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Si hay unas profesionales con conciencia de la posición de las mujeres en el mundo son las periodistas, cuyo trabajo consiste en «prender la luz», ... como plasmó en afortunada metáfora Ryszard Kapuscinski. Y es que, cuando ellas dan al interruptor, lo que les toca contar –en infinidad de ocasiones– son historias de subordinación y discriminación. O historias con solo hombres como protagonistas, puesto que ellos ocupan mayoritariamente los espacios públicos. Cuando vuelven a sus Redacciones, se ilumina otra realidad: están llenas de trabajadoras en femenino y de jefes en masculino. Y cualquier estadística de la que tiren al hablar de periodismo y mujer les sale en negativo. Baste este botón: en Cantabria, 52 periodistas mujeres buscaban trabajo en 2018 frente a solo 32 periodistas varones en el paro.
En la imagen aparecen Segunda fila, desde la izquierda: Ana del Castillo (DM), Ana Rosa García (DM), Mari Cruz Cagigas (Gobierno de Cantabria), Marta Bustamante (SER), Marta San Miguel (DM), Mada Martínez (DM), Gema Agudo (Gobierno de Cantabria), Maru García (Agencia EFE), Nuria González (PRC), Miren Azkue (SER), Marisol Llano (Universidad de Cantabria), Mónica Cadelo (TVE), Isabel Giménez (Wictoria), Arantxa Calleja (Gente), Mariana Cores (DM), Leticia Mena (DM). Primera fila, desde la izquierda: Jesica Quintero (freelance), Cristina Dosal (RNE) con Camila, Pilar González (DM), Coral González (eldiariocantabria), Fátima Gutiérrez (Wictoria), Teresa Cobo (DM), María Ángeles Samperio (DM), Eva Mora (El Faradio), María Gómez (Onda Cero) y Alicia del Castillo (DM)
Hace años que la Federación Internacional de Periodistas (FIP) denuncia esta situación. Lo apunta María Ángeles Samperio (la más veterana de esta fotografía) que es directiva del Consejo de Género de la organización. A Samperio le llena de orgullo el movimiento de colegas que estalló el año pasado al hilo del 8-M que se llamó 'Las periodistas paramos'. «Fuimos una parte muy importante del movimiento social a nivel nacional, y es muy relevante que las iniciativas fueran espontáneas».
Algunas significadas promotoras en Cantabria de esta corriente están en esta imagen. Clamaron entonces contra el mismo machismo que las mujeres rechazan en el resto de sectores –y que supone para ellas precariedad, inseguridad laboral, brecha salarial, techo de cristal, acoso sexual o ninguneos– «pero con las particularidades asociadas a nuestra profesión. Somos conscientes de la relevancia social de nuestro trabajo y, por eso, mostramos también nuestra preocupación por la visión parcial de la realidad que tantas veces ofrecen los medios y en la que falta la presencia y aportaciones de las mujeres. El feminismo también es necesario para mejorar el periodismo», reivindicaron.
Porque el punto de vista feminista, desde el que aspiran a trabajar, no va contra nadie. El feminismo va de desmontar un sistema desigual, que tiene al hombre por centro de la creación y que condena a la mitad de la población a doblegarse a un estereotipo detrás de otro. «A las mujeres se las somete a mayor presión que a ellos» en todos los sentidos, señala Fátima Gutiérrez (la más joven de la fotografía). En pleno siglo XXI y cuando tantos dicen que la igualdad está conseguida, nosotras «tenemos que seguir demostrando la valía y, además, ser guapas y simpáticas, lo que genera frustración y una competición por ser la elegida».
Aunque también se le puede dar la vuelta a la tortilla. «El periodismo tiene mucho que aportar en el avance por la igualdad. Hay que dar voz y presencia a las mujeres, hay que dedicarles el espacio que les corresponde cada uno de los días que preceden y suceden al 8-M. Los medios de comunicación no pueden limitarse a una sobreexposición de mujeres las vísperas del Día Internacional que recuerda su situación de desventaja social y después caer en las inercias de siempre», defiende Teresa Cobo, subdirectora de El Diario Montañés, la única profesional que, en la imagen de ahí arriba, tiene un cargo de responsabilidad, junto a la delegada de EFE en Cantabria, Maru García.
García enciende un relato personal y en positivo. Dice no haber sentido nunca un trato diferente «ni mejor ni peor», y eso que ha cubierto todo tipo de informaciones, desde Política a Deporte. También subraya que Cantabria cuenta con jefas en varios medios de comunicación. Espera, eso sí, que pronto «no haga falta comunicar ni hablar de lo que debieran tener ya las mujeres». Mientras llega ese momento, hay periodistas en radios, televisiones, agencias de noticias, medios digitales, prensa escrita y gabinetes de comunicación de instituciones grandes y pequeñas que van a seguir poniendo luces. Hoy una, mañana otra. Y pasado, otra más. Es tiempo de alumbrar.
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