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Un suspiro y una sonrisa cómplice. El primero se lo producen los 27 años que han pasado y la segunda el ineludible encanto que embriaga ... un derbi. Ángel de Juana 'Geli' (Camargo, 1968) estuvo allí de corto. Fue el último duelo entre los dos equipos más representativos de la región en competición oficial. Jugaba con la camiseta del Racing, nueve años más tarde vestiría la de la Gimnástica. «El derbi sólo me tocó de racinguista, pero lo recuerdo muy bien. Fue como ahora; el Racing quería ascender y en Torrelavega buscaban mantenerse. Hubo un ambientazo fantástico...», señala.
El cántabro, que ahora es entrenador del Tropezón -el equipo vecino de los blanquiazules-, tiene claro que estos partidos «sólo pueden ser una fiesta». Ni más ni menos. Presiente que «será un domingo de los que se recordarán para siempre, como fue aquel de hace treinta años». En estas casi tres décadas -le faltan tres años- a Geli le ha dado para debutar en Primera- dos temporadas después de aquel derbi-, ganar una Recopa de Europa con el Zaragoza y sentirse realizado en aquel Celta de Karpin, Mostovoi y compañía. En su paso por Vigo vivió «lo que significa jugar en uno de los derbis más duros de España, los Celta-Dépor; saltaban chispas» y aunque no niega que la Primera División «es otra historia» no puede pasar por alto lo que se avecina el domingo: «Meter alrededor de 15.000 personas en El Sardinero para un partido de estos en Segunda B habla por sí solo; la rivalidad entre los dos equipos, el ambiente, las ganas de fútbol que tienen los aficionados... Lo tiene todo pese a la categoría», señala.
Resulta realmente complicado encontrar algo similar en este submundo del fútbol modesto donde el Racing está encerrado desde hace cinco temporadas y en el que la Gimnástica acaba de llegar con un mérito tremendo. Ni tan siquiera los duelos fratricidas asturianos entre el Sporting de Gijón y el Oviedo le tienen mucho que envidiar a lo que apunta el choque cántabro. «Tiene que ser una fiesta del fútbol cántabro, que la gente disfrute, que los aficionados animen, que los jugadores compitan... Es un partido especial que nadie quiere perder».
Vuelve a sonreír cuando echa la vista atrás. «Aquella pancarta de: 'La ciudad de Torrelavega, saluda al pueblo de Santander'... ¿Quién no la recuerda? Son detalles para la historia. El domingo habrá otros y dentro de unos años todo el mundo hablará de ellos con cariño». Lo que tiene claro es que el espectáculo no puede deslucirse por nada. «Las aficiones tienen que estar a la altura de todo. Pasárselo bien, reírse y alegrarse con su equipo. Que no haya nada que lamentar», insiste. A falta de que se concreten más actos programados -las peñas organizarán un cocido para comer en las horas previas al partido en los aledaños del estadio-, Geli invita a que «se comparta todo. La gente que venga de Torrelavega que se lo pase bien y luego en el campo que saque toda la rivalidad que existe entre los dos clubes, eso es el fútbol».
Hace 27 años, Geli llevaba dos temporadas con el primer equipo del Racing. Ya había lamentado un descenso de Segunda a Segunda B asumiendo el rol de un canterano. Aquel curso se juntó a otros tantos de su misma condición; Ceballos, Gelucho, Revilla, Roncal, Cantudo... La cantera era aquello que se utilizaba cuando no había dinero para fichar., sin embargo en los años noventa La Albericia dio sus frutos. «Éramos muchos de casa, por eso el derbi todavía fue más especial. La gente estaba identificada mucho con el equipo, el descenso del año anterior había hecho daño...», relata el camargués, esta vez pensando como racinguista.
«De la Gimnástica recuerdo a unos cuantos, pero en especial a Ballina, porque luego fuimos compañeros». En Torrelavega el partido fue muy igualado (1-1), en El Sardinero «ganamos con más facilidad, pero la situación era similar. El Racing no podía perder, tenía presión y la Gimnástica venía muy motivada». «Como ahora -añade-, la situación es la misma».
Geli ya tiene mucha 'mili' encima y aunque sabe que a fin de cuentas «son tres puntos más y un partido como el resto» lo de jugar un derbi, «cuando eres de casa es todavía más emocionante». A los futbolistas que llegan de fuera, la rivalidad y la obligación de ganarle al vecino les llega de oídas, pero para los que han nacido aquí es otra historia: «Tienes a la familia cerca, a los amigos, sabes lo que significa, lo has mamado... Es especial. Es un partido que todo el mundo quiere jugar. Siempre es bonito ganarle al vecino». Por eso sabe que para los exracinguistas que juegan ahora en la Gimnástica -son cinco- o para los cántabros que lo hacen en el Racing «será diferente». Como él está Iván Crespo, ahora portero de los de Santander y hace años guardameta de los de la capital del Besaya. «Para él, pues un poquito más. Seguro que tiene amigos en todos los sitios».
Ganó el derbi gallego «cuando el Celta no era favorito» y lo perdió «de todas las maneras; con goleada, por la mínima...». Al domingo llegan los dos equipos mejor que nunca: «El Racing es el mejor de los últimos cinco años. Es intenso, juega muy claro y no intenta cosas raras. Individualmente también es el mejor, pero...», indica el camargués. A Geli le gusta: «Lo que le pude ver me parece todo positivo; le he visto entrenar a Iván Ania y les mete un punto más a los jugadores», destaca. Sin embargo no quiere hacer pronósticos: «Imagino que la Gimnástica vendrá a El Sardinero con intención de estar bien ordenadita, no cometer errores y esperar una contra para dar la sorpresa. En esta categoría el que visita Santander viene motivado para dar un poco más. Es normal».
Con Pablo Lago coincidió «en algún partido de veteranos», pero no recuerda si en partido oficial. El asturiano fichó por el Racing justo la temporada que el cántabro dejó el equipo santanderino para firmar por el Extremadura (Segunda División). Con Ania no coincidió: «Soy más mayor que él», admite con la misma sonrisa de siempre. «Los dos han sido futbolistas y saben lo que significa un partido como este; sabrán motivar a sus jugadores y contarles algún secreto que también puede servir».
Con los tres puntos en juego, con las obligaciones de unos y las necesidades de otros por ganar, lo que para Geli es obligatorio es que «antes y después del partido se viva un día de fútbol. Que cada uno pasee sus colores a gusto, que se mezclen, que se piquen 'sanamente'...». En su doble condición, el cántabro recuerda con emoción su paso por El Malecón. «Me trataron muy bien. Fue una época difícil porque no pudimos meternos en el play off, luego llegaron los impagos... La gente se unió mucho para pasarlo juntos», concluye uno de los de casa.
Geli es uno de esos cántabros que pueden presumir de haber vestido la camiseta de los dos clubes más representativos de la región.Con la del Racing se formó; descendió a Segunda B, ascendió a Segunda, a Primera y luego se marchó (Zaragoza y Celta) para regresar. A la Gimnástica llegó después de militar ocho temporadas en Primera División, ganar títulos continentales y codearse con los mejores futbolistas del momento. Como blanquiazul jugó cuatro temporadas para después ejercer como director deportivo, una vez que decidió colgar las botas como futbolista hace ya catorce años. Estuvo en el último derbi oficial entre cántabros.
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Ana del Castillo
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