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David Sánchez de Castro
Miércoles, 26 de febrero 2025, 18:45
Este miércoles fue el primer día de trabajo del año en la Fórmula 1 ya de manera oficial. Aunque los test de pretemporada en un año sin mucha modificación técnica tienen una importancia relativa, sirve para ver hasta qué punto los equipos han aprendido de sus errores. En este sentido, Aston Martin tiene mucho que decir, ya que en 2024 se equivocaron de manera clamorosa. Por eso, ver el alerón delantero del AMR25 moverse y flexar como lo hacían los Red Bull y los McLaren (especialmente estos) el año pasado ha levantado muchas suspicacias.
La labor de los ingenieros de Aston Martin era mejorar lo que evidentemente fue un proyecto fallido. Aún sin Adrian Newey, que no tiene nada que ver (oficialmente) con este monoplaza (otro asunto serán sus evoluciones), lo que han hecho Dan Fallows y compañía con el que ha sido su último coche es copiar lo que a otros les funcionó. Al fin y al cabo, inventar es copiar bien… aunque sea evidentemente ilegal. Los test de pretemporada también están para esto, comprobar hasta dónde están los límites de la normativa con los que pueden jugar si es necesario.
En este sentido, una de las primeras sorpresas del día de inicio de los test de Fórmula 1 en Baréin llegó de la mano del Aston Martin que, por la mañana, estrenó Fernando Alonso. El AMR25 que lleva una revisión absoluta de su aerodinámica con respecto al de 2024, en concreto un «95% nuevo» según palabras del piloto, no fue tan agresivo e incontrolable que su predecesor. Sin dar muchas tandas largas, ya se vio un monoplaza mucho más dócil, que no tiene porqué ser más competitivo necesariamente. Probar con libertad algún tipo de pieza o solución técnica que, aunque ilegal o al menos dudosa, puede servir para ganar unas preciosas décimas que separen el ostracismo del éxito es también otro objetivo. No es casual que nadie mostrarse la competitividad real, como no podía ser de otra manera.
El debut de Lewis Hamilton, que también probó las escapatorias del circuito bareiní con Ferrari fue más estético que útil. Nadie se atreve a colocarle fuera del foco aún, como no podía ser de otra manera, pero tampoco es uno de los grandes favoritos. Avanzar ahora ese rol es prácticamente una absurdez, y ni ellos mismos lo tienen claro. Si lo tuvieran, no los bañarían en parafina para comprobar hasta qué punto los nuevos monoplazas han acertado en su puesta en práctica frente a lo que tenían en los ordenadores. Aun así, y pese a levantar muchas expectativas, Aston Martin fue el equipo que menos rodó. Entre Alonso y Stroll 'solo' hicieron 88 vueltas -46 el español- frente a las 160 de Haas o las 154 de los Racing Bulls (antiguo Toro Rosso). Solo Max Verstappen con el Red Bull por la mañana dio 74 giros. Pocas vueltas pero productivas para los coches verdes.
Si por la mañana fue el turno de Fernando Alonso, por la tarde lo fue de Carlos Sainz. El madrileño se estrenó en unos test oficiales con su quinto equipo, Williams, y dejó claro que este coche aspira a dar un salto de calidad. Aunque sin llegar a los mejores tiempos, las tandas largas que dio el madrileño hasta la interrupción de después dieron buenos motivos para estar esperanzado de cara a una mejoría de los de Grove frente a lo visto el año pasado.
La anécdota del día no la protagonizó un piloto que se saliera de pista o similar, sino algo mucho más inusual. Cuando ya empezaba a caer la noche sobre el trazado de Baréin, un fallo en el sistema eléctrico hizo que todo se fuera a negro. Las luces se apagaron de golpe, excepto las de los paneles luminosos de las banderas y de algún cartelón publicitario. Los pilotos y los mecánicos tuvieron que volver a boxes, si es que estaban rodando, o directamente no salir a pista hasta que se resolviese la incidencia.
Aunque compensaron dando una hora más de ensayos a los equipos, los responsables del circuito de Sakhir quedan señalados una pretemporada más, ya que en 2024 ocurrió algo muy similar. El enfado de los ingenieros es más que entendible en este sentido, ya que no se pueden permitir perder tiempo con solo tres días de ensayos antes de llegar a la primera carrera del año en Australia dentro de unas semanas.
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Ana del Castillo
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