Chisco Ceballos (Los Corrales, 1979), es uno de los presidentes más jóvenes de los bolos. Activo dentro de la asamblea, habla abiertamente sobre los últimos ... hechos bolísticos.
–Su paso por el infierno ha durado solo un año. ¿Ha sido la Primera con más nivel de los últimos años?
–La temporada ha sido muy buena, era una Primera muy dura y se ha demostrado con cuatro peñas por encima de 38 puntos. Hemos sido los más regulares, como locales hemos ganado todos los encuentros. Yo creo que ha sido la más complicada de los últimos años.
–Hay que disfrutar de la Primera el próximo año, porque en 2024 se acaba.
–Sí. Eso ha decidido la asamblea. Me parece un gravísimo error, porque una categoría que es la antesala de la División de Honor debe ser preparada y fuerte. Yo tengo clara mi idea de reestructuración, pero la asamblea es soberana. Creo que ha habido un error de planteamiento, una decisión tan importante la afronta la junta directiva de la Federación por ellos mismos y no la deja en manos de dos grupos de asambleístas.
–¿La aprobación de esa reestructuración es un ataque frontal a la Apebol?
–Sin lugar a dudas. Al final se quitaron dos o tres propuestas que iban directamente contra la Apebol y contra no respetar un convenio que se ha firmado hace año y medio. Creo que la junta directiva no ha afrontado como debía una decisión tan importante para el futuro de los bolos.
–La Rasilla fue una de las peñas que apoyó la candidatura de Norberto Ortiz. ¿Se sienten traicionados por el presidente?
–No, traicionados no. En su momento creímos que los bolos necesitaban un cambio. Luego hubo un proyecto, vimos una opción de regenerar ciertas cosas que, de momento, han sido más promesas que realidades.
–No han llegado los cambios prometidos…
–No es que no haya llegado ninguno, pero prácticamente los mandatarios de la Federación y la Apebol se eligieron a la vez y ha habido un presidente como Fernando Soroa con promesas y realidades y otro que se está quedando más en promesas. Uno de los puntos principales del programa de Norberto era la reestructuración de ligas, pero no lo ha afrontado la Federación, lo ha dejado a dos propuestas de asambleístas.
–¿Con un presidente más fuerte en la Federación se hubiera evitado este conflicto?
–No lo sé. Está claro que se podía evitar también con este presidente. Pero cuando no se quiere evitar algo que te están recomendando evitar, todo el mundo se tendrá que atener a las consecuencias. Veremos en enero cuántos equipos se inscriben, igual los equivocados somos nosotros y hay más peñas.
–Cambiando de tema. ¿Cómo es llegar cada día a la bolera que lleva el nombre de su padre?
–Se me ponen los pelos de punta cada vez que la piso, me sigo emocionando. Me lleno de orgullo por ver que lo que hizo tantos años por los bolos y por el Valle mi padre tiene recompensa. Es mantener vivo su legado.
–Para el año que viene, en la vuelta a División de Honor, se marcha Pepín Alonso y cuando les estaba costando cerrar el plantel aparece Pablo Lavín. ¿Ha sido un regalo?
–Ha sido una alegría. Pablo debutó con nosotros cuando tenía dieciocho años y jugó tres temporadas. Ahora ha evolucionado un montón como jugador y a la altura a la que estábamos sin completar la plantilla ha sido un regalo y queremos que sea para muchos años.
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