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Cantabria quedó este viernes cerrada perimetralmente hasta el próximo 9 de noviembre. Una medida que afecta a los viajeros que entran y salen de ... la comunidad, ya que sólo podrán acceder aquellos que tengan motivos justificados para hacerlo, como razones laborales o médicas. ESte viernes, pasado el mediodía, llegaban a Santander dos vuelos desde Madrid y Barcelona. Los pasajeros aterrizaron en un aeropuerto prácticamente vacío y al que sólo podían entrar las personas que fuesen a coger un avión. La mayoría aseguraba que antes de embarcar tuvieron que justificar su motivo para poder llegar a la capital cántabra: «Vengo para hacer un trámite oficial y antes de subir al avión, en Madrid, me han pedido un justificante que demostrara la razón por la que venía», explicó Carla Gutiérrez, que viajaba desde la capital española.
Sofía Gabriela Quintal, que llegaba desde México, haciendo escala en Madrid, mencionó que en su caso ha tenido que justificar el motivo varias veces: «Viajo a Santander para comenzar mi primer curso en la Universidad Europea del Atlántico y me han pedido el visado de estudiante varías veces; en la compra del billete y antes de embarcar». Al llegar, las puertas se abrían y los viajeros salían del recinto sin pasar por ningún control adicional en este primer día con restricciones de movilidad. Una jornada que coincidió con el paso de la Vuelta Ciclista de España por la comunidad, donde estuvieron gran parte de los efectivos policiales.
Varias de las personas que llegaban eran cántabras y algunas han decidido que pasarán este confinamiento perimetral en la comunidad. Es el caso de Sofía Alonso, estudiante de Enfermería: «Durante el curso vivo en Madrid, pero he venido para quedarme aquí hasta el 9 de noviembre, como mínimo», explicaba. Algunos estaban sólo de paso por Cantabria, como Ainhoa Paniagua e Hibai Gómez, dos jóvenes de San Sebastián que han estado pasando su luna de miel en República Dominicana: «Sólo vamos a estar en Santander unas horas, pero como volvemos a casa, no hemos tenido problemas para viajar», aclaraban.
Algunos de los viajeros que llegaron de Barcelona aseguraban que no tuvieron que justificar la razón de su viaje: «En mi caso, vengo por motivos laborales, pero no he tenido que acreditar nada para comprar el billete ni tampoco para acceder al avión», comentó Julio de Miguel. Alejandro Krimer, que viajaba desde Argentina con escala en Barcelona, llegó al aeropuerto Seve Ballesteros-Santander para ir a ver a su hijo en Torrelavega: «Vengo desde el otro lado del charco y dejé el coche aparcado aquí, así que ahora tengo un justificante para poder venir a recogerlo, pero nadie me lo ha pedido de momento». Los motivos laborales eran otra de las principales razones por las que llegaban pasajeros a Cantabria: «Tenemos que trabajar aquí, el viaje es justificado y no hemos tenido ningún problema», explicaron Jose Ignacio Hernández y Jens Kahlmeyer, que llegaban desde Madrid.
Las estaciones de trenes y autobuses de Santander vivieron este viernes una jornada tranquila sin apenas pasajeros de otras comunidades y transportes casi vacíos. La mayoría de personas que llegaban eran jóvenes estudiantes cántabros que viven en otras comunidades autónomas: «No he pasado ningún tipo de control extraordinario antes de coger el tren», explicaba Paula Ursuegui, estudiante de Enfermería que viajaba desde Palencia. Alba Escudero, estudiante de Filología Inglesa, también coincidía en que no pasó ningún tipo de control: «He venido a una consulta médica porque soy de Cantabria, pero estudio en Salamanca. Sí que me han hecho un salvoconducto de la universidad por si lo necesitase para volver, pero nadie me ha pedido ningún justificante para comprar el billete, sólo los datos personales, como siempre», explicó tras bajar del autobús que llegaba desde Salamanca.
Entre los pocos pasajeros procedentes de Gijón, viajaba Bruno del Campo, que volvía a su casa en Miranda del Ebro tras una escapada a la capital asturiana: «tenía un poco de miedo porque cerraron Gijón y el jueves me enteré de que iban a cerrar Santander y pensaba que igual no podía volver para ir a casa, pero no nos han pedido ninguna justificación, creo que en este tipo de transporte no son tan estrictos», explicaba tras llegar a la estación de autobuses. Los trabajadores de la estación definieron la jornada de ayer como «un día de febrero en el que apenas hay movimiento» y destacaron que sólo fue notable el desplazamiento de viajeros «a primera hora de la mañana y durante el mediodía».
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