gijón– para volver enseguida a la labor. Elegir puerto tiene algo de apuesta: los barcos han de tener en cuenta la distancia a recorrer, el tiempo a invertir y los precios que se están pagando en cada sitio. «Elegimos Santoña por corazonada. Ya había tres barcos en Burela, en Gijón... En Cantabria no había entrado ningún bonito y pensé que, más o menos, hasta ahí podía ir a comprar gente de Santander y también de Bilbao», explicaba Rufo Álvarez.
«Nosotros salimos todos los años más o menos entre el 1 y el 6 de junio. Esta vez se ha pescado muy abajo, en Azores, a cuatro días y medio de aquí. Ha sido una buena captura, aunque aún faltaban 2.500 kilos para llenar. Hay veces que vas y no haces estas pescas, así que estamos muy contentos con la captura y con los precios».
Comparando con el año pasado, el verdel, el bocarte y hasta la merluza se han estado pagando a la mitad, así que los pescadores tienen la esperanza de que la costera del bonito les ayude a enderezar una temporada en la que la crisis sanitaria ha supuesto la puntilla. Lo dice Miguel Fernández, presidente de la Federación de Cofradías y patrón del santoñés 'Nuevo Salvador Padre'. «Es todo un cúmulo de factores: la gente, durante el estado de alarma, salía a hacer la compra una vez a la semana, y los restaurantes y todo lo demás estaba cerrado, así que ha afectado. Si tienes solo un comprador el precio va a la baja, porque no ha habido salida para el pescado».
Fernández se encontraba ayer en Burela (Lugo): un problema en la máquina les obligó a buscar puerto, y allí dejaron 3.000 kilos, la mitad de la capacidad de su bodega, a 6,90 euros, antes de volver al Atlántico.
«Todos esperamos que esta costera del bonito sea como la del año pasado, pero no se puede saber cómo irá. A nosotros lo que nos hace falta son peces: si pescas, vendes, y si vendes, cobras, a un precio o a otro».
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.