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Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid.
Zidane fía su futuro a la undécima
Real madrid | análisis

Zidane fía su futuro a la undécima

Aunque en el discurso oficial nadie da la Liga por perdida, el Real Madrid focaliza ya el curso en sus cinco finales hasta Milán

ignacio tylko

Martes, 23 de febrero 2016, 03:03

«Deprimente», «desesperante», «fracasado en todos los aspectos», «desestructurado», «sin plan»...Tras el empate de su equipo en Málaga, con juego plano y reprochable actitud de los jugadores, Zinedine Zidane ha conocido las primeras críticas hacia su trabajo. De ser un salvador o mesías, a ser considerado un técnico inexperto, elegido porque pasaba por ahí o por su fama como futbolista e icono del madridismo.

Después de un período de recibir loas casi unánimes, fomentadas desde sus propios jugadores, que ensalzaron el trabajo del técnico francés y de forma más o menos explícita o velada reprocharon el de Rafa Benítez, el efecto Zizou ha sufrido un brusco cambio de tendencia en La Rosaleda. Y eso que los problemas lejos de casa ya se atisbaron en feudo del Betis y con esa victoria gracias a un certero y postrero disparo de Modric en Granada.

Se le acusa de no saber motivar a sus jugadores para un partido que les pudo mantener vivos en la Liga, de poca cintura táctica, de no estructurar a su equipo, de no agotar los cambios pese al empate sellado por Albentosa y de recurrir al colombiano James Rodríguez como segundo cambio, tras la entrada de Lucas Vázquez. Y ello a pesar de que Gareth Bale y Karim Benzema fueron baja por lesión.

Aunque sí se observa que su equipo trata de tocar, dominar y ser más protagonista que el de Benítez, los números no demuestran esa mejoría porque son casi un calco. Tras ocho partidos, Zidane no supera a su antecesor. Cogió al equipo el 4 de enero a dos puntos del Barça, aunque los azulgrana tenían pendiente el partido aplazado y que luego ganaron en Gijón, y ahora está a nueve de diferencia.

En los ocho primeros encuentros con Benítez, seis de Liga y dos de Champions, seis victorias y dos empates en ocho partidos, 20 goles a favor y uno en contra. Con Zidane, todo igual, salvo seis tantos más anotados y cinco más encajados.

Se trata del segundo peor Real Madrid tras 25 jornadas de los últimos siete años de mandato de Florentino Pérez. Sólo a estas alturas del curso 12-13, con José Mourinho en el banquillo, el Barça de Tito Vilanova le superaba en nada menos que 16 puntos. Los merengues han dejado escapar ya nada menos que 21 puntos, curiosamente 10 de ellos a la vuelta de algún partido de Champions. Acusaron resacas europeas en el Sánchez Pizjuán (3-2), El Madrigal (1-0), el Calderón (1-1) y La Rosaleda (1-1).

Sólo en una ocasión se remontó una diferencia semejante. Fue el Barça de Louis Van Gaal, con Luis Enrique como jugador, en el curso 98-99. Marchaba décimo, a nueve puntos del entonces líder Mallorca, y acabó campeón. Pero faltaban 24 jornadas por delante y ahora sólo 13, lo que constituye una diferencia fundamental.

Las consecuencias de sus malos resultados, de su escasa autoridad y de su falta de continuidad, pueden ser devastadores para el equipo blanco. De momento, la Liga está casi acabada y el derbi del sábado ante el Atlético se ha descafeinado. Nadie en el Real Madrid, empero, considera perdido el torneo de la regularidad. Pero parecen manifestaciones más tópicas que sinceras. No se atisba ánimo de remontada épica.

«Vosotros pensaís que que la Liga está acabada, pero para mí, y sobre todo para los jugadores, ni mucho menos es así. No bajamos los brazos y no nos vamos a desconectar», remarcó Zidane tras el tropezón en Málaga. «Aunque hay mucha diferencia, lucharemos hasta el final», enfatizó Marcelo en Movistar Plus. Sergio Ramos, el capitán, sólo habló de «un paso atrás que no va a impedir seguir luchando por la Liga». Insistió en que los jugadores están «encantados con su entrenador», pero no encontró respuesta a lo que ocurre. «Si lo supiéramos, lo arreglaríamos», dijo.

Precedentes para soñar

La undécima Copa de Europa ya era prioritaria pero ahora se ha convertido en el único objetivo. Descontada la clasificación en octavos ante la Roma tras el 0-2 de la ida, sólo quedarían cuatro partidos hasta la final en Milán. Y si las estrellas se conectan, son capaces de todo. Es un club que ya conoce bien lo que es desenchufarse del torneo de la regularidad y coronarse en Europa.

Ganó la séptima con Jupp Heynckes en la 97-98 (1-0 a la Juventus en la final de Ámsterdam) y en Liga acabó cuarto, a 11 puntos del Barça. Conquistó la octava ante el Valencia de Héctor Cúper en la 99-00 (3-0 en París), y en Liga terminó quinto, a siete puntos de ese Deportivo campeón. Y alzó la novena en la 01-02, también con Del Bosque de técnico y gracias a una volea imposible de Zidane ante el Bayer Leverkuksen (2-1 en Glasgow), y acabó la gran competición local tercero, a nueve puntos del Valencia campeón de Rafa Benítez. En menor medida, el Madrid de Ancelotti también se fue al final de la Liga para centrarse en la décima.

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