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Cuatro en defensa, dos mediocentros una línea de tres y un punta. El sistema 4-2-3-1 con el que José Alberto se dio a conocer a su llegada al Racing volvió a funcionar. Después de varias pruebas, de ensayos con otras propuestas y de descorazonadores planteamientos insuficientes, el cuerpo técnico recuperó la pizarra de siempre ante el Zaragoza, frotó la lámpara y... Salió el genio que estaba escondido. El Racing volvió a jugar rápido, vertical y con atrevimiento y se mostró, por fin, reconocible. Lo hizo en un partido en el que el margen de error no existía y eso, en sí mismo, es un síntoma de madurez decisivo para las nueve jornadas que quedan de Liga. «Hemos estado a un nivel al que hacía tiempo que no estábamos», confesó José Alberto al acabar el sábado en El Sardinero. Quizás no se escuchó del todo el 'rock and roll', pero volvió a sonar música alegre en el estadio. El equipo fue superior y jugó como cuando hacía daño de verdad.
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Se han jugado 33 jornadas y sería extraño que un equipo no hubiese utilizado varias alineaciones. Sin embargo, y con refuerzos de invierno por medio, el equipo ha vuelto a aproximarse a su mejor versión cuando utilizó casi el once inicial con el que se convirtió en el tirano de la categoría. Tan solo hay dos jugadores 'nuevos' y, en principio, su entrada se debió a fuerza mayor: Javi Castro y Maguette. El primero aprovechó a la perfección la baja de Javi Montero, lesionado en la rodilla derecha, y se ha adaptado perfectamente asumiendo el rol del sevillano, único central zurdo y al que ha sustituido. El segundo ha irrumpido con fuerza y se ha hecho con el puesto de Unai Vencedor, que sí era el habitual en la titularidad –27 de 33 jornadas– y al que José Alberto le dio descanso por acumulación de minutos. Este fin de semana la grada se sabía de memoria el once inicial y en los días previos casi todo el mundo ganó la apuesta y acertó.
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«Lo necesitaba», sentenció José Alberto. Y ahora, con más pausa y después del fragor del partido, no está claro quién de los dos lo demandaba más: el jugador o el equipo. Íñigo Vicente participó como era habitual –en el primer tercio de Liga– y fue importante, con mucha más presencia y con personalidad. El vasco es uno de los referentes del equipo y así lo han aceptado en el vestuario y en la grada y también él, que sabe la importancia que tiene a nivel colectivo. En el último mes su rendimiento descendió en función a la exigencia que tiene y hasta surgió el debate de que quizás precisaba un descanso.Apareció cuando más se le necesitó y recuperó su catálogo de pases, pero lo más importante es que se volvió a asociar en ataque dando lugar al fútbol que le va bien al Racing. Fue sustituido en los minutos finales, algo poco usual, y fue aplaudido. Vicente recuperó la autoestima y volvió a ser el que era. Una buena noticia para lo que está por venir.
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Lleva catorce goles y trece asistencias, con lo del sábado. El sevillano es el que más cerca ha estado de su mejor versión desde que empezó la temporada.En la etapa en la que el equipo se colocó líder destacado fue nombrado mejor jugador de la Liga el primer mes y se colocó como pichichi de la categoría. Durante el tramo en el que el equipo bajó el pistón siguió tirando del grupo y si bien frenó su capítulo goleador se dedicó a jugar para el equipo y a asumir con responsabilidad su jerarquía. Andrés Martín fue y ha de ser el líder de este equipo. Probablemente comparte galones con otros jugadores, pero su solvencia, versatilidad y polivalencia le ha dado esa condición de futbolista diferencial que marca la ventaja entre los equipos. El Racing lo tiene y eso le permite estar arriba del todo. Del jugador del año pasado al de este tan solo le diferencia las lesiones. Afortunadamente en este curso ha encontrado la regularidad que no tuvo en el anterior.
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Si bien todos los jugadores han tenido tramos con un rendimiento alto alternados con otros con actuaciones grises, Jokin Ezkieta es el más regular de toda la plantilla. El portero navarro lleva un campeonato de sobresaliente, con actuaciones claves en el principio y con muchas intervenciones determinantes cuando el equipo perdió la chispa. Es el más indiscutible del equipo y, precisamente, el grupo se ha construido desde atrás, desde la portería. Ha aceptado el rol de ser un portero en un equipo donde se asumen muchos riesgos y, por tanto, su participación es más alta que en otros escenarios. Aprobó siempre con nota, cuando en la pizarra su defensa dio varios pasos hacia delante para pintar un dibujo, en ocasiones, vulnerable, y lo ha hecho cuando el equipo lo ha pasado mal. Su personalidad le ha convertido en un líder de vestuario silencioso. De su eficacia depende, en parte, que sirva de tanto todo lo que ocurre en ataque.
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«No me lo puedo creer. Estoy soñando», decía Pablo Rodríguez al recordar su gol ante el Zaragoza; al canario le sorprendió su bella y complicada factura, pero quizás porque lo hizo después de recuperar su sitio. En el puesto de mediapunta del Racing han jugado siete futbolistas en lo que va de Liga, pero el que más veces lo ha hecho y con mejor resultado ha sido él. Los datos son incontestables, 26 partidos, 21 jornadas de titular y 19 de ellas en esa demarcación. Rodríguez fue también una de las sorpresas gratas de la temporada en el arranque.Sobre él planeaba una sombra alargada, la de Peque, pero supo asumirlo y con otras virtudes convencer. Sin embargo, la cantidad de jugadores con dotes para jugar en ese sitio y las dudas por los resultados obligaron al entrenador a cambiar y a hacer pruebas y el canario salió damnificado más que nadie. Ha sabido esperar y parece que ahora mismo ha vuelto a la casilla inicial junto con el resto de la estructura.
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Cuando el Racing ganaba más que nadie, los centrales no concedían más ocasiones que las justas. La excelencia sería que una defensa no cometiese ni un solo error y abordara con solvencia todo el trabajo al que le sometiese su rival. El Racing cumplió con ese escenario en muchas jornadas y de ahí que su ventaja fuera histórica en los dos primeros meses. En esos duelos, la pareja de centrales estaba compuesta por Manu Hernando y Javi Montero. Los dos se hicieron fijos. Como en todo, con el equipo dando ciertos tumbos, a los centrales se les vieron en alguno de ellos las costuras. Sin un juego brillante –y con la excepción hecha de Miranda de Ebro– la pareja de centrales ha vuelto a ser lo contundente y segura que se necesita.El equipo no ha jugado bonito, pero al menos los zagueros han logrado mantener la portería a cero en uno de los partidos más importantes y en la primera de las cinco finales que le quedan en casa, por donde pasa el éxito.
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Clèment Michelin es el lateral derecho de este equipo. Bien es cierto que si bien el Racing ha podido tener altibajos durante las 33 jornadas de Liga, donde no se ha notado tanto ha sido en el carril diestro. El francés empezó jugando ahí y con él llegaron los mejores partidos; su facilidad para incorporarse al ataque encajó perfectamente con la filosofía del equipo. Para más datos, llegaron sus dos goles y se hizo con el puesto sin debate. Sin embargo, una lesión le sacó y le ha costado mucho volver, entre otras cosas, afortunadamente, porque sus compañeros lo han hecho tan bien como él. Primero Marco Sangalli y, después. Javi Castro cuando ha hecho falta. Los dos han sido capaces incluso de marcar –tres el vasco y uno el madrileño–, que para ser lateral es algo poco habitual. Michelin ayer repitió los automatismos que demostró en el inicio de curso y de esa manera ahora mismo vuelve a ser el dueño del '2'. Otra buena noticia.
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Aunque la clasificación hay semanas que no lo deja claro, lo cierto es que el Racing sigue teniendo esa mentalidad ganadora con la que remontó seis partidos y con la que ganó otros tantos en los minutos finales. Ese gen es el que marca la diferencia y el equipo lo vuelve a tener. Lo tuvo ante el Tenerife, lo repitió ante el Zaragoza, ambos en casa, y, aunque sin los resultados deseados, lo tuvo en Ipurua y Gijón, donde arrancó dos empates, pero jugando en campo ajeno hasta el final. No parece que le pueda la obligación de ganar, que con la clasificación tan apretada empieza a ser una pócima milagrosa. Hay que remontarse a la jornada 20 para encontrar un partido en el que el Racing se quedase sin marcar; este fin de semana volvió a ser efectivo, porque en realidad no tuvo un gran número de ocasiones, lo mismo que en la victoria ante el Tenerife. Si mantiene esa capacidad de hacer gol sin merecerlo del todo, otro paso más.
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Como en todo decálogo no solo se recogen los logros y los hechos consumados sino que también deben aparecer las ideas de futuro; Maguette y Javi Castro son ahora las dos novedades en el esquema de José Alberto. Ninguno de los dos contaba –ni por asomo– cuando al equipo le llovían los elogios. Aunque lo niegue el entrenador, eran los últimos de la lista y el campeonato, las necesidades y, sobre todo, sus rendimientos les han colocado en el once inicial. Ni tan siquiera los refuerzos le han desbancado, en el caso de Maguette, que se abre paso a sus 22 años. Y en todo inventario siempre hay algo que falta, que no se encuentra, o al menos que no aparece del todo. Que Juan Carlos Arana ha sido y ha de ser decisivo en este equipo lo sabe todo aquel que haya seguido al Racing desde el principio. Ahora bien, no acaba de mostrar su mejor versión. A un delantero con diez goles no hace falta presentarle, pero sí recuperarle del todo.
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