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Alberto Gutiérrez.
«Hemos vuelto por miedo a la cuarentena»

«Hemos vuelto por miedo a la cuarentena»

Alumnos y empleados cántabros en Madrid abandonan la capital por el cierre de universidades y la alternativa del teletrabajo. Coinciden en que Cantabria es «una opción mucho más segura» y recelaban de quedarse allí «encerrados»

María Causo

Santander

Viernes, 13 de marzo 2020, 07:04

La cancelación de las clases en los colegios y universidades de Madrid y la apuesta de las empresas de la capital por el teletrabajo a raíz de la epidemia del coronavirus ha empujado a cientos de cántabros a volver a casa. Muchos de ellos creen que Cantabria es la «opción más segura» que tenían ya que la comunidad madrileña es el mayor foco de Covid-19 del país. El Diario se ha puesto en contacto con cuatro de ellos y, aunque coinciden en que «no es lo más recomendable», confirman que serán «responsables» y no saldrán de sus respectivos domicilios los próximos tres días para evitar posibles contagios. «Hemos vuelto a Cantabria por miedo a quedarnos encerrados en cuarentena en Madrid», coinciden los cuatro.

«Me preocupaba el cierre y no quería quedarme atrapada en Madrid», apunta Irma Calle, trabajadora de Recursos Humanos en la empresa Civitatis. Ayer llegó en el primer vuelo procedente de Madrid, pero avisa: «Voy a quedarme en casa las próximas 72 horas por precaución. Soy de las que piensa que hay que seguir las indicaciones. Estoy reduciendo el contacto físico y lavándome las manos constantemente».

Su rutina en la capital española se vio afectada el lunes por la noche cuando el director de la empresa les mandó un correo electrónico dando la opción a sus empleados de teletrabajar. «Al trabajar en Recursos Humanos, tuve que preocuparme porque todos los empleados tuvieran los medios necesarios. Cuando me aseguré de que todos pudieron empezar a teletrabajar, yo también le pedí a mi jefe esa opción para seguir las indicaciones del Ministerio de Sanidad».

Sus últimos días en Madrid fueron «raros», señala. «Había cierta normalidad porque veías a muchos grupos de personas en las terrazas y en los bares, pero en los metros y los cercanías y autobuses se notaba que había menos gente».

Elena Calva, estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid, comparte esta opinión. «En mis últimos días, el metro cada vez estaba más vacío, se guardaba mucha distancia de seguridad, no se tocaban los botones ni las barras y la gente llevaba mascarilla. Y aún así, había gente en los comercios, en los bares, en los restaurantes, etc». Los días previos a viajar a Cantabria ha estado «inquieta», sobre todo, «por la gente que se ha dedicado a arrasar los supermercados». «He visto a las personas haciendo cola a las nueve de la mañana, antes de que abrieran, para comprar cosas ante una posible cuarentena. Con eso solo se consigue propagar el miedo», dice la joven santanderina.

Sus padres le recomendaron volver a casa porque la situación en Madrid se estaba «complicando» y, de tener que pasar una posible cuarentena, prefería pasarla con ellos. Cree que su vuelta ha sido «quizá un poco irresponsable», pero se quedará en casa tres días para asegurarse de que no tiene el virus y evitar así el contagio de más gente.

Medidas de precaución que también se ha aplicado desde su regreso Eva Esteban, estudiante de Administración de Empresas y Estudios Internacionales en la Universidad Carlos III de Madrid. «No doy dos besos a nadie y evito el contacto hasta que pasen las 72 horas de cuarentena». Eva lamenta que esta alarma se creara «de un día para otro». «No suspendieron la manifestación del 8-M, no había tantos casos, no había miedo general ni nada y, de repente, el lunes por la mañana todo normal hasta que se empiezan a duplicar casos y por la noche cancelaron las clases», indica. A partir de ese momento, ella y sus compañeros de la residencia de Getafe empezaron a sacarse billetes para volver a sus casas. «He vuelto porque me daba miedo que me pusieran en cuarentena en Madrid. Me siento más segura en mi entorno».

«Como se ha puesto la cosa tan mal en Madrid, prefiero trabajar desde aquí en casa para estar arropado por la familia y los amigos. Además, también veía que aquí había pocos casos y es más seguro», apunta también Alberto Gutiérrez, trabajador de Accenture en la capital. Alberto destaca que la situación en Cantabria «se lleva con más normalidad». «En Madrid la situación es mucho más tensa. Ayer madrugué para coger el transporte público desde Las Rozas a Chamartín y coger el tren a Torrelavega. En el metro, veías que cuando estornudaba o tosía alguien, la gente le mirada como si fuera un infectado. Es una sensación incómoda constante».

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