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Maika Makovski es una artista española multidisciplinar que esta semana presentó en Santander 'MKMK', su octavo disco. Quique García
Maika Makovski: «En los 90 la música era religión y ahora parece que vivimos en la era del 'reality'»
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Maika Makovski: «En los 90 la música era religión y ahora parece que vivimos en la era del 'reality'»

La creadora mallorquina participó la semana pasada en Santander en un foro con el público cántabro y ofreció un concierto del ciclo 'Excéntricos' en el Casyc Maika Makovski Cantante, músico, actriz y presentadora

Lunes, 6 de diciembre 2021, 10:32

Empezó a los quince años con una guitarra colgada del hombro y un sueño entre ceja y ceja: el de vivir (de) la música. A sus 38 años, la cantante, compositora, actriz, músico y presentadora Maika Makovski (Palma de Mallorca, 1983) puede decir que ha conseguido cumplirlo. De ello dan fe los ocho discos que ha publicado y los cientos de conciertos que ha ofrecido por toda España y parte del mundo. La polifacética artista regresó a Santander la semana pasada para participar en una doble cita organizada por el ciclo 'Excéntricos', impulsado por la Fundación Santander Creativa (FSC) en el Casyc. Allí, Makovski compartió primero su visión y experiencia sobre su profesión con un grupo de jóvenes, artistas emergentes y profesionales del sector en una charla con la periodista de El Diario, Pilar González Ruiz, para, más tarde, actuar con su banda sobre el escenario cántabro, donde presentó su último disco, editado bajo el título 'MKMK'.

-Ha participado en una charla sobre la realidad de la industria musical y sobre su proceso creativo. ¿Que le ha contado al público cántabro?

-Respecto a la industria, siempre he intentado controlar todos los aspectos de mi carrera. En el mundo de los número estoy un poco más coja pero intento enterarme de todo y ser capaz de gestionar cuantas más cosas sea posible. En muchos sentidos me he autogestionado siempre que he podido. Mi primer disco fue autoeditado, el segundo con una productora independiente pequeña, el tercero con una independiente de Madrid... Así que lo he vivido todo. En la creatividad es lo mismo, me gusta ser capaz de escribir una canción, de tocarla, de producirla... También de entender, aunque no sea capaz de grabarme un disco todavía, el lenguaje de los técnicos para poder expresar lo que busco. Hemos hablado sobre todas estas cosas, entre otras.

-Ha vivido usted la vertiginosa evolución del sector musical en los últimos años. ¿Cómo valora esa transformación?

-Objetivamente la veo como algo muy positivo para quien ha nacido ya en este mundo y lo vive con normalidad, pero ese no es mi caso. A nosotros nos ha pillado un poco más en la brecha, siempre en un periodo de transformación y flipando por lo rápido que cambiaba todo. Desde mis principios, que fueron en MySpace, hasta ahora todo ha cambiado mucho. Si te soy sincera no es un panorama que me sea muy simpático, pero entiendo que es la actualidad.

-¿Por qué no le es «simpático» este nuevo escenario?

-Para mí lo importante es la música, y en estos tiempos a veces parece que la música es lo de menos. Se nota cuando ves a buenos músicos que cuelgan una foto muy casual tomándose un café y tienen una aceptación enorme, y luego cuelgan unas fotos preciosas de un concierto y esas tienen una aceptación bastante más regular. O la lucha que hay porque la gente escuche una canción que acabas de sacar y, sin embargo, lo fácil que es dar visibilidad, de nuevo, a un vídeo tonto haciendo un baile tonto en Tik Tok. Estamos en la 'era del reality' y nosotros venimos de la era de la música, porque la música en los 90 era religión. Ahora es un complemento de ese video tonto del Tik Tok.

-Hoy en día mucha gente puede acceder a la producción musical. Tiene sus ventajas, aunque eso implique una saturación de opciones entre las que elegir...

-Antes la industria era bastante distinta. Me acuerdo cuando empecé lo imposible que era llegar a una discográfica. Recuerdo un comentario que me hicieron cuando tenía 15 años; en aquel momento hubo interés de Sony y les mandé una maqueta, a lo que me respondieron que no podían permitirse vender 20.000 copias de un disco. Si lo comparas con este momento, ahora cualquier discográfica moriría por vender esa cantidad. Las cosas han cambiado un montón. Es verdad que hoy en día tienes la oportunidad de sacar tu música si crees en ella y eso es una gran ventaja, y también es un corte de manga a ese mundo casposo de las multinacionales de entonces, que solo iban buscando el próximo Canto del loco.

«No es un panorama que me sea muy simpático, pero entiendo que es la actualidad»

NUEVA INDUSTRIA MUSICAL

-¿Cuáles son las claves para 'sobrevivir' en un entorno tan dinámico y competitivo?

-En mi caso creo que es el hecho de que he trabajado mucho. He tocado en muchos antros inmundos (ríe). Por suerte empecé muy joven, y cuando tienes cierta edad todo es magia. He forjado mi carrera así, tocando cuando podía tocar y lo máximo posible. Es verdad que hubo un punto de inflexión, que llegó cuando John Paris quiso producirme. Tuvo que venir un inglés a decir que valía la pena, pero se notó la diferencia, porque a raíz de aquello me empezaron a hacer más caso.

-Presento su último disco en el Casyc. ¿Cómo lo definiría?

-Este es un disco muy 'setentero', que es una época que me tiene fascinada y aunque no tenía esa intención al final se destila lo que vas escuchando. Creo que siempre hay esa dualidad, esa especie de compensación de un disco a otro, e incluso en un mismo disco hay canciones que son más introspectivas y otras más extrovertidas. En este caso en concreto en realidad grabé dos discos, uno hacia cada lado, y éste es el disco que va hacia fuera, sin duda. Quería que tuviera lo más parecido posible a la energía de un concierto.

-En su caso, parece que sigue sintiendo esa «magia». ¿Dónde la encuentra?

-Hay mucha magia. El momento en que tienes un sentimiento y consigues traerlo al mundo de una manera menos abstracta que la de tu cabeza, porque la música sigue siendo abstracta siempre, y lo sublimas, y lo escuchas, y te apetece tocarla y volverla a escuchar... Ese momento es inigualable. La sensación de realización, de logro, de alegría, de saber que tienes algo especial entre manos para mí hace que todo valga la pena. Y por supuesto los momentos en que hay comunión entre la banda y el público, esas noches en las que la energía va rebotando de un lado a otro y creciendo y creciendo. Por eso también merece la pena todo, las pruebas de sonido en la hora de la siesta, los madrugones, los viajes interminables...

«Se trató de regular la profesión y nos cargaron con las altas, las bajas y la Seguridad Social»

APOYO INSTITUCIONAL

-La pandemia ha golpeado duramente a la cultura y la música. ¿Cómo ve el panorama?

-Tengo esperanza y soy positiva en lo que se refiere al talento. Hay mucho talento. A nivel gubernamental sigue siendo un desastre y bueno, no parece que vaya a cambiar nada. Se pidió una regularización para los músicos y lo que hicieron fue cargarnos con el dinero de las altas y las bajas y la Seguridad Social. En vez de ayudar se ha encarecido todo, la gasolina está más alta que nunca... Es todo muy difícil, así que el que lo hace es porque de verdad ama la música y necesita hacerlo. Hay que apoyarles.

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