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Vuelta al mundo. El ‘Telefónica’, en la última edición de la Volvo Ocean Race
Las Malvinas

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La última etapa de la vuelta al mundo de 1982 salió de Argentina rumbo a Inglaterra el mismo día que el país sudamericano invadió esas islas

Dani González

Jueves, 28 de agosto 2014, 20:44

Fue en una clase olímpica con nombre de ópera de Wagner, la Flying Dutchman, con la que el cántabro Jan Abascal y su compañero Miguel Noguer lograron traerse el oro de Moscú. Lo hicieron sin la ayuda de Largo Caballero y de Negrín y en aguas de Tallín, hoy capital de Estonia, entonces república soviética. Era 1980, el año de los Juegos Olímpicos que habían llevado al deporte el terror por la destrucción mutua asegurada que generaban la Casa Blanca y el Kremlin, sus países satélites y sus cabezas nucleares.

Aquella medalla fue la primera de muchas para la vela española que, al igual que otras decenas de países, buscará en septiembre, en la bahía de Santander, plazas para Río de Janeiro. Pero aquel metal, como otros mundiales y grandes triunfos de la navegación nacional, marcó un punto de partida en muchas otras cuestiones además de en el olimpismo. Solo un año más tarde, en 1981, el Licor 43, patroneado por Joaquín Coello, que había aprendido a navegar en un pantano de Salamanca, se convirtió en el primer barco de nacionalidad española en participar en la Whitbread Round the World, regata hoy conocida como Volvo Ocean Race, la vuelta al mundo a vela cuya duodécima edición comenzará en Alicante el próximo 4 de octubre, apenas dos semanas después de que concluya el Campeonato del Mundo de Santander. Desde el Levante español partirán algunos de los mejores navegantes del planeta, varios de ellos cántabros forjados en su mayoría en las clases olímpicas, con el objetivo de recorrer lo más rápido posible las 38.739 millas náuticas que separan Alicante de Goteborg (Suecia), ocho escalas mediante.

El Licor 43 nada tiene que ver con los bólidos de la clase VO65 que surcarán los océanos desde el mes de octubre; tampoco el espíritu con el que se afrontaba una competición que tenía mucho más de aventura que de tecnología punta, ingeniería naval, velocidad, logística y fuerza física. El mar es el único que no ha cambiado, a diferencia de la geopolítica. Aquellos pioneros partieron de Mar del Plata el 2 de abril de 1982 en dirección a Portsmouth (Inglaterra), meta de la vuelta al mundo, en su última etapa de competición; fue el día que Argentina invadió las Malvinas. En su regreso, la tripulación española se cruzó con la Royal Navy, cuyas proas apuntaban a las para ellos Falkland. Lo que es seguro es que en Santander, al menos si a nadie se le ocurre pescar maganos fuera de hora, todo será mucho más tranquilo.

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