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El artista y productor gallego, Alejandro Guillán, hace ya tiempo que asiste al mundo como Baiuca. Un proyecto personal con el que, desde que lo inició en 2017, busca fundir la tradición de la música gallega con la vanguardia electrónica. Presentará su tecer disco, 'Barullo', en Escenario Santander, este sábado. Estará acompañado por los cántabros Casapalma.
–Desde que comenzó su andadura en la música en el año 2011, hemos presenciado dos metamorfosis. La de su ser original hacia Álex Casanova (hasta 2017) y la de Álex Casanova hacia Baiuca. ¿Cómo ha sido en la trastienda toda esta evolución artística?
–Me estoy dando cuenta de que, con el paso de los años, al final lo que me ha identificado siempre es mi relación con mi tierra, con Galicia, en un mundo cada vez más global. Sentía que lo que buscaba era ser diferente, o hacer algo diferente a lo que hace en todo el mundo, y al final, muchas veces, lo que buscas no lo encuentras fuera, sino explorando en tu tierra.
–Pasó del pop inicial a la fusión de electrónica con música tradicional gallega. ¿Qué se dejó por el camino y qué ha mantenido para Baiuca?
–La exploración de la electrónica que fui haciendo desde que estaba en el instituto fue algo que siempre estuvo en constante evolución y, al final, eso para mí era importante. Me di cuenta de que yo el potencial que tenía era como productor y como compositor, y no tanto como cantante.
–¿En qué punto se encuentra ahora? ¿Es la folktrónica, definitivamente, el subgénero qué mejor define su sonido? ¿La foliada moderna?
–Sí, a ver, de folktrónica siempre hablamos, pero creo que eso tiene más que ver con los inicios de Baiuca. Ahora, lo que busca 'Barullo', el nuevo disco, es esa idea de foliada moderna, como dices, de conectar la pista de baile con la foliada, esa fusión que hay entre Galicia y la electrónica.
–¿Cuál es el lugar de encuentro entre la escena rave y el folclore?
–Creo que, sobre todo, se encuentra en la idea universal de la fiesta, de tocar, de bailar, de cantar y de compartir esa sensación con los demás. Creo que eso está presente en todas o en casi todas las culturas del mundo, y yo aquí lo que intento es llevarlo a la idea de Galicia y del club. Creo que es el disco más club que he hecho hasta ahora y también creo que sigue manteniendo la idea tribal que ya explore en 'Embruxo' (su disco anterior) y que en este nuevo repertorio se ve reflejada muy bien en canciones como 'Ribeirana'.
–¿Qué ideas marcan el latido conceptual de su obra?
–Con 'Barullo' no quería hacer un disco conceptual. Lo que quería era divertirme, dejarme llevar a la hora de hacer canciones, y esas canciones al final me llevaron a que la relación que había entre ellas era la idea de canciones más rápidas, con ritmos más electrónicos, con la electrónica más presente. Eso sí, manteniendo el ADN de Baiuca muy interiorizado dentro de las producciones: melodías gallegas, coplas, trabajar con gente de Galicia, que esa identidad estuviera muy presente y no buscar fuera lo que podía y quería encontrar en casa.
–Por otro lado, su apuesta por el idioma materno, el gallego, continúa siendo un acierto. ¿Cree que sigue habiendo prejuicios hacia discos y músicas creadas en un idioma más minoritario?
–Por desgracia, por circunstancias, a veces no se les da el valor que merecen, aunque otras veces sí ocurre. Creo que la música que se hace en Galicia ahora mismo, con un montón de proyectos que están cantando en gallego, está siendo un soplo de aire fresco para nuestra cultura. Creo que, al final, lo que necesitamos es que ese prestigio que se le da a nuestra cultura a través de las canciones también lo tenga para utilizarse a la hora de ir a la compra o ir a un restaurante a comer. Creo que si conseguimos que el prestigio no sea solo cultural, sino que sea del día a día, será positivo para que la lengua se preserve.
–Diría que su nuevo disco es su álbum más vanguardista y experimental. ¿Cómo lo definiría?
–Yo creo que hubo un punto de inflexión en este disco, que es el de pensar en Galicia y en la música de Galicia como algo del presente e incluso del futuro. Creo que es verdad que, al final, desde que empezó Baiuca, yo estaba muy centrado en el pasado —en el sentido de irme a buscar a los cancioneros, de ver todo lo que se había hecho antes para llegar hasta el día de hoy—, pero en este disco lo que intento es mirar más allá, tener esa identidad pero mirando hacia adelante. Buscar ritmos contemporáneos en los que los elementos gallegos se puedan integrar sustituyendo a otros elementos electrónicos, por ejemplo.
–La miscelánea de sonidos y estilos es una locura: hay breakbeat, deep house, garage británico e incluso el trance... ¿se deja llevar por la inspiración y la naturalidad?
–Sí, bueno, yo creo que este era un disco para divertirme y en esa diversión me apetecía poder expresar géneros que a mí me gustan o que siempre estuvieron presentes en mi vida, desde que tenía 12 años y escuchaba canciones de trance que había en la época, hasta breakbeat. Todo eso lo quería expresar en mi música, que era algo que no había hecho hasta ahora, así que este ha sido un disco muy liberador, muy divertido. Quería hacer algo diferente y, en este caso, lo diferente lo busqué a través de la diversión, de poder expresar todo esto que siempre ha estado presente en mi vida como gusto musical.
–En la composición¿tiene ciertos patrones ya muy marcados?
–Sí, hay algo que está presente siempre en mí y que creo que en este disco todavía se ha expresado más, que es el de sentir que yo soy el primer oyente del proyecto, que la primera persona a la que le tienen que gustar las canciones es a mí. Después hay patrones que se mantienen; a mí me gusta probar con programas nuevos de ordenador, buscar las referencias de las coplas tradicionales en sitios diferentes... No sé, enfocarlo todo desde un punto distinto es lo que hace que puedas estar creando algo que no sea igual a lo anterior.
–¿Cuál es, para usted la canción imprescindible de 'Barullo'?
–A mí el disco me encanta de principio a fin, estoy muy contento con el resultado, pero en los directos la que mejor está funcionando es 'Ribeirana'.
–¿En lo imprevisible está la belleza, Alejandro?
–Creo que es importante que los artistas sean imprevisibles y que aporten algo diferente. Por mucho que un disco te salga bien, no es bueno estar repitiendo los mismos patrones. Yo valoro mucho cuando un artista me sorprende.
–Aunque en eso hay mucho de riesgo también...
–Sí, por supuesto. Por mucho que te vaya bien con un disco, tienes que arriesgar. Yo lo sigo haciendo. Te toca lanzarte, te toca arriesgar y apostar por lo que crees. Yo asumo ese riego porque quiero seguir aportando cosas nuevas.
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