

Secciones
Servicios
Destacamos
El torrelaveguense José Manuel Huelga Rivero llegó a Ceuta hace 26 años para trabajar como metre en el casino de la ciudad autónoma. En las ... casi tres décadas que lleva en la ciudad, «nunca había visto tal cantidad de gente por las calles». Desde su cafetería Terminus, en el centro, observa cómo algunos de los 8.000 migrantes marroquíes que entraron a nado por el Mediterráneo todavía «deambulan» por las calles «sin rumbo y sin saber qué hacer» en una ciudad totalmente ajena para ellos. «A estas personas les han vendido una idea que no tiene ni pies ni cabeza, como si fueran a irse de vacaciones a Canarias y se ven aquí solos».
Este cántabro de 53 años se enteró del estallido de la mayor crisis migratoria desde la Transición a través de la radio. En los últimos días, había notado un «continuo goteo» de migrantes que llegaban hasta las costas de la ciudad autónoma, pero no llegó a plantearse que esto pudiera suceder. José Manuel es uno de los poco más de 84.000 habitantes de Ceuta que se han encontrado, de un día para otro, con miles de personas transitando por los barrios de la ciudad.
Noticia Relacionada
«Para que te hagas una idea de la muchísima gente que hay, es como si fuesen las fiestas patronales de Santiago en Santander», describe al otro lado del teléfono a más de mil kilómetros de distancia de la capital cántabra. A pesar del gentío, asegura que la situación ahora mismo es de «total normalidad» y que su vida diaria y su rutina laboral no se han visto afectadas.
Donde sí ha apreciado José Manuel diferencias es en el camino hacia su trabajo: «Una de las cosas que más llamó mi atención, y la del resto de vecinos, es que a primera hora muchos duermen en las aceras y en las puertas de los garajes comunitarios, es que no tienen otra forma. Esta es un ciudad con un tamaño muy similar al de Torrelavega y no está preparada para una llegada de gente tan grande».
Destaca que la actitud mayoritaria de los vecinos y asociaciones ha sido la de «ayudar», ofreciendo comida, bebida y asistencia, especialmente a los menores. «El problema es qué va a pasar con los más jóvenes, la inmensa mayoría no sabe castellano y en teoría no está permitido que ellos retornen a su país». Explica que no ha habido «conflicto alguno» ni han surgido problemas con los vecinos. «En principio, ellos no se meten con nadie, el problema puede llegar en los próximos días, cuando no tengan dinero o no haya comida ni agua porque no todos van a tener la oportunidad de que se les ayude, así que lo único que hay es cierta inquietud por ver cómo acaba esto».
José Manuel no recuerda una situación similar en la ciudad. Evoca algunos momento puntuales de la llegada de migrantes subsaharianos, pero asegura que con el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) «está todo preparado» y la convivencia es «absolutamente tranquila y normal. Estamos muy acostumbrados a tratar con el pueblo marroquí. Antes de la pandemia, con la frontera abierta, venían a trabajar todos los días entre 15.000 y 20.000 personas y nosotros vamos allí a comprar y a pasar el fin de semana con una normalidad relativa. La relación entre nosotros es de colaboración».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.