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Casi quinientos minutos, 463 en concreto, hacía que el Racing no lograba mantener la portería a cero. Unos números de vértigo que se hicieron eternos para la afición, acostumbrada en la primera vuelta a ver un Racing sólido como una roca. Pero el sábado, por fin, lo volvió a conseguir. «Hemos vuelto a ser nosotros. Este es el camino», decía José Alberto tras el partido ante el Zaragoza, que acabó 2-0. Lo comentaba en sala de prensa con una media sonrisa que le delataba. Sabía que su equipo había hecho algo más que sumar tres puntos. Recuperó su identidad y levantó de nuevo el muro que lo sostuvo en la primera mitad del campeonato. En el centro de la fortaleza, tres nombres propios: Ezkieta en la portería, y Manu Hernando y Javi Castro en el centro de la zaga. Lo importante aquí es sumar de tres en tres y, si es con portería a cero, mucho mejor.
Que si el rocanrol, que si el fútbol ofensivo, que si atrevido, que si más directo, que si conservador... Los debates de siempre en el fútbol, esas discusiones eternas que llenan las tertulias de los lunes. Pero en este deporte hay una verdad incontestable y es que para ganar hay que evitar perder y para no perder, mantener la portería a cero es el mejor punto de partida. Puede parecer un razonamiento de perogrullo, pero de eso se trata el fútbol, de meter goles y que no te los metan a ti.
El Racing lo entendió a la perfección en la primera vuelta, cuando mantuvo su arco imbatido en ocho ocasiones. Un dato que lo llevó al ecuador del campeonato con 38 puntos y en la tercera posición. Desde entonces, el equipo ha vivido una segunda vuelta más accidentada, con dificultades para recuperar la tónica en que la defensa en cada partido parecía un bloque de hormigón sobre el césped. Hasta el encuentro del sábado solo había conseguido dejar la portería a cero en dos ocasiones.
Una ante el Racing de Ferrol con goleada incluida, un 6-0 que supo a gloria a los racinguistas y otra ante el Elche con un 2-0. Desde el partido ante los ilicitanos han pasado cinco jornadas. Ante los maños el sábado lo volvieron a conseguir. «Hemos jugado lejos de portería, con intensidad y concentración. El equipo ha estado a un nivel que hacía tiempo no veíamos», explicaba José Alberto satisfecho, saboreando el triunfo con mesura. «Me encanta que los planes salgan bien», decía siempre Hannibal Smith, el jefe del Equipo A al final de cada capítulo de la serie. Pues por la mente del asturiano en sala de prensa rondaba algo parecido.
A pesar de que el Zaragoza se quedó con un jugador menos con la expulsión de Calero y el planteamiento de los maños no fue echarse hacia delante, el Racing fue un equipo blindado. Ezkieta siempre es un seguro bajo palos y una vez más fue el guardián de la tranquilidad. Manu Hernando recuperó su mejor versión después de atravesar un bache de rendimiento y volvió a ser el defensa híper regular al que estaba acostumbrado el racinguismo. Y Javi Castro volvió a demostrar que la contundencia y la fiabilidad son los cimientos de cualquier defensa que aspire a llegar a Primera División. Michelin y Mario García son las dos piezas que completaron el muro en torno al guardameta navarro. El caso es que el Racing volvió a cerrar la puerta a los goles ajenos y ha dado un paso adelante.
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