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«El sueño de todo canterano del Racing es llegar al primer equipo». Pero Yeray es prudente. Lleva tres meses integrado en la estructura del ... vestuario de los mayores y ya sabe lo que cuesta. Debutó el 9 de enero ante el San Sebastián de los Reyes. Apenas fueron seis minutos, pero «no los olvidaré jamás». Desde entonces siempre ha estado en la recámara, tanto que incluso quince días después de su debut, ante el Racing de Ferrol, fue titular. Después, media hora ante la SD Logroñés, 23 minutos ante el Badajoz, uno ante el Real Unión, doce en Talavera, tres frente a la Cultural Leonesa y otros cinco ante el Zamora. Todos han sido importantes, pero ninguno como el del domingo. «Tenemos una plantilla de garantías, así que no hay problema», explicaba ayer a El Diario el joven futbolista.
Se da la tormenta perfecta. Pablo Torre se encuentra concentrado con la selección española sub 19. Y los dos teóricos futbolistas que se incorporaron al equipo con la vitola de sustitutos del de Soto de la Marina cuando este faltase están lesionados. Cuando se le pregunta por esta situación, Yeray es precavido: «Afronto la semana como cualquier otra». Es evidente que no puede decir otra cosa, pero sabe que no es verdad. Ayer, en la sesión de entrenamiento, el joven futbolista formó en la mediapunta. Es más, llegó a hacerlo como comodín, lo que le permitía jugar siempre con el equipo que tenía la posesión en los ensayos. El pasado miércoles, lo mismo. En otras palabras: Yeray es apunta a titular.
8partidos ha disputado con el primer equipo. Debutó el 9 de enero ante el Sanse.
144minutos ha disfrutado con el primer equipo en lo que va de temporada.
18años tiene en la actualidad. Cumplirá 19 el próximo 14 de mayo.
Sin Torre, Justo y Arturo y con las ganas declaradas que tiene el público de los Campos de Sport de verle, las puertas se le abren de par en par. Después de que el ídolo del racinguismo, Pablo Torre anunciara su fichaje por el Barcelona, en la grada y el entorno del Racing se tiene ansia por comprobar que en La Albericia hay otro talento pidiendo paso.
Eso también lo tiene presente Guille Romo, pero el entrenador tiene una visión mucho más pragmática de la realidad. Hace un par de semanas, el Racing ganó 3-0 ante la Cultural Leonesa en aquel partido aplazado cuyo triunfo aupó en solitario al Racing en la clasificación. Con la grada en pie disfrutando del momento, con una ventaja en el marcador consistente y con Pablo Torre retirándose del campo en medio de una sonora ovación, hubiera sido el momento perfecto para haberle dado un ramillete de minutos importantes al chaval de Isla, pero... Romo decidió que no. Que los justos y punto. «Es un futbolista del primer equipo y jugará lo que tenga que jugar», explicó de forma pausada pero vehemente el entrenador en la sala de prensa cuando las preguntas aludieron a esa posibilidad y a esas ganas con las que se quedó el público de verle. El técnico tenía razón, pero hay ocasiones en las que se puede ser más flexible pese a que no hay nada reprochable en la forma de actuar del entrenador. Es lo que hay.
Así las cosas, Yeray tiene muchas opciones de jugar el domingo y de gozar de esa oportunidad. Sin embargo, no es la única alternativa que baraja Romo. El técnico madrileño no esconde nada y, después de casi treinta partidos al frente del banquillo racinguista sus movimientos y decisiones empiezan a ser casi previsibles. Nunca antes había sufrido tantas ausencias de futbolistas con similares características, eso es así, pero no es menos cierto que siempre que ha tenido que suplir a Pablo Torre su preferencia ha sido Borja Domínguez y esa sí está disponible. La ocasión llega en el momento en que menos protagonismo está teniendo el gallego, pero aún así sigue siendo uno de los suyos.
Yeray tiene 18 años. Pertenece a esa hornada del 2003 que tanto dio que hablar en su momento cuando eran pequeños y que está llamada a seguir haciéndolo. En aquel Bansander en el que empezó a darle patadas al balón todos parecían buenos. Se tiraron una temporada y pico sin perder un partido. Junto a Uriarte e Izán formó un lote de tres que el Racing fichó para sus infantiles. Luego al cadete y más tarde juvenil de verdiblanco. Rápido, habilidoso, con personalidad y con una zurda portentosa, el cántabro fue creciendo pero siempre a la sombra de Pablo Torre. Sin ser iguales, siempre han sido parecidos y eso siempre es bueno y regular. Positivo, porque asemejarse al mejor es una virtud muy poco habitual, pero a la vez un tributo con el que convivir.
El despegue de Pablo Torre le llevó a subir peldaños de dos en dos y el curso pasado accedió al primer equipo. Esta circunstancia le dejó libre el camino a Yeray. De hecho, esta temporada el de Isla arrancó en el Rayo Cantabria con la pretensión de demostrar el fútbol que tiene con todo el espacio para él. No falló. Pronto se ganó la confianza de Ezequiel Loza, que ha sabido tratarle y continuar su progresión. Y en enero fue Romo quien también se percató de que el chaval quería derribar esa puerta siempre tan cerrada del vestuario de los mayores. Y partido a partido se ha ido haciendo con un lugar en el primer equipo.
No obstante, el caso de Yeray es un tanto singular. No hay otro igual. A sus 18 años disfruta a cuentagotas de protagonismo en el primer equipo y cuando no, ya no aparece en el filial. En otras palabras: hay fines de semana que apenas compite y eso siempre es difícil para alguien con tanta proyección. Si le importa, no lo dice: «Es una oportunidad poder estar con el primer equipo, aprender de ellos y crecer futbolísticamente», reconocía ayer el joven protagonista. Sabe que la importancia del momento es vital. Lo es para él, pero «también para la afición y el club, porque el objetivo que tenemos delante es muy grande», admite.
Es el benjamín del grupo, el más pequeño de todos. Poco a poco va asimilando ese sentimiento de pertenencia que se consigue cuando se cruza la línea. Cuando se da otro pequeño paso. «Veo al grupo muy motivado y nos tomamos todos los partidos como si fueran el último», señala. Para él puede ser algo más que un partido, pero en realidad es uno más de los nueve que aún le quedan al Racing para sellar el objetivo ambicioso que busca desde verano. Eso no ha cambiad. Sin embargo, para Yeray el camino es el mismo, pero la meta está más cerca.
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