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La creadora cántabra en el estudio de su casa, en Madrid.

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La creadora cántabra en el estudio de su casa, en Madrid. DM

«Siempre busco la emoción por encima del perfeccionismo»

Silvia Alberdi | Escritora e ilustradora ·

La autora santanderina acaba de publicar su quinto libro. En este 2020 participará en otros cuatro

Viernes, 28 de febrero 2020, 07:26

Todos los adultos hemos sido niños. Por eso un buen cuento es universal y no distingue entre edades. La ilustradora cántabra Silvia Alberdi (Santander, 1972) lo sabe y lo retrata en cada uno de sus libros, pequeñas joyas narrativas en las que sus ilustraciones construyen universos que de alguna forma nos contienen a todos. Sus dibujos, realizados con tinta china y acuarela, narran la vida para pequeños y mayores transmitiendo siempre una profunda conciencia de la esencia de las cosas y de la vida. Sus textos también retratan esa mirada tierna, inteligente, libre y audaz. La suya es una trayectoria en alza que la ha llevado a publicar cinco libro propios –el último, 'El vaso del Sr. Falconetti'–, a participar en otras seis obras colectivas y a tener otros cuatro títulos que verán la luz este año.

– ¿Cuándo decidió dedicarse al dibujo y a la ilustración?

– Podría decirse que lo mío ha sido una vocación precoz y una decisión tardía. Pinto desde que tengo memoria y aunque mi formación académica no tiene que ver con el arte y a lo largo de mi vida he desarrollado trabajos en muchos otros campos, llegó un día en que decidí no dedicarme a nada que pudiera aburrirme ni un segundo. Algo tan ambicioso solo pudo satisfacerse frente a un papel en blanco. Toda la experiencia acumulada ha sido un armario inmenso del que rescatar historias.

'El vaso del Sr. Falconetti' es el último libro publicado por la autora cántabra.
Imagen - 'El vaso del Sr. Falconetti' es el último libro publicado por la autora cántabra.

– ¿Cómo definiría su estilo?

– Siempre busco la emoción por encima del perfeccionismo. Me interesa la expresión, la frescura, me interesa que el agua y la acuarela reaccionen y hagan su parte del trabajo, que el resultado tenga una libertad que considero imprescindible. Llegar ahí no ha sido fácil, es un proceso largo, hay que hacerse el error, eliminar elementos para contar más, retirarse a tiempo y entender que el espectador debe completar el dibujo con las emociones que le provoca. Significa dejar un espacio a los demás.

– Mezcla dibujo y acuarela, manchas, formas y color. ¿Cómo ha definido esa forma de dibujar?

– Mi dibujo es bastante espontáneo. Si me detengo, se pierde toda la frescura que le caracteriza. No debo dominar lo que sucede, no quiero forzarlo, es más bien una simbiosis entre el papel, el color, lo que quiero contar y mi estado anímico. En este tipo de dibujo hay que ser rápido, controlar los secados y dejarse llevar. Imagino que no tener formación como dibujante me ha servido para desarrollar un estilo propio.

Las obras de Alberdi están realizadas con acuarela y tinta china Silvia Alberdi
Imagen principal - Las obras de Alberdi están realizadas con acuarela y tinta china
Imagen secundaria 1 - Las obras de Alberdi están realizadas con acuarela y tinta china
Imagen secundaria 2 - Las obras de Alberdi están realizadas con acuarela y tinta china

– ¿Por qué apuesta por obras dedicadas al público infantil?

– Escribir para niños no es limitante como pueda parecer. Muy al contrario, quién escribe para niños escribe para todos porque por muchos años que se tengan siempre se ha sido niño. Los adultos estamos por lo general condicionados. En los relatos para niños no hay que justificarse si un cocodrilo entra en la oficina de correos… Siempre he pensado que los más pequeños son mi mejor público. Actualmente los niños leen mucho más que los adultos, son lo mejor de la sociedad. Resulta esperanzador saber que ellos serán adultos algún día.

– Son obras para niños, pero trasladan una mirada profunda sobre la realidad.

– A nivel didáctico deseo ampliar su capacidad de pensamiento, de encontrar nuevos puntos de vista, y no sólo durante la lectura. Quiero despertar su capacidad de ver en las pequeñas cosas lo importante. En los textos pueden convivir la ternura, la ironía, el sentido el humor, la soledad o el miedo. Los niños son capaces de digerir eso y mucho más. Huyo de los textos tamizados o de limitarme para que parezca infantil.

«No se trata de buscar algo extraordinario, sino de hacer de lo cotidiano algo extraordinario»

– ¿Cómo surgió su último libro, 'El vaso del Sr. Falconetti'?

– La semilla es uno de sus cuentos: 'El coleccionista'. Un relato que escribí para un certamen de literatura infantil y que fue premiado. Pasaron los meses y me di cuenta de que tenía muchos escritos y poesías que tenían que ver con el agua, así que hacer una recopilación con ese hilo conductor. No fue buscado, sino algo que hice sin darme cuenta.

– Además de ilustrar, escribe. ¿Cómo aborda esa otra faceta creativa?

– Normalmente veo una escena en mi cabeza, un recuerdo, un detalle… y comienzo a rellenar hacia delante o hacia atrás, hacia arriba o hacia abajo. Puedo ver un personaje, o una acción, puedo ver que llueve y que alguien sale de casa con una taza atrapando gotas y querer saber por qué lo hace. Puedo tener el final, y jugar a imaginar qué ha sucedido. Puedo querer contar algo, pero no hacerlo hasta saber quién va a narrarlo. En el relato de 'La Marea', por ejemplo, que es del último libro, tenía claro que quería contar la historia de aquel esqueleto de barco al que solíamos ir a merendar, pero tardé semanas en saber que era el propio barco quien debía contarlo. En cualquier lugar puede surgir la semilla porque el mundo está lleno de ellas, solo hay que saber mirar. Al final no se trata de buscar algo extraordinario, más bien de hacer de lo cotidiano algo extraordinario.

Silvia Alberdi
Imagen principal - «Siempre busco la emoción por encima del perfeccionismo»
Imagen secundaria 1 - «Siempre busco la emoción por encima del perfeccionismo»
Imagen secundaria 2 - «Siempre busco la emoción por encima del perfeccionismo»

– A la hora de abordar una de sus historias, ¿cómo las plantea, por dónde empieza?

– Al ilustrar un cuento el proceso inicial lleva una parte bastante mecánica: hay que fraccionar el texto, ver cuántas ilustraciones necesita... Después genero bocetos que servirán como guía a la hora de realizar las ilustraciones definitivas. Escribir es un proceso distinto, parto de una semilla y después 'lustro' el texto. En general, la parte creativa se rodea de procesos más mecánicos. La transformación de lo creativo en lo tangible conlleva un trabajo consciente y real. No vale solo tener la idea: hacerla realidad es un compendio de constancia, talento, tesón y picar piedra a partes iguales.

– Ha vivido usted en Japón y en París. ¿Cómo han influido esos periodos en su forma de crear?

– En Japón se produce una catarsis absoluta y siento que le debo todo gráficamente. Es un país donde la ilustración está presente de forma cotidiana, que se comunica con sus habitantes a través del dibujo. Vi como detrás de unos trazos aparentemente sencillos había todo un universo. Allí descubrí una nueva forma de expresarme desde una sencillez y un dinamismo absolutamente nuevos. Fue una vuelta a la infancia, se desató en mí el deseo de volver a dibujar con la libertad de un niño. Cualquiera que desee dibujar o simplemente vivir debería pasar en Japón una parte de su vida.

– ¿Y París?

– Tuve la oportunidad de trabajar en la editorial Disney y observar cómo funcionan los dibujantes. Era menos creativo de lo que había imaginado, filas de mesas donde se reproducen una y otra vez los mismos personajes. Es el dibujo llevado a la industria. En el barrio de los pintores ya no están los pintores. Se aprende más paseando por cualquier calle.

«Los cuentos poco a poco se han ido convirtiendo en manuales de subsistencia porque ayudan a abordar los conflictos»

– La literatura infantil, ¿vive un buen momento?

– Sí, cada vez se edita más y mejor. Los padres han visto en los cuentos grandes aliados para abordar los problemas del día a día de los niños. Los cuentos poco a poco se han ido convirtiendo en manuales de subsistencia del tipo «se me ha caído un diente», «no quiero ir al cole»... Son libros ayudan a abordar conflictos.

– Ha desarrollado una línea de objetos como láminas y marcapáginas, creados a mano a partir de sus ilustraciones. ¿Qué características tienen?

– La principal característica es precisamente que todo está hecho a mano. En un entorno digital en que las series, los prints o las copias están a la orden del día, he apostado para que cada ilustración, sea un marcapáginas o una pieza de gran formato, sea una obra única. Me ayuda a dibujar mucho, que es algo esencial para un ilustrador. La herramienta debe estar siempre entrenada, el pánico al papel en blanco solo se vence trabajando.

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