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Otras ilusiones fotográficas
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Otras ilusiones fotográficas

El CDIS alumbra en febrero la primera muestra de 2025: 'Iluminadas. Fotografía coloreada en los siglos XIX y XXen la Colección de José Antonio Torcida'. Otra forma de adentrarse en la historia gráfica y sus pasos fundacionales

Guillermo Balbona

Santander

Jueves, 23 de enero 2025, 20:03

Lo fundacional del color en la fotografía alumbra la próxima exposición del Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS). Historia, artesanía, imaginación, técnica y miradas, retratos en la mayor parte de los casos, se entrelazan en 'Iluminadas'. Daguerrotipos, papel a la sal, revelado químico, albúmina iluminada... y muy diferentes formatos configuran las decenas de imágenes que integrarán esta propuesta bajo el epígrafe 'Fotografía coloreada en los siglos XIX y XX en la Colección de José Antonio Torcida'. A factores como la curiosidad, el valor histórico, lo documental y el propio atractivo visual, se suma el hecho de que el nuevo proyecto que recalará en la sala Ángel de la Hoz, sede expositiva del CDIS, supone la sexta colaboración entre la entidad municipal santanderina que coordina Manuela Alonso y el coleccionista.

E. Otero. Retrato de ama de cría con niña. Positivo a la albúmina iluminado. 1892-1899 Colección de José Antonio Torcida

Todas las fotografías que integrarán este álbum público son coloreadas. La exposición, en paralelo, contará con un nuevo catálogo complementario de la serie 'Pequeño Formato', en el que escriben el propio coleccionista y la investigadora de fotografía histórica, María de los Santos García Felguera. Además, impartirá una conferencia sobre la fotografía iluminada a lo largo de la exposición. La especialista fue comisaria de la exposición 'La imagen romántica de España' y ha organizado cursos de colaboración entre la universidad y destacadas instituciones culturales. Como autora destacan publicaciones como 'La pintura tras el trauma de la Guerra Civil' (2002), 'Historia general de la Fotografía' (2006) o Los estudios de Historia del Arte' (2008)', entre otras.

José Antonio Torcida, en un escrito sobre el punto de partida y la configuración de la colección, alude a cómo durante casi cuatro décadas ha buscado fotografías antiguas localizadas en rastros, librerías y almonedas. Fruto de esa labor, también pasión, ha comprobado que a menudo «los objetos fotográficos» que encuentra no son los que suele buscar –fotografía histórica de Cantabria, principalmente–, sino que va apareciendo «un amplio muestrario de fotografías de muy diversas temáticas y autores, que en muchas ocasiones no me resisto a comprar. Se podría afirmar en estos casos que son las fotos las que me buscan a mí, y no al revés», confiesa. Por ello, «con el tiempo ha ido cambiando mi actitud ante la búsqueda, que se ha ido abriendo a cualquier tema que me resulte atractivo. Uno de esos temas es el que se presenta en esta exposición: la fotografía iluminada».

Mattey, Retrato masculino. Papel a la sal iluminado. 1854. Colección de José Antonio Torcida

Torcida recuerda que desde los mismos inicios de la fotografía, «una vez conseguido el objetivo de fijar en una placa de metal o en un papel la imagen fiel de una persona, un paisaje o un monumento», surgió en fotógrafos y clientes el deseo de obtener esas imágenes en sus colores naturales. «Se inicia ahí un proceso de investigación y experimentación técnica que duró casi 100 años, hasta que Kodak dio el impulso definitivo a la fotografía en color cuando puso en el mercado su película Kodachrome».

A lo largo de ese siglo, señala, «el color se obtuvo a través de métodos artesanales iluminando mediante distintos procedimientos las imágenes obtenidas en blanco y negro, y los encargados de hacerlo eran con frecuencia los pintores y miniaturistas que hasta entonces habían monopolizado el negocio del retrato, y que se tuvieron que reciclar ante la irrupción de la fotografía y las nuevas demandas del público».

Sexta colaboración

Esta es la sexta colaboración delCDIS con José Antonio Torcida durante un periodo que acaba de superar la década. El vínculo se inició con la muestra 'Rostros de la Historia'. Y durante estos años, la última en 2022, se han sucedido las exposiciones: Dióscoro Puebla y la formación de un artista: Los Picos de Europa. Memoria fotográfica de un viaje en 1894; En Éxtasis. Fotografías de las apariciones de Ezquioga (1931-1932) y Foto Fija en el cine mudo de José Buchs. Santander, 1920.

La historia de la fotografía discurre paralela al propio deseo de los fotógrafos de ir más lejos del blanco y negro. A mediados del XIX ya se hicieron las experimentaciones de fotos coloreadas a mano, mediante el uso de todo tipo de materiales y técnicas, caso de acuarelas, crayones y pasteles, aplicados con hisopos de algodón o con los propios dedos.

Los primeros intentos tiene nombre propio: Edmond Becquerel en 1848, Niépce de Saint Victor, en 1851, hasta concluir que «una placa de plata recubierta de cloruro de plata puro reproducía directamente los colores, aunque de manera inestable».

Durante el dienciueve y a principios del XX algunas fotografías se coloreaban a mano, con acuarelas, óleo, anilinas, u otros pigmentos. Pero este coloreado manual era artístico y no 'técnicamente fotográfico'. No obstante, en la época del daguerrotipo se habían empezado a colorear los retratos.

Los fotógrafos británicos introdujeron esa práctica en Japón, donde se extendió y los artistas nipones mejoraron la técnica.

El coloreado a mano fino y delicado se volvió una característica definitiva de la fotografía turística de Japón y sus frutos fueron tomados al Occidente, influenciando el arte de coloreado a mano.

Autor desconocido. Retrato masculino. Daguerrotipo iluminado. 1855-1865. Colección de José Antonio Torcida

Procedimientos

En la selección de objetos fotográficos, «todos ellos originales», que se han destinado a esta nueva exposición, se ha buscado, según Torcida, «ofrecer una panorámica lo más amplia posible, desde los inicios de la fotografía hasta los trabajos de los últimos fotógrafos iluminadores, que prolongaron su actividad incluso algunos años después de la llegada del color, mostrando los diversos procedimientos que se fueron sucediendo en el tiempo: daguerrotipo, ferrotipo, papel salado, albúmina, gelatinobromuro, etc», explica Torcida. Asimismo, para la ocasión se ha procurado «hacer hincapié en los fotógrafos locales y mostrar los trabajos que los estudios santanderinos ofrecían a sus clientes».

En la muestra, subraya Torcida, predominan «los retratos de la burguesía, que acude al estudio del fotógrafo a posar con sus mejores galas, pero podemos ver representadas a todas las clases sociales, desde la aristocracia a las clases más humildes, pues a todos sin excepción sedujo el color», fundamenta el coleccionista sobre la identidad de la muestra.

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