

Secciones
Servicios
Destacamos
Han sido 16 jornadas de parón, de aburrimiento, de estar parados en casa, frustrados, conscientes de que cada nuevo día que pasaba ... sin poder salir a la mar, era un jornal perdido. «Aquí no sólo es lo que siente la gente, es que al final el que no sale a faenar no cobra, y eso se nota al final de mes», explica el presidente de cofradías de Cantabria, Miguel Fernández.
Aventurarse las dos últimas semanas en el Cantábrico era lo más parecido a una locura. Tormentas, vientos, olas de hasta once metros y mar de fondo obligaron a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a activar el aviso por fenómenos costeros durante 16 días seguidos. Hasta que por fin el pasado domingo, día 17, la situación se calmó. Pero como en fin de semana no se puede pescar, hubo que recurrir a la excepción.
La Dirección General de Pesca -que concede los permisos para trabajar en sábado y domingo-, otorgó uno especial: «La normativa nos permite dar estos permisos ante situaciones excepcionales como la que se ha producido en las últimas semanas. La flota ha tenido que estar amarrada en puerto debido al mal estado de la mar. Como han estado parados durante mucho tiempo, nosotros les hemos facilitado las cosas para que trabajen», confirmó Marta Ana López, directora general de Pesca. Fueron muchos barcos de bajura los que aprovecharon la circunstancia y el lunes fue el grueso de la flota cántabra la que retomó el trabajo en la mar.
Miguel Fernández Cofradía de Santoña
Agustín Trueba Cofradía de Santander
«Estábamos deseosos porque estar parados tanto tiempo no es bueno. Hay que pagar seguros, mantenimiento del barco, atraques y todo lo que supone un fijo sin ingresar nada, y eso termina por ponerte nervioso», concreta Agustín Trueba, presidente de la Cofradía de Pescadores de Santander. Todo ello tuvo su reflejo en las lonjas, con cajas llenas de pez de temporada del Cantábrico, algo que faltaba en los mercados desde hacía más de dos semanas.
«Pescado siempre hay, pero se trae de fuera y al final no tiene la misma calidad. Ha venido bocarte y verdel del Mediterráneo; pero no es lo mismo. Ha habido pocas cantidades y precios muy altos», explica Fernández. «Lo que todo el mundo tiene muy claro ya es que no hay que arriesgar vidas sin necesidad».
Antes las cosas se hacían de otra manera. Había otras prioridades. «Es que antes, si no salías, no comías. Ahora lo que dicen es que están cansados de comer carne y tienen ganas de pescado», cuenta entre risas el presidente de la Cofradía de Santander. «Hoy en día la calidad de vida es otra. La gente aprende a administrarse y a hacer hucha cuando hay vacas gordas para poder tirar de ella cuando las cosas vienen como vienen». Y es que la vida del pescador es así.
Visto desde el punto positivo, un descanso; aunque sea forzado, llega a sentar incluso bien. «Hay que tener en cuenta que es algo muy sacrificado. Que pasas muchas horas en la mar y que son horarios intempestivos. La gente se va a las cuatro de la mañana y los que salen lejos pasan días mar adentro. Por no hablar de los barcos más grandes, que viven meses en el mar. Lo que quiero decir es que parar y dedicar un tiempo a la familia no está ni tan mal», explica Fernández desde Santoña.
Las transacciones regresaron este martes a las lonjas y los barcos han retomado la faena. Dicen los expertos que estas pausas también le sientan bien al medio. Que es oxígeno para la biomasa marina, y que cuando se retoma el trabajo salen muchos más peces. Por lo pronto, ayer el Mercado de la Esperanza estaba atestado de pescado de temporada del Cantábrico. Algo que el público recibió con los brazos abiertos.
Rape, jargo, chicharro, caballa, machote, lubina, merluza, lirio, sardina... Las pescaderías del Mercado de la Esperanza hervían ayer de actividad, vendiendo todo el pescado del Cantábrico que había entrado por fin después de 16 días en el dique seco. «No es que hayan faltado peces. Siempre hay buen género que trae la flota de altura o que viene de otros mares;siempre tenemos venta aquí. Pero sí que es cierto que la gente estaba deseando comprar lo de temporada de nuestra costa», certifica Marta Gómez, representante de los comerciantes de la plaza.
Se vendió ayer en el centro de Santander todo tipo de pescado de colores, como lo denominan con ironía los profesionales. «Si preguntas qué tipo de especies son las que vienen de pesca artesanal, te diré que es todo el que está en el segundo plato de las cartas de los restaurantes», confirma Miguel Fernández, presidente de la Cofradía de Santoña.
Los clientes fieles fueron los que más celebraron el panorama. «Yo vengo todas las semanas y ya daba pena la racha que llevábamos, sin pescado del Cantábrico. Yes que al final se nota en el sabor», comentó Miguel Mantecón. Se decantó por el chicharro, que estaba a cuatro euros el kilo. «También voy a coger algo de congrio y rodaballo, que por suerte ha entrado».
Para Milagros Ortega, también asidua de la plaza, la oportunidad estuvo en la lubina, el chicharro y el congrio;aunque este último no faltó en semanas anteriores. «Hay mucho más que la pasada semana. Ha vuelto la alegría a los puestos, el mercado ya está como un día cualquiera. Gusta coger el pescado que se ve que es de aquí», se reafirmó.
Incluso hubo algún avezado que se adelantó a los acontecimientos y planteó pensar en el futuro. «Lo que se puede hacer ahora es comprar para congelar con vistas a Navidad. Porque luego todo sube y te encuentras con lo mismo de todos los años, que te reprochas no haber andado lista», recalcó Carmen Rodríguez. «He visto dos pulpos muy buenos y los he cogido para congelar. Así me quito una cosa más de cara a las fiestas», confirmó.
Los precios se ajustaron al máximo, las bolsas con género fresco circularon durante toda la mañana y la afluencia de clientela alcanzó su punto álgido hacia las doce del mediodía. Los comerciantes fueron los primeros en celebrar el regreso a la faena de la flota cántabra porque nunca dejan de vender, pero cuando no hay pesca del Cantábrico siempre se resiente la caja. «Lo que hay que matizar es que lo que ha faltado estos días es sólo pescado de bajura;pero hemos tenido de todo y de muy buena calidad y fresco», puntualizó Enrique Cuadros, de Pescados Enrique. De hecho, en el caso del marisco, poco o nada es de esta zona. «Aquí no queda nada, ya casi ni almejas, que era nuestro producto estrella», explicó Ana Trueba, de Mariscos Ana y Vanesa. «Lo traemos de Galicia y de Escocia y es de una calidad excelente. Los clientes ya lo saben».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.