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El 7 de diciembre de 1941, un ataque sorpresa de la Armada Imperial Japonesa a la base naval norteamericana de Pearl Harbor, en Hawái, hundió ... bajo la bahía de Oahu a parte de la fuerza aeronaval de Estados Unidos en el Pacífico. Aquella acción sin precedentes, que los americanos aún recuerdan como 'el día de la infamia' y que supuso de facto su entrada en la Segunda Guerra Mundial, duró poco más de dos horas y se saldó con 2.403 fallecidos y la destrucción o inutilización de veinte navíos estadounidenses, entre ellos el USS Oklahoma. Tres torpedos hicieron blanco bajo su línea de flotación arrastrando al fondo del mar al acorazado, a 429 de sus marineros y al cuaderno de bitácora del buque, en el que figuraba la escala que años antes hizo en Santander para llevarse a varios estadounidenses sorprendidos por el estallido de la Guerra Civil Española y a las que se cree que pudieron ser las primeras fotografías tomadas de la contienda.
Eso le contó en el año 1988 -y así lo atestigua la Oficina del Historiador del Departamento de Estado de los Estados Unidos- el contraalmirante Harry Carson al historiador Joe Todd durante una entrevista en Nueva Orleans en la que el primero, ya fallecido, desveló la parada que el acorazado efectuó en la bahía santanderina, donde no llegó ni siquiera a fondear, y las razones que llevaron al buque norteamericano a hacer esa escala.
Nacido en Franklin, Luisiana, el día 22 de noviembre de 1902, año de fundación de este periódico, el marino hizo embarcar su rutilante carrera militar en los buques USS South Carolina (donde realizó su crucero de guardiamarina) y USS Rochester antes de sumergirla en los submarinos USS S-16 y USS S-17 y hacerla emerger otra vez en el USS Oklahoma, al que fue transferido en 1934 y del que se bajó dos años después, en 1936, para hacer un poco de vida terrestre... en Santander.
No fue este un destino casual. Muy interesado en los idiomas, el oficial, que estaba familiarizado con una decena de lenguas, llevaba ya algún tiempo buscando una ciudad con vistas al mar en la que poder establecerse para aprender español «de España». Y en cuanto encontró Santander, hizo el petate, su mujer el suyo, y en mayo se vinieron a vivir aquí, donde apenas un par de meses después, en julio, les sorprendió la Guerra Civil.
En auxilio de los estadounidenses atrapados en el norte del país que deseaban abandonar España acudiría el USS Oklahoma, que se encontraba realizando un crucero de formación para guardiamarinas en aguas europeas cuando recibió la orden de poner rumbo a San Sebastián, Bilbao y finalmente Vigo para recoger a cuantos compatriotas quisieran irse y ponerlos a salvo en el sur de Francia y en Gibraltar.
Durante la operación, el navío efectuó una parada inesperada en Santander, donde el 24 o el 25 de julio, día de Santiago, patrón de España, se detuvo para recoger a Carson y su mujer, que habían expresado al mando naval norteamericano su expreso deseo de abandonar la ciudad cuanto antes.
En su entrevista con el historiador, el militar hizo dos revelaciones. La primera, que cuando el matrimonio subió a bordo del barco, que Carson consideraba su segunda casa, el capitán le envió de vuelta a tierra firme para localizar a más estadounidenses que quisieran marcharse. El contraalmirante volvió al buque con un pequeño grupo de compatriotas (otros prefirieron quedarse) y el USS Oklahoma, entonces sí, zarpó rumbo a la costa francesa. Y la segunda, que cuando esperaban en el muelle a que una lancha les trasladara al acorazado, un fotógrafo que dijo trabajar para la agencia UPI (United Press) se les acercó, les dijo que escondía las primeras fotografías de los combates de la Guerra Civil y que estaba tratando de sacarlas, pero que temía que al pasar por la aduana le fueron confiscadas, y les preguntó si ellos podrían hacerlo. Sin pensarlo, la señora Carson cogió los negativos, los envolvió con una goma elástica y se los puso en el dedo índice haciéndolos girar delante de los funcionarios, más preocupados por las muñecas que llevaba el matrimonio en su equipaje que por las manos de la mujer.
Aquellos negativos, que los Carson entregaron en una oficina de la agencia de fotografía en París, mostrarían los primeros combates de la Guerra Civil Española, y dado que la contienda comenzó el día 18 de julio y el fotógrafo se los entregó a la pareja el 24, es probable, aunque este extremo nunca ha sido confirmado, que esas primeras imágenes conocidas del conflicto se tomaran aquí, en Cantabria.
Nunca más se supo de ellas. Pero de Carson y del navío, sí. El contraalmirante murió en 1996 haciendo perdurar el recuerdo de su atribulado viaje a Santander y el acorazado USS Oklahoma pudo ser reflotado en 1943, despojado de sus armas en 1944 y vendido para chatarra en 1946, aunque de nada sirvió todo eso. En 1947, cuando era remolcado a San Francisco para su desguace, el barco volvió a hundirse a 540 millas de la costa hawaiana, esta vez para siempre.
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