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Entre victorias y derrotas, qué malas sensaciones inspiran los enfrentamientos del Racing contra el CD Mirandés. Fue con motivo del descenso a Tercera del conjunto ... cántabro cuando se ganó en Miranda (0-2) en el primer partido que enfrentó a ambos equipos en 1947. Años más tarde, en 1990, nuevamente el Racing, en Segunda B, venció en Miranda (0-1), aunque el gol en los últimos minutos de Esteban Torre provocó que ambas aficiones se pelearan tras la celebración de los racinguistas. Jugar entonces contra el Mirandés era señal de que el Racing se desenvolvía en categorías que no correspondían a su estatus deportivo. Al menos en esas temporadas, la de 1947-48 y 1990-91, el Racing ascendió de categoría.
El Mirandés no pudo ganar a un Racing de Tercera o de Segunda B, pero tuvo la ocasión de enfrentarse y de ganar a un Racing de Primera en la temporada 2011-12, en las eliminatorias de los octavos de final de la Copa del Rey. Mal asunto para el Racing que se encontró con un equipo burgalés que estaba marcando su época de heroicidades. El Racing ya había eliminado al Rayo Vallecano y el siguiente equipo que le cayó en el sorteo fue el Mirandés, único club de Segunda B que aún continuaba en la competición. Los mirandeses, que estaban haciendo una excelente campaña liguera, arraigándose como uno de los más firmes candidatos al ascenso (lo que lograrían posteriormente), sorprendieron a los cántabros en su terreno de juego de Anduva, imponiéndose en un mal partido del Racing (2-0). Aquella victoria fue la primera de carácter oficial que los de Miranda obtuvieron en sus enfrentamientos contra el Racing. En el encuentro de vuelta, disputado el 10 de enero de 2012, el trío de técnicos racinguistas, que en aquel tiempo eran Juan José González, Federico Castaños y Pablo Pinillos, no reservó a ningún hombre de campo para intentar superar la eliminatoria, alineando a Mario Fernández; Álvaro, Bernardo, Torrejón, Cisma, Colsa (Nahuelpán), Diop, Arana (Jairo), Kennedy, Munitis, (Cristian) y Stuani.
El Racing se encontró entonces con un equipo sólido que no desdeñaba la posesión del balón y que incluso dispuso de alguna ocasión que el guardameta Mario salvaría milagrosamente. Munitis fue quien abrió las esperanzas con un gol marcado en el minuto 34 de la primera parte, último de su carrera deportiva como profesional. Con el 1-0 se llegaría al descanso. El entusiasmo racinguista de conseguir otro gol en la segunda mitad, e igualar así la eliminatoria, se encontró con la decisión del árbitro de expulsar a Bernardo y, posteriormente, de pitar un penalti que trasformaría Pablo Infante (1-1), arruinando las aspiraciones de pasar a los cuartos de final y aumentar el protagonismo del conjunto burgalés que después de eliminar al Espanyol, llegaría a jugar la semifinal contra el Athletic Club de Bilbao. Pero lo peor no fue aquel tropiezo, porque meses después los cántabros sufrirían el descenso a Segunda División.
Con un Racing descendido y un Mirandés ascendido, ambos equipos se enfrentarían de nuevo en Segunda División. El Racing ganó en Miranda (0-1), con gol de Koné, y el partido en El Sardinero fue uno muy especial, porque se jugó exactamente cien años después del primer partido del club santanderino, que se disputó contra el Strong. Así que el 23 de febrero, pero de 2013, tras una jornada de celebración con diversos actos organizados por las peñas racinguistas, el Racing, con la vestimenta roja y blanca que imitaba la uniformidad de los primeros años del club, se enfrentó al Mirandés al que derrotó por 2-0.
Antes del partido, varios familiares de los fundadores saludaron al público en el centro del campo, y Ángel Antonio Martín Sánchez, nieto del que fuera primer presidente del club, Ángel Sánchez Losada, se encargó de hacer el saque de honor. El partido fue el mejor regalo de cumpleaños para el Racing, que recuperó el buen juego con una afición que llevó en volandas al equipo haciendo la ola. El primer gol llegó a los siete minutos. Una mano de un defensor del Mirandés propició un penalti que convirtió en gol Quini. El segundo lo marcó Tiago Pinto de un fuerte disparo en la segunda parte.
Fue una victoria que no enturbió la fiesta de la celebración del centenario, aunque la masa social del Racing mantenía constantes manifestaciones de repulsa dirigidas a unos directivos que, sin ningún tipo de escrúpulos, estaban saqueando al club. Eran tiempos de una temporada aciaga marcada por las voces que en los partidos expresaban su rechazo en el minuto 13 y que tristemente acabaría con el descenso del club a Segunda B.
Ya es hora de que los enfrentamientos contra el Mirandés dejen de suponer descensos de categoría y se orienten a recuperar esa ilusión que nos persigue desde 2012.
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