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Fue, «hace muchos años», alumna de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Después, profesora y directora de cursos. Y desde ayer, rectora, la primera mujer ... en ponerse al frente de la prestigiosa institución académica. «Es terrible que, en 86 años de historia, nadie pensara, en ningún momento, en una mujer para ser rectora», reflexionaba María Luz Morán Calvo Sotelo (Buenos Aires, 1957) minutos después de que el Patronato aprobara, por unanimidad, su designación como sucesora de Emilio Lora-Tamayo en la sesión extraordinaria celebrada en Madrid, en la sede del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El titular del área, Pedro Duque, llevará ahora la propuesta al Consejo de Ministros, que en su reunión del viernes ratificará y hará oficial el nombramiento de la catedrática de Sociología.
–¿Qué supone ponerse al frente de la UIMP?
–Estoy muy contenta. Es una enorme satisfacción y un orgullo ser rectora de la UIMP. Estoy muy agradecida al ministro Duque y a la secretaria de Estado, Ángeles Heras, por haber pensado en mí, y también al Patronato, por haber aceptado esta propuesta. Soy plenamente consciente de la importancia, no sólo para Santander y Cantabria, sino también para toda España, de la larga y prestigiosa historia de la Menéndez Pelayo. Supone también una especie de culminación de una larga trayectoria personal vinculada a la universidad pública en España.
–Una larga historia en la que, hasta usted, no había habido nunca ninguna mujer rectora en la UIMP.
–Es una sensación agridulce, porque a estas alturas esto no debería ser noticia. Por un lado, es una satisfacción personal, un orgullo y una responsabilidad ser la primera mujer al frente de la UIMP y unirme a las otras siete rectoras de universidades públicas españolas. Pero, por otro lado, es terrible que en 86 años nadie, en ningún momento, pensara en una mujer para ser rectora de la Menéndez Pelayo entre las numerosas y excelentes profesoras, catedráticas e investigadoras que hay y ha habido. Habría que preguntarse qué es lo que ha pasado... En este sentido, es importante dar visibilidad a la mujer desde un puesto como éste, pero sin olvidar los obstáculos y los problemas de acceso que existen en muchos otros niveles que no salen en los medios de comunicación. Queda mucho trabajo por hacer todavía.
–Sin embargo, ¿teme que la controvertida y criticada marcha de Lora-Tamayo y el empeño del Gobierno en nombrar a una rectora enturbien su llegada? ¿Qué el foco se ponga en las formas y no en su trayectoria, méritos y capacidades?
–Espero que no. No voy a entrar en el fondo del asunto, porque no me compete. Las polémicas concretas espero que se disipen y de lo que estoy segura es que no van a afectar ni a mis ganas ni a mi compromiso ni a mi proyecto. Sé además que el personal de la UIMP es dedicado, eficiente, y estoy segura de que vamos a poder trabajar muy bien.
–Tiene experiencia en el campo de la gestión.
–Sí, pero ser rectora de la UIMP es como jugar la Champions...
–¿Qué señas de identidad quiere establecer?
–Creo que es fundamental mantener y reforzar los puntos fuertes, aquellos que tienen una larguísima tradición, como los cursos de formación de profesores de español para lenguas extranjeras, los cursos de verano de las distintas sedes... Y, al mismo tiempo, aportar una nueva orientación estratégica, abrir la mirada a nuevas cuestiones. La UIMP es idónea para impulsar un debate académico intelectual sobre los principales problemas que afectan a las sociedades contemporáneas y, en concreto, a España. Situar en el centro del debate el cambio climático, las nuevas y viejas formas de desigualdad social, los refugiados, las consecuencias del proceso de envejecimiento de la sociedad... En definitiva, convertirse en un lugar de encuentro, de debate, de manera tranquila y razonada, sobre temas interdisciplinares, en donde se ponen sobre el tapete las opiniones de los expertos, profesores, académicos, pero también los intereses de la sociedad civil y de las administraciones y las empresas. Creo que los grandes problemas en los que las universidades podemos contribuir exigen mirarlos desde distintas perspectivas, abrir el debate a otras formas de pensar, de mirar, que se complementan y nos enriquecen.
–Cuenta con una dilatada actividad docente e investigadora, nacional e internacionalmente reconocida. ¿Dé que manera influirá en su trabajo de gestión?
–Me parece fundamental la dimensión social de la universidad, no perder de vista que los objetivos de excelencia académica e investigadora se tienen que mostrar. Considero que la UIMP puede y debe jugar un papel muy relevante en difundir los resultados de la excelente investigación que se hace en España.
–Una de las ambiciones de su antecesor era la internacionalización de la UIMP e incluso valoraba la apertura de una sede en el extranjero. ¿Qué línea seguirá al respecto?
–Me gustaría dar un impulso mayor todavía a la internacionalización de la UIMP. Y hay dos maneras de hacerlo: saliendo fuera, objetivo para el que tengo la idea de reforzar los pactos con otras redes universitarias, con el Instituto Cervantes, con la Fundación Carolina...; y también atrayendo talento, reforzando la presencia internacional en nuestros cursos.
Las irregularidades desveladas en el currículum académico de personalidades políticas de alto perfil como la exministra Carmen Montón; el líder del PP, Pablo Casado; o la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, han dañado la imagen y puesto en entredicho la credibilidad de la universidad pública española. Cuestionada al respecto, Morán Calvo Sotelo asegura que «son sucesos que nos han sonrojado a todos, pero son la excepción, no la norma». La nueva rectora de la UIMP defiende el papel que tiene y ha tenido la educación superior en España. «Si hay algún factor que ha intervenido a mejor en España en los últimos 40 años es la universidad española, en concreto, la universidad pública», asegura. En este sentido, dice estar «absolutamente comprometida» con una gestión «transparente».
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