
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Moncho Borrajo (Baños de Molgas, 1949) es uno de esos artistas que no necesitan presentaciones. Forma parte de la historia del humor de este país, aunque según insiste, no se siente humorista como tal, y prefiere que le llamen cómico. El caso es que las próximas Navidades cumplirá 75 años y ha decidido, tras una profunda reflexión, que se retira. Lo hace, como no podía ser de otra forma, con una gira por toda España que recala este domingo en el Auditorium Salesianos, y un show que lleva por título '¡Se acabó! Mi último espectáculo' que dará comienzo a las 19.30 horas. «Con todas las cosas que me han ocurrido en los últimos meses me he dado cuenta de que es lo mejor que puedo hacer», explica. Se refiere a la perdida de dos grandes amigos, la ventrílocua Mari Carmen, su vecina en Tenerife –donde ahora vive el cómico gallego– y a la que él mismo asistió en sus últimos momentos, y a otro compañero querido: Arévalo. «Además hay un refrán en mi tierra que dice que es mejor irse que te echen», asevera, «así que lo dejo».
Dónde: Moncho Borrajo se sube al Auditorium Salesianos (Santander). Este domingo a las 19.00 horas.
Entradas. De 23 a 25 euros en www.giglon.com y en taquilla
Tampoco entiende mucho, según explica, el humor que se está haciendo ahora en España y tan distinto al que él lleva mostrando desde sus inicios hace más de medio siglo. «Es que el concepto es otro», justifica. Ahora se hace lo que llama «humor de tik tok» con un público al que se sube al escenario y «te hace el 80% del espectáculo». «Pero bueno, está muy relacionado con la sociedad en la que vivimos, en la que estás o conmigo o contra mí y que está acostumbrada a que se lo den todo hecho». Él, según explica, ha aprendido con los años a disfrutar de lo sencillo, de las pequeñas cosas y valora mucho más que antes las charlas con los amigos, los encuentros, pasear sin prisas «y los viajes por placer. Que yo he viajado por toda España, pero no siempre he podido disfrutar de las ciudades como hubiera deseado», lamenta. «Como en Santander, donde tengo muchos amigos y muy poco tiempo para verlos».
De la capital cántabra guarda muchos recuerdos, «los mejores relacionados con mis actuaciones en el Teatro Coliseum, y en los últimos años en los Salesianos. Donde nunca he actuado es en el mausoleo ese que tenéis en la bahía –dice en referencia al Palacio de Festivales–» y, por eso, espera que el público que vaya a verle el domingo disfrute de un show que reúne un poco todo lo que caracteriza su trayectoria: «desde los chistes de caca, culo, pedo y pis, pasando por alguna improvisación y, en esta ocasión, poca política». Y es que, como cuenta, hasta los políticos le aburren. «Yo me he metido con todos, los de izquierdas y los de derechas, y hasta puedo contar con orgullo que en uno de mis espectáculos compartieron mesa Manuel Fraga y Santiago Carrillo y, por su puesto me metí con los dos», pero los de ahora ya no le gustan. «Es que se creen estrellas del rock».
Uno de los personajes que no falta en 'Se acabó. El último espectáculo' es el del payaso, posiblemente al que más cariño tiene de todos los que ha representado. «Ese tierno payaso con el que simple me he identificado».
Se va de los escenarios contento, porque en estos 52 años de carrera ha recibido siempre mucho cariño por parte del público. «Y eso, de alguna forma me ha hecho rico», asegura. «Tengo guardadas cientos de cartas de admiradores en las que me muestran su cariño y eso me da mucha felicidad».
¿Y qué va a hacer ahora lejos de ese público? «Voy a seguir escribiendo, pintando y dibujando y, sobre todo disfrutando todo lo que pueda», asegura. Y no, no va a echar de menos los escenarios, ni los camerinos, aunque sí que avisa de que sí le llaman para participar en alguna gala benéfica siempre podrán contar con él. Entonces, ¿es la última vez que se encontrará con su público en Santander? «Bueno, espero venir a presentar el libro que estoy escribiendo, una novela, y entonces ya te contaré cómo va todo», dice a modo de despedida.
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